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ABC VIERNES 31 3 2006 Estatuto de Cataluña EL CONGRESO APRUEBA EL PROYECTO LOS NACIONALISTAS 13 LA IMPORTANCIA DEL ADJETIVO XAVIER PERICAY CiU capitaliza el texto ante una ERC que pide tiempo para incorporarse Nacionalistas e independentistas avisan ya que el Estatuto no es eterno que el 30 de marzo pasará a nuestra memoria colectiva como un día de celebración y aseguró que Cataluña se pone al día como nación ABC MADRID. Primero con Jordi Pujol y luego con el presidente del Gobierno, la imagen del líder de CiU, Artur Mas, fue la del triunfador de un proceso que ayer superó uno de sus trámites más significativos. Mas se fotografió exultante con su anterior jefe de filas y con José Luis Rodríguez Zapatero, el mismo con el que pactó en secreto el contenido del Estatuto, amén de otras cuestiones de futuro que parecen comprometer las relaciones entre ambas formaciones políticas. Fue al portavoz parlamentario de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, al que le correspondió defender las bondades del texto catalán. Indicó que CiU será leal a este Estatuto como fue al de 1979 y exhortó a Mariano Rajoy a que aclarara si modificará el Estatuto en caso de que gane las próximas elecciones generales. Duran defendió la vocación de permanencia del nuevo texto catalán, aunque admitió que no será eterno y que la aspiración última de los nacionalistas es la propuesta que salió del Parlamento autonómico el 30 de septiembre, que es el que marca nuestras aspiraciones definitivas En todo caso, dijo que el Estatuto no es para cuatro días, ni para cuatro, ni ocho, ni doce años ya que no podemos permitirnos poner encima de la mesa este debate cada dos por tres. Los que vengan detrás ya decidirán b Maragall destacó uando uno escucha a Mariano Rajoy tras haber escuchado a María Teresa Fernández de la Vega- -o lo que es lo mismo, y tal como ha ocurrido en ocasiones anteriores, a José Luis Rodríguez Zapatero- -no puede por menos de reconocer que existen dos clases de políticos: los que construyen sus discursos contando, entre otros elementos con los adjetivos, y los que prescinden lisa y llanamente de esa categoría gramatical. La diferencia no es baladí. Quien renuncia al adjetivo o lo reduce a un uso mecánico, previsible, redundante, puede caer en el verbalismo huero y proclamar, como hizo ayer la vicepresidenta del Gobierno, que la política autonómica consiste en implementar la integración política de los ciudadanos y las ciudadanas (Aunque es cierto que, en este caso, el problema no reside únicamente en la presencia o no del adjetivo. Quien no renuncia en su discurso a este constituyente de la frase demuestra, por el contrario, que tiene algo que decir, lo que ya es mucho, y, encima, que piensa decirlo sin tapujos, con la mayor claridad posible. Ignoro cuántos adjetivos utilizó ayer el presidente del Partido Popular en su intervención, pero seguro que bastantes más que cualquier otro orador. Era su última oportunidad para denunciar en sede parlamentaria el principio del fin del Estado tal como los españoles lo diseñaron en 1978 y, como es lógico, no la desaprovechó. Pero, además, era también una ocasión inmejorable para realzar el valor del lenguaje, para retornar a las palabras su función primera, para tratar de describir lo que tan a menudo ha carecido de todo sentido. En primer lugar, ese lío interminable de la tramitación del proyecto de reforma estatutaria, ese triste espectáculo tan lamentable que ha paralizado el país durante dos largos años. Y luego, claro está, la propia ley, esa ley mal hecha, indigente ese producto elástico, flexible, impreciso, ambiguo ese Estatuto elaborado con alma samaritana lleno de artículos incomprensibles cuyo Preámbulo es inconstitucional y cuyo Título Primero resulta grotesco Ese colosal disparate en suma. Todo esto formó parte ayer del discurso de Mariano Rajoy. Que conste en acta. Aunque, para muchos, no sea más que un triste consuelo. C Maragall, entre Bargalló y Saura y con Pujol al fondo, aplaude la aprobación La intervención de Duran (durante la cual se produjo el único incidente de la jornada al ser insultado, dijo, por un diputado popular que no pudo ser identificado) vino seguida por la del portavoz de ERC, Joan Puigcercós. En todo caso, nacionalistas e independentistas evitaron el cuerpo a cuerpo y prefirieron hacer objeto de su invectivas al PP. La de Puigcercós fue la segunda voz crítica que se escuchó en contra del texto catalán. Comentó que este es un buen Estatuto para España, para Cataluña no y dijo que el PP, pese a rechazarlo, ha ganado la partida El portavoz repu- I. GIL blicano- -representante de la única formación del cuatripartito que rechazó la propuesta, apoyada también por IU por entender que es un primer paso hacia el Estado federal- -insistió en que el texto sería un buen Estatuto para una región de España, para una nación, no Nuevo clima político En todo caso, apeló a que aún hay tiempo para negociar aprovechando el nuevo clima político generado tras el alto el fuego de ETA. Recordó que el texto tiene que pasar por el Senado. Todo depende, continuó, de que ustedes (en referencia al Ejecutivo) sepan aguantar el tipo ante el PP Proclamó que el Estatuto se cierra en falso y que en un plazo no superior a los 5 años se abrirá de nuevo el debate sobre financiación. Sin embargo, este exhorto, no fue atendido por los socialistas, cuyo portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba, lo ignoró durante su intervención. Por su parte, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que siguió la sesión parlamentaria desde la tribuna de invitados después de despachar en Moncloa con Zapatero, se sumó a la fiesta estatutaria en un hotel cercano al Congreso. Antes, en declaraciones a la prensa, señaló que mantiene su confianza en que ERC se acabe sumando al consenso y anunció que en las próximas semanas asumirá su responsabilidad para que el proceso de reforma del Estatuto catalán culmine positivamente. Maragall destacó que el 30 de marzo de 2006 pasará a nuestra memoria colectiva como un día de celebración y aseguró que, con el texto aprobado hoy, Cataluña se pone al día como nación El PNV alerta contra el iceberg de la Administración central ABC MADRID. Vientos, ciclones, corrientes, icebergs y hasta corsarios. Las palabras del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, parecían más propias de una trama novelesca que del antepenúltimo capítulo de Estatuto catalán. Con un tono sombrío, alertó de que el Titanic se hizo a la mar con todos los blindajes y chocó contra un iceberg y el Estado es un iceberg que no descansa No fue la única comparación fatalista y pidió a sus amigos catalanes que estén muy observantes con el cumplimiento del Estatuto. Al cambiar de Estatut, Cataluña cambiará de barco pero el mar en el que va a bregar no cambiará. El nuevo Estatut será un barco nuevo pero habrá de navegar en el mismo océano, con los mismo vientos, las mismas corrientes, las mismas tempestades y, no lo olvidemos, los mismos corsarios Hubo mucho más más: Cataluña ha querido blindar sus competencias pero la experiencia demuestra que quien de verdad ha blindado sus posiciones y sus prerrogativas ha sido el Estado, el ciclón del Estado frente al que no hay blindajes estatutarios que valgan Agregó que no hace falta derogar el Estatuto para que un futuro Gobierno del PP lo neutralice o inutilice El PNV se alineó con CiU para votar a favor, justo lo contrario de lo que hizo la representante de EA, Begoña Lasabaster, que unió su voto en contra los de ERC.