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40 Madrid JUEVES 30 3 2006 ABC SE DICE SE COMENTA MERRY COMERÁ PERDICES El Gobierno de Esperanza Aguirre está de enhorabuena otra vez. Ahora no es por un embarazo, ni por el nacimiento de un niño, que ocasiones para celebrar estos acontecimientos también ha tenido esta legislatura. La buena noticia esta vez es que el consejero de Economía, Fernando Merry del Val, se casa. El consejero más discreto de todos los que forman parte del Ejecutivo autonómico de Madrid contraerá matrimonio el próximo 7 de abril en Alcalá de Henares. Una noticia que ha hecho una ilusión especial a su jefa quien hace unos meses también asistió a otra boda de una de sus consejeras, Lucía Figar. Las buenas noticias no acaban de aquí, porque en pocos meses la titular de Transportes e Infraestructuras será madre. MADRID AL DÍA SE ENTERÓ POR ABC El vicepresidente primero del Gobierno regional, Ignacio González, ha reconocido que se enteró por ABC del nombramiento del que fuera coordinador del incendio de Guadalajara como nuevo responsable del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid. Nada más leer la información en nuestro periódico, llamó al consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Mariano Zabía, quien, como es lógico, intentó quitar hierro al pequeño detalle de que Antonio Pallarés fuera el primer coordinador que trabajó contra el fuego aquel 16 de julio de 2005, cuando murieron 11 personas. Es el que estaba de guardia González confirmó que el nombramiento de Pallarés no tendrá que pasar por el Consejo de Gobierno. LINCES IGNACIO RUIZ QUINTANO N o, señor. En España no cabe ya un solo tonto más, pero no se llaman así. La izquierda madrileña quiere parar la autovía de los pantanos porque unos sabuesos de progreso han dado con unas cagarrutas de lince en las inmediaciones del trayecto. ¿Linces en Madrid? Hasta ahora, el único lince del que uno tenía noticia, aparte los comisionistas de la política, era el Lince de Parla, un campeón de boxeo. Pero linces felinos y con retortijones como para ir haciéndose del cuerpo por los pantanos por donde traza Esperanza Aguirre su curva de ballesta electoral llamada M- 501, la verdad es que cuesta creerlo. Sin embargo, la izquierda, que se ha llevado los zurullos a la nariz, insiste en que son de lince. Suelto, por supuesto. Y como tampoco uno puede llamarlos por su nombre- -no a los linces, sino a sus oledores- recurriremos al impagable Diccionario Políticamente Incorrecto (DPI) del siempre brillante Carlos Rodríguez Braun, que desvela, entre otros muchos misterios, el de estos extravagantes recogedores de cacas, el primero de los cuales fue Hitler, héroe ecologista que ni fumaba ni bebía y que prohibió la caza del zorro, declarando: En el Nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales. ¿Se les ocurre a ustedes una crueldad mayor que la de hacer una carretera por el mero placer de ver a un lince cagar en el arcén? ¡Vaya exageración! exclamarán algunos. Y llevarán razón, porque de eso, precisamente, se trata. En el DPI encontrarán ustedes esta confesión de William Dodd, recaudador de fondos para el ecologismo rampante: Se necesita un sentido de la urgencia y se necesita un enemigo. La exageración funciona. En realidad, es lo único que funciona. Y, un poco más adelante, Carl Amery, portavoz de Los Verdes alemanes, aclara: Nosotros, en el movimiento ecologista, aspiramos a un modelo cultural en el cual talar un bosque sea considerado más despreciable y más criminal que vender niños de seis años a los burdeles asiáticos. ¿Cómo distinguir unas cagarrutas de gato común europeo de unos zurullos de lince, y estos, de los sesos de Herr Amery? En su libro Earth on Balance Al Gore, ídolo del progreso mundial, muestra (ver DPI) sus dudas a la hora de elegir entre una vida humana y un árbol.