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82 Economía JUEVES 30 3 2006 ABC La Junta de Accionistas de Iberdrola tiene este año algo especial: será la última presidida por Íñigo Oriol, quien dejará la eléctrica en manos de Ignacio Galán el próximo 26 de abril Íñigo Oriol pasa el mando con orden POR FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA Íñigo Oriol EFE Decir Oriol es decir electricidad, viene de familia. Su padre, don José María, inventó buena parte del sistema eléctrico español, especialmente en lo que tiene que ver con el agua y con la incorporación de nuevas tecnologías energéticas. Los Oriol encabezaron compañías eléctricas privadas desde princi- pios de los años cuarenta, primero en Hidrola, (Hidroeléctrica Española) la primera compañía del sector, y en la etapa que corresponde a la presidencia de Íñigo Oriol (desde 1985) en Iberdrola, fruto de la fusión en 1991 de las dos grandes privadas, Hidrola e Iberduero. La fusión de las dos grandes empresa, primas hermanas pero competidoras, domiciliadas respectivamente en Madrid y Bilbao, es el fruto más fértil de la etapa de Íñigo Oriol que ahora concluye con éxito. Una fusión casi entre iguales, amistosa y compleja, audaz en su planteamiento y convincente en su ejecución hasta superar los obstáculos administrativos e ideológicos cuando la opinión dominante era recelosa ante lo grande. La decepción fue la frustrada fusión Iberdrola- Endesa, planteada con la misma ambición y visión de futuro que la precedente, también amistosa, pero que tropezó con un gobierno, el de Aznar, celoso de su poder, receloso del tamaño y demasiado obsesionado con que el número de jugadores mejora la competencia. Si esa fusión hubiera prosperado, la sociedad española se habría ahorrado algunos de los contratiempos por los que ahora padece. La segunda gran referencia de la presidencia de Íñigo Oriol se cierra ahora con una sucesión ordenada y profesional. Anunció su salida de la compañía con tiempo y cuando nadie le empujaba. Ordenó y administró el relevo con calma y sin sorpresas. A favor de un profesional que había llegado a la casa, precisamente, como alternativa y opción a un relevo profesional con buena perspectiva y con fuste. Ayer se reunió con medio centenar de directivos con los que ha trabajado durante las últimas décadas. Luego, con los periodistas (sois la opinión pública, les dijo) y, finalmente, con el consejo y la comisión ejecutiva. Esta mañana presidirá por última vez la junta general, y mediado abril cederá los trastos al ya designado presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, quince años más joven que Oriol, que ocupará la presidencia cuando conoce perfectamente los rincones de una casa a la que ya ha aportado su propio estilo. Íñigo Oriol ha permanecido en la compañía durante casi cincuenta años (llegó en 1959) en el consejo durante treinta años y más de veinte en la presidencia, cede el cargo cuando ha cumplido los setenta años y lo hace conforme a un programa planificado y bien ejecutado. Para la sucesión apuesta por la vía del mérito y la profesionalidad, como corresponde a una compañía grande, diversificada y con un accionariado atomizado y muy abierto. La actual Iberdrola retiene la impronta de los orígenes, pero se ha transformado radicalmente para adaptarse a un entorno mucho más competitivo y complejo, con desafíos tecnológicos, ecológicos y regulatorios. Oriol se va con una hoja de servicios que pone de relieve crecimiento y autonomía. Deja una empresa más sólida, más grande y con más futuro que la que le dejó su padre. Se va el orden y con orden, cuando toca y cuando ha elegido.