Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 29 3 2006 93 Deportes Los árbitros se niegan a cobrar directamente de la Liga y mantienen su amenaza de huelga El Barça, con las botas cambiadas Infinitamente superior al Benfica, el equipo de Rijkaard volvió a ofrecer su fútbol de calidad, pero desperdició hasta diez ocasiones de gol ENRIQUE ORTEGO LISBOA. El Barça tendrá que resolver en el Camp Nou lo que no supo solventar ayer. Y no porque no tuviera al menos una decena, sí, una decena, de oportunidades de gol. Pero cuando el balón está por no entrar no entra, por mucho fútbol que se cree y mucha superioridad que se tenga sobre el césped. Salvo en el gol, el Barça volvió a demostrar su gran juego, su hambre y sentido del fútbol ofensivo. Una delicia para el observador con criterio. La historia no juega, pero siempre permanece viva. Este estadio de La Luz y este Benfica nada tienen que ver con los de los años sesenta. Ni en el escenario caben más de 120.000 aficionados ni el equipo es el que Eusebio guiaba hacía el éxito seguro. Pero cinco décadas después la afición benfiquista revivió el ambiente eléctrico de las grandes noches de antaño. Posiblemente pensaban que este podía ser su último partido de Champions esta temporada, porque enfrente estaba el equipo que mejor juega al fútbol en el continente, y montaron una gran fiesta. Para no defraudar la expectación creada, Rijkaard tiró de lo mejor que tenía. Desde luego este técnico no es de los que se arruga. Siempre da un paso al frente. Le faltaban Puyol y Márquez, tenía que improvisar un tándem central y optó por la mayor experiencia de Motta en lugar del canterano Rodri, pero también para dejar un hueco en el once a Iniesta y colocarle como medio centro, como eje de maniobra donde se guisan prácticamente todos los partidos, salvo los de la Premier inglesa, claro. Con todos los peloteros disponibles sobre el césped, con Van Bommel y Deco de interiores y con sus tres atacantes acostumbrados, el Barça salió dispuesto a sentenciar cuanto antes. Y si no se fue con ella resuelta al descanso es porque sus hombres debieron salir con las botas cambiadas. Iniesta BENFICA BARCELONA 0 0 Benfica (4- 4- 2) Moretto; Rocha, Anderson, Luisao, Leo; Robert (Miccoli, m. 46) Beto, Petit, Manuel Fernandes; Geovanni (Karagounis, m. 68) y Simao. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Belletti, Oleguer, Motta, Gio; Van Bommel, Iniesta, Deco (Gabri, m. 75) Larsson (Giuly, m. 75) Eto o y Ronaldinho. Árbitro Steve Bennet (Inglaterra) Mostró tarjeta a Iniesta, Miccoli, Deco. nuel Fernandes detrás de Iniesta, a Beto encima de Deco, a Petit siguiendo a Van Bommel... si hasta Simao y Robert estaban más atentos a Belletti y Gio que al revés. Sus respuestas fueron siempre en disparos lejanos. Bien dirigidos, pero sin excesivo peligro para un Valdés que sólo tuvo que blocar uno de ellos. Todo lo contrario que el portero local, que si Koeman fuera medianamente cruel no tendría que volver a jugar al fútbol. Provocó un indirecto por retener una cesión, hizo tres despejes con los pies a los delanteros barcelonistas... Un desastre, aunque luego tuvo la paciencia de encontrarse los remates de gol ya comentados. Sólo dos sustos locales Nada cambió a la vuelta de vestuarios. El Barça a lo suyo, crear y fallar ocasiones, y el Benfica a defenderse como podía, aunque en sus contras encontró más huecos y Valdés ya tuvo que sacar sus manos a pasear, sobre todo en un remate del recién entrado Miccoli. Pero volvió a ser el campeón español el que arrasó a su paso. Larsson, Motta (de cabeza al palo) y Van Bommel consiguieron que Moretto recuperara parte de la credibilidad perdida con sus pifias de la primera mitad. Sólo en el último cuarto de hora bajó el pistón el equipo de Rijkaard. Gabri y Giuly salieron para apoyar más el centro del campo y el Benfica pudo acabar el partido más desahogado, con contragolpes veloces y oportunidades incluso para marcar, como la de Simao que salvó con el pie Valdés, amén de una posible mano de Motta que La Luz consideró mayoritariamente penalti. Ronaldinho consuela a Eto o después de una ocasión desperdiciada llevaba las de Van Bommel; Deco, las de Larsson; el propio Van Bommel, las de Belletti y Eto o, las de un colega suyo de Camerún. Sólo así se explica que fallaran sus ocasiones de gol. De esas que se dan pocas en tan poco tiempo. Con un fútbol control en la posesión y circulación de balón para evitar riesgos de pérdidas que pudieran dar alas AP al Benfica, pero con unas aceleraciones y cambios de ritmo que dejaban a sus hombres mano a mano ante el irascible Moretto, el Barça fue errando remate tras remate como si no quisiera marcar. ¿Y qué hacía el Benfica mientras? Pues defenderse, ¡qué iba a hacer! Meterse atrás, cerrar huecos, poner a Ma-