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62 Cultura MIÉRCOLES 29 3 2006 ABC La mexicana Lila Downs abre La cantina de par en par en España b Madrid (hoy) y Vigo (mañana) CLÁSICA Ibermúsica Obras de F. J. Haydn, R. Wagner, I. Strawinsky. Int. Symphonierorchester des Bayerischen Rundfunsk. Dir. M. Jansons. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. son las dos ciudades en las que la genial mestiza presenta su nuevo álbum, dedicado a las rancheras: La cantina: entre copa y copa MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Un caudoloso río de sangre mestiza corre por sus venas. Hija de norteamericano de origen escocés y de india mixteca, su trabajo en Frida y un grammy al mejor álbum de folk contemporáneo por Una sangre la han aupado a una cierta altura de popularidad a este lado del Charco. Heredera de la gran tradición musical femenina y popular mexicana (Lola Beltrán, Chavela Vargas) y suramericana (Violeta Parra, Soledad Bravo, Tania Libertad, Mercedes Sosa- una de las madres de quien más he mamado también la música norteamericana (parte de su repertorio es en inglés y en su anterior álbum, Border homenajeó al patriarca del folk americano, Woody Guthrie) ha aportado sus granitos y sus granazos de arena a sus baúles estilísticos. A ello se une la música indígena, y hasta el rap y el hip- hop, como hace en el clásico Tu recuerdo y yo de José Alfredo Jiménez. Decidí hacer la versión hip- hopera y ayudarme de los ordenadores porque en algunos momentos me aburría un poco explica. Tras cuatro discos de compromiso (es una de las voces más claras y altas en defensa de las mujeres de Ciudad Juárez) y mejunje musical, Lila Downs ha echado la vista atrás y se ha lanzado sobre ese género tan peculiar que es la ranchera, ese estilo de corazones partíos (y repartíos) de pena, penita, pena, y de cornamentas de primera. No en vano alguien dijo que las rancheras eran canciones de cornudos y los corridos canciones de cabrones, con perdón. El resultado es La cantina: entre copa y copa O en palabras de la propia Lila: Una cantina, unos tequilas, una ranchera y te tiras a la perdición, sacas afuera todos los demonios Durante algún tiempo Downs fue toda una experta del arte del tejido, otra tradición indígena, y por supuesto, curanderos y chamanes tampoco le son extraños. La verdad es que echo mucho de menos la curandería asegura. De alma inquieta, y corazón trotamundos, su visión de las rancheras incluye toques de electrónica, aunque por encima de todo Lila Downs es fiel a su tesis: Siempre intento cantar desde lo más profundo, desde el fondo de mi corazón Sus discos son hermosos, como remover la tierra con las manos, pero en directo, los aficionados tienen la oportunidad de entrar en contacto directo con los dioses. ADMIRABLE TRADUCCIÓN ANTONIO IGLESIAS l máximo ideal de todo intérprete es la fidelidad traductora, es decir, tratar de hacer llegar a sus oyentes cuanto el compositor quiso dejarnos como legado creativo y que- -excluido el pretérito- -escribió e indicó en sus pentagramas. Por supuesto que Franz- Joseph Haydn, austriaco dieciochesco, si modélico en el cuarteto de cuerda y verdadero padre de la sinfonía puede tomarse dentro de una época en la que el instinto musical, resultante de una formación sólida, ha de estimarse dentro de una subjetividad que arriesga no poco. Pues bien, el preámbulo viene a cuento para decir que la versión de los profesores de la Bayerischen Rundfunks, bajo la batura titular de Mariss Jansons es así, ponderada y personal a un tiempo, y que la Sinfonía intitulada Sorpresa no puede mejorarla nadie, por su equilibrado estilo y por la técnica ad- E mirable de los profesores alemanes y batuta letona. Que es así Haydn, lo entendió a la perfección el público. Que el éxito se prolongara en similar intensidad cuando el Preludio y Muerte de Tristán e Isolda resulta más comprensible, puesto que se nos dio romanticismo en cantidad como dirían nuestros jóvenes. La cuerda, quizá lo mejor de la Sinfónica germana, se elevó más y más en su expresividad, tan cuidada como para iniciar su interpretación el excelente Jansons, hasta intentarlo tres veces, debido a esa exquisitez que es norma de la fenomenal agrupación. El total de todo ello, adivinación, contornos románticos, confluyeron en un todo hermosísimo, podríamos afirmar que prefabricada su ingeniería, su sabiduría artística por encima de lo musical intrínseco, en una emocionante interpretación de la Suite 1919 extraída de El pájaro de fuego que inició el nombre genial de Stravinsky. Es así, intersecciones valientes y personalísimas, su genial composición. Dos propinas generosas, sellaron la jornada triunfal. CLÁSICA C. Grandes Voces T. Real Obras de Verdi, Bononcini Haendel, Liszt, Obradors, Bizet, Massenet, Puccini, etc. Int. Rolando Villazón, tenor. Ángel Rodríguez, piano. Lugar: Teatro Real. Madrid. Fecha: 27- 03- 06 EL DORADO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE La interpretación de la Sinfonía Sorpresa no puede mejorarla nadie. Equilibrado estilo y técnica admirable la de los profesores alemanes y la batuta de Jansons o tendrá queja el tenor Rolando Villazón del recibimiento que le ha hecho Madrid. Unas pocas grabaciones bien promocionadas y el eco de varios éxitos en lo más granado de la escena operística mundial han bastado para que su presentación en el Teatro Real se haya convertido en un clamor aparentemente unánime. Así ha sucedido en muchos otros lugares desde que en 1999 deslumbrara en el concurso Operalia, pues sabido es que para algunas cosas este mundo acelerado no tiene fronteras. Por eso su caminar se sucede con el ánimo conquistador de Atila. Porque, además, su personalidad es ésa: decidido, resuelto, extravertido, sincero, comunicativo, cercano... populista. Villazón venía para actuar junto al pianista Ángel Rodríguez. Traía en cartera un programa absurdo, deslavazado en canciones de todo tipo y condición. Pero de inmediato llegó aquello que todos esperaban. Sin avisar cantó Verdi para luego anunciar que de lo escrito nada. La protagonista iba a ser la ópera, el género en el que mejor se le reconoce; allí donde todos los presentes (alguna voz emocionada le pidió que su próxima visita sea para cantarla en escena) sabían que podrían deleitarse con su canto vibrante, cálido y epidérmico. Aunque luego Villazón troquele todo con un mismo estilete: ya pueden ser los Tres sonetos de Petrarca de Liszt, Haendel y Obradors, Bizet, Massenet, Puccini y Giordano. En todo punto pasional y en todo momento arrebatado, dueño de un corazón inmenso y de un palpitar que contagia al público. El tenor mexicano se ha presentado como un amanuense de escritura firme y resuelta, aunque de caligrafía irregularmente aseada. De ahí que pareciera dejarse media vida ante el Lamento de Federico E lucevan le stelle o ante una canción tan ajena a la rasgadura espiritual como El cabello más sutil de Obradors. Y al tiempo se sucedieran los apoyos engañosos, la tirantez de muchos agudos, medias voces sin interés y destimbradas, la tendencia a forzar, los ataques inseguros, desigualdades en la línea... una colección de detalles que doblegaron la calidad de una materia que, cuando surge con nobleza y fluidez, es extraordinaria. Así que, empapado en un baño de multitudes, Villazón ha pasado por Madrid. Feliz y resuelto. Recordando a todos que también el infierno está lleno de gentes con buena voluntad. N