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ABC MIÉRCOLES 29 3 2006 Deportes 97 De tal palo... Yannick ganó Roland Garros en 1983. Fue el último francés en lograrlo. Pero ahora destaca Joakim, un chico de 2,09 que juega al baloncesto y que está llamado a convertirse en una de las próximas estrellas de la NBA MUNDIAL DE RALLYS La saga Noah cambia de red TEXTO DOMINGO PÉREZ Sordo: No me asusta que me comparen con Carlos Sainz A sus 22 años el podio en Cataluña no se le ha subido a la cabeza. Tiene claro quién es ahora mismo el Jefe (Loeb) pero no descarta ser algún día campeón del mundo ABC MADRID. Daniel Sordo, el flamante subcampeón del Rally de Cataluña, mantuvo ayer un encuentro con la prensa. A sus 22 años sueña con ser campeón del mundo, aunque prefiere no decirlo. Reconoce su admiración por Carlos Sainz y piensa que puede subir de nuevo al podio en la próxima prueba del Mundial, en Córcega. No me asusta que me comparen con Carlos Sainz, estoy en la misma categoría y ya hago buenos resultados, por lo que no es algo disparatado. Pero Carlos Sainz es Carlos Sainz y yo soy yo señaló. Recordó, asimismo, que siempre me asesoró y siempre me ayudó en la línea que había que seguir, sobre todo con Citroën Francia, en la entrada en la casa madre. Mantengo con Carlos una relación como amigo muy valiosa Tampoco le inquieta que le propongan como próximo campeón del mundo, aunque prefiere templar el entusiasmo: Creo que hay que ir haciendo las cosas poco a poco, ir paso a paso y así corro menos riesgo de pegarme el golpe, aunque igual sí que pienso que puede ser campeón, pero no lo digo MADRID. Mayo de 2003. La larga avenida que une la pista Philippe Chartrier con la Suzanne Lenglen estaba, como siempre ocurre en Roland Garros, repleta de público. Caminaba sorteando curiosos junto a un colega francés cuando nos topamos con Yannick Noah, leyenda del tenis galo y músico reconocido, el último de su nacionalidad en imponerse en el Grand Slam parisino allá por 1983. Nos presentaron: Domingo Pérez, periodista español, especializado en tenis y baloncesto Noah fue muy simpático. Mientras firmaba autógrafos a sus admiradores estuvo charlando con nosotros y al despedirse me dijo: Dentro de poco tendrás que escribir de mi hijo En ese momento pensé que el retoño de Yannick debía ser una firme promesa del tenis francés. Lo estuve buscando en las listas de mejores juniors del mundo... pero nada. La solución al misterioso mensaje surgió en la revista francesa Maxibasket de febrero de 2004. Dedicaban seis páginas a un chaval neoyorquino de 19 años, de 2,07 y 90 kilos, llamado Joakim, apodado Yooks y apellidado Noah por el que se pegaban las mejores universidades americanas. Aquel muchacho, que entonces jugaba en Lawrenceville Prep School (New Jersey) ha crecido. Ya mide 2,09. Y a sus 21 años es uno de los jóvenes más deseados por los equipos de la NBA. Ha sido el mejor jugador de su equipo, Florida, en la NCAA, el campeonato universitario. Ha promediado 17,2 puntos, 10 rebotes, 3,5 asistencias, 2,3 tapones y 1,5 robos en 33,5 minutos de media por partido. Y, para remate, se convirtió en el héroe de un triunfo sobre Georgia- -37 puntos- -que supuso la clasificación para la Final Four Joakim corta la cesta tras ganar a Vilanova en la NCAA. Abajo, Yannick AFP Loeb es mucho Loeb en el club Levallois. Por entonces era un base rápido y escurridizo. Y como director de juego aterrizaría años después, en 1998, con 13 y 1,80 de altura, en Nueva York, para ir a vivir con su madre, la ex miss Suecia 1978, ex modelo y escultora, Cecilia Rhode. En los playgrounds de Harlem, en el mítico Rucker Park (catedral del baloncesto callejero) empezó a endurecerse jugando cientos de uno contra uno aunque ninguno tan duro como los que disputaba de niño contra su padre. Jamás me dejó ganar- -recuerda Yooks -me metía los codos, me machacaba a mates, me hacía rabiar... pero aprendí que no me gustaba perder y que había que luchar para vencer Luego llegaron los primeros equipos escolares. Empezó a crecer. A ganar músculo. Pasó de base a pívot, y debe a esa evolución su gran manejo de balón y su visión de pase. Conserva la rapidez y es único en el contragolpe. Y ya está a un paso de la NBA. Y puede que de los próximos Juegos Olímpicos. En Francia se frotan las manos. Dan por seguro que optará por el pasaporte francés y que formará un dúo letal con su buen amigo Tony Parker, el genial base de San Antonio Spurs. El de Torrelavega considera que aún tiene mucho que aprender y nada mejor que hacerlo al lado del número uno, el francés Sebastien Loeb. Es el jefe y creo que es el mejor, encima me ayuda y en el momento en que hay algo que va mal siempre me pregunta Sordo, que manifestó que siempre supe que me podía dedicar profesionalmente a los rallys, reconoció que le habría gustado ganar algún tramo más en Cataluña y haber apretado al galo, pero Loeb es mucho Loeb, tiene el coche cogido por la mano y en el siguiente tramo te hace un tiempazo Sí que me habría gustado ganar el rally de casa, es un sueño, pero hay que ser realista. Es difícil y, siendo sincero, es muy difícil ganar a Loeb, es bicampeón del mundo, ha evolucionado el Xsara y necesita los puntos para el título Sordo tiene ya puesta la mente en Córcega, donde considera que puede hacerlo aún mejor. Es un rally que me gusta más incluso que el de Cataluña, es más técnico. Creo que se me va a dar bien y que puede hacer otro podio Su primer balón, un regalo de Ewing Yooks juega muy bien al tenis. Incluso es capaz de plantar cara a su padre cuando todavía se enfrentan de vez en cuando. Sin embargo, se ha liberado de la presión que pesa sobre los hijos de famosos. Buscó su camino y decidió que la saga cambiaba de deporte. Además, no podía escapar a su destino. Sólo tenía un año cuando un cliente ilustre del restaurante que Yannick tenía por entonces en Manhattan (de 1985 a 1987) le regaló una pequeña pelota de baloncesto firmada. Aquel amable comensal no era otro que Patrick Ewing. Curiosa coincidencia si se recuerda que su padre era un jovencísimo aprendiz de tenis en Camerún cuando el añorado Arthur Ashe lo descubrió e hizo las gestiones necesarias para que le becaran y poder así regresar a Francia, de donde se marchó con sólo tres años. Joakim empezó a jugar en París. Su padre regresó a casa y allí se estrenó Los poderes del padre Yannick Noah conquistó en su carrera como tenista 23 títulos en individuales (el más importante, Roland Garros 83) y 16 en dobles. La Copa Davis la ganó siendo capitán del equipo en 1991 y 1996. La Copa Federación se la adjudicó, también como capitán, en 1997.