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14 Estatuto de Cataluña EL CONGRESO APRUEBA EL PROYECTO EL AMBIENTE VIERNES 31 3 2006 ABC Pérez Rubalcaba, en un momento de la sesión Josep Piqué, en los pasillos, con Rajoy al fondo Puigcercós y Tardá conversan en sus escaños La sociedad civil catalana (artistas, músicos) no se sumó a la bienvenida al Estatut Los políticos sí. Ellos se lo guisan y se lo comen. O se lo desayunan, que la sesión fue madrugadora FUTURO INCÓGNITO ÁLVARO DELGADO GAL Cançó de matinada TEXTO MANUEL DE LA FUENTE FOTOS IGNACIO GIL Ni barretinas, ni sardanas, ni castellers, ni bocatas de butifarra. Que no andaba ayer el horno del hemiciclo para bollos rellenos de hechos diferenciales. Menos aún, caganers, aunque en las bancadas populares se siga creyendo que en lo del Estatut, algunos, o muchos la han c... con perdón. Digamos que la han fotut. Ni siquiera anduvieron por las tribunas de invitados gente como Lluís Llach, que hace ya tiempo que dejó L estaca (muy de moda entre la oposición bielorrusa, por cierto) por los viñedos. Aunque uno apostaría que en esto sería de los que, de momento, vería la botella medio vacía. Pero hubo cançó, porque la puso para abrir la sesión el Presidente de la Cámara, Manuel Marín: Avui pot ser un gran dia Ahora se la traduzco aunque deberían acostumbrarse ustedes a parlar catalán fuera de la intimidad, No obstante, la canción está cantada en castellano, ya saben: Hoy, puede ser un gran día, recíbelo como si fuera fiesta de guardar Si él lo dice. Serrat, aclaremos. Él también diría que fue una canço de matinada, por el madrugón parlamentario. La hora del Ángelus Eso sí, para fiestas de guardar, el presidente Zapatero, que llegó a las 12 en punto, como una campana o como un campanazo, que ya le había llamado Rajoy tardón (eso no, pero por mi parte tocaba eufemismo, por si pita lo de la tregua, no la vayamos a fotut también) Y es que segúna la vicepresidenta de los socialistas catalanes, Manuela de Madre, si ha llegado a las 12, es la hora del Ángelus, y hoy es un día de Gloria, por lo que siempre nos agrada que el presidente nos ilumine Amén. Arriba, entre los invitados, de la sociedad civil catalana, res de res, nada de nada. Invitados sí, pero oficiales. Los ponentes del Estatut, parte del Gobierno de la Generalitat, y los hermanos Maragall (Pasqual, el Artur Mas, feliz a su salida ayer del Congreso de los Diputados President, y Ernest, el superasesor) También, por supuesto, aunque así de primeras parecía el Fontseré ese del Boadella de los demonis. Eso, sí, al Presidente todavía le llaman President hasta los camareros de la cafetería del Congreso. Curiosamente entre la delegación ¿si estuviésemos en Tamerlán habría ya que hablar de embajada? catalana lo de la camisa negra ayer no tuvo éxito. Puigçercós y Artur Mas iban de clarito (con grave riesgo para el líder convergente que se almorzó con zumo de tomate) A unos pasos de ellos Josep Piqué, como Gary Cooper, más solo que la una, aunque fue cortésmente invitado a sen- IGNACIO GIL tarse con los demás ponentes. Pero mejor a solas que en territorio comanche. ¿O en tierra de nadie? En el hemiciclo, el premio al parlamentario más culto, una vez más para Llamazares: de Faulkner el ruido y la furia a Huston, Hammett y Bogart y El halcón maltés Este Estatuto está hecho con el material con el que se hacen los sueños Y, en los tiempos muertos, hartos de mandarse a la porra, los políticos hicieron la porra del Barça- Madrid: Rajoy, una X fija 2- 2) Y el 1 (3- 1) Mas y Montilla De toros no se habló. Aunque muchos se temen que nos han hecho una faena. Con sus banderillas y, por supuesto, su larga cambiada. Ayer el Congreso aprobó, con la oposición de ERC, Eusko Alkartasuna y el PP, el nuevo Estatuto catalán. Según una opinión muy extendida entre los expertos, el Estatut no es constitucional. Los más próximos a las posiciones gubernamentales admiten que se trata de un documento extraordinariamente confuso. A demostrarlo, basta el preámbulo. En él no se dice que Cataluña sea una nación. Se asevera sólo que ha sido entronizada como tal por una representación mayoritaria del pueblo catalán. Todavía peor: se vincula la condición nacional de Cataluña, al hecho previo de que la Carta Magna la reconoce como nacionalidad. La pretensión es materialmente falsa. En efecto, la Constitución no enumera qué CCAA disfrutan del rango o distinción de nacionalidades Además de ser materialmente falso, el prolegómenos estatutario introduce un equívoco letal en la Ley de leyes. Si resulta que Cataluña es nación en la medida en que es nacionalidad, tendremos que aceptar que todas las nacionalidades son en potencia naciones. La Constitución estaría manifestando que España se compone de tantas naciones como nacionalidades quieran sujetarse a la nueva descripción. El camino hacia el caos está expedito. Por supuesto los nacionalistas, y tal vez el PSC, defenderán la lectura que más convenga a sus aspiraciones. El Estatut será confirmado en referéndum, lo que desactiva o debilita la capacidad formal del Alto Tribunal para enmendar seriamente el texto. Esto nos proyecta hacia un futuro en que será muy complicado fijar las reglas de juego. El Estatut acentúa enormemente la bilateralidad, tiende a territorializar la fiscalidad, y revienta en la práctica el sistema LOFCA. Que España va a ser difícil de administrar, es cosa que no se le escapa a nadie. Que la organización, o desorganización incoada por el proceso catalán, resulte compatible en el largo plazo con la supervivencia del Estado, es un extremo que comprobaremos sobre la marcha. Aflige pensar que todas estas turbulencia habrían sido evitables. Pero carece de sentido llorar sobre la leche derramada. No sabemos cómo será España. Lo único que nos consta, es que guardará una relación tenue con la que se previó en el 78.