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28 Internacional ELECCIONES EN ISRAEL MIÉRCOLES 29 3 2006 ABC ARREGLOS O PAZ DEFINITIVA ADNAN AL AYOUBI Periodista palestino U na mirada rápida a los programas electorales de las tres principales fuerzas de Israel que concurrieron ayer en las elecciones nos han mostrado tres principales opciones. El partido Kadima de Ehud Olmert afirma que la ciudad santa de Jerusalén permanecerá unificada, siendo capital eterna del Estado, con posibilidad de ceder algunos barrios para los palestinos. Reitera su compromiso con la Hoja de Ruta- -desde su interpretación- defiende el río Jordán como frontera segura de Israel, quiere conservar los grandes bloques de colonias judías en Cisjordania y considera que las zonas de las que se retirará el ejército de ocupación deberán permanecer bajo control israelí hasta que se alcance un acuerdo con los palestinos. Se rechaza negociar con Hamás. La opción del partido Laborista, dirigido por Amir Meretz, habla de negociaciones con la Autoridad Nacional Palestina, exceptuando a Hamás, y apoya al presidente Mahmud Abbas. En caso de fracaso de las negociaciones, pretende llevar a cabo medidas unilaterales. Apoya dos estados para dos pueblos, aunque el palestino deberá ceñirse a los territorios ocupados en 1967, excepto las colonias judías de importancia, que no se desmantelarán. Se mantiene una Jerusalén unificada, en la que los barrios árabes serán la capital del estado palestino, y los Santos Lugares judíos para Israel, Por último, el partido Likud, dirigido por Benjamin Netanyahu, rechaza la idea de establecer un estado independiente para los palestinos, a los que pretende ceder una autonomía bajo soberanía de Israel. Considera también el Jordán como la frontera Este permanente de Israel, y rechaza cualquier retirada de los territorios ocupados y el desmantelamiento de colonias. Estos planteamientos conducen a un denominador común: no se aceptan las resoluciones internacionales ni los acuerdos firmados con los palestinos- -incluidos los multilaterales- y no se reconoce al Gobierno de Hamás salido de unas elecciones democráticas. Todo ello hace que tras estas elecciones, cualquiera que sea el ganador, se puedan hacer arreglos y haya opciones mejores y peores, pero en ningún caso se podrá atisbar la posibilidad de una paz definitiva. Olmert y Sharón, en el Parlamento israelí, durante una sesión celebrada el 28 de marzo del año pasado Era primer ministro en funciones. Ahora lo será por méritos propios. Las dos caras de Olmert serán miradas con lupa. La familiar, llena de contradicciones. La profesional, con la vista puesta en Cisjordania. De guinda, sus gustos caros. Quizá tenga que aparcarlos. Pero merecerá la pena Un discípulo con audacia TEXTO: J. CIERCO FOTO: AP JERUSALÉN. Su carrera política no ha sido meteórica. Empezó siendo el diputado más joven de la Knesset en 1973, con sólo 28 años, y ha pasado por muchos y notables puestos de la Administración local (alcalde de Jerusalén) y nacional (ministro en diversas carteras para distintos gobiernos) No es, pues, un recién llegado. Ni un oportunista, aunque, es verdad, ha sabido aprovechar la oportunidad brindada por el coma de Ariel Sharón, su mentor. Estas últimas semanas se le ha llamado de todo. Casi siempre con la referencia de Arik Casi nunca por sus virtudes. Delfín, heredero, mano derecha, primer ministro por accidente... Pero ha habido una cosa muy importante que ha hecho por sí mismo sin apoyarse siquiera en la añoranza que siente Israel por el último de sus grandes líderes sionistas... Sharón nunca se atrevió durante su dilatada carrera militar y más tarde política a anunciar, antes de unas elecciones, sus verdaderas intenciones. Nunca dijo, por ejemplo, antes de unos comicios que estaba decidido a evacuar Gaza. Cuando lo dijo ya se había impuesto en la cita con las urnas de 2003, y todavía se presumían lejanas las que debían celebrarse a finales del año 2006. las nuevas fronteras de Israel, con o sin el visto bueno de los palestinos, antes de 2010. Ayer, día de las elecciones, publicó una tribuna abierta en el diario de mayor tirada de Israel, el Yedioth Ajronoth, en la que reiteraba su apuesta de no dejar ni una sola colonia judía más allá del muro ilegal de Cisjordania. ¿Cómo pudo evolucionar hasta este punto el hijo de una familia ultranacionalista; hijo de un miembro del Irgún, la organización sionista que atentó contra británicos y árabes antes de la creación del Estado de Israel; fiel al sector más intransigente del Likud, que se opuso a la paz de Camp David con Egipto en 1978 y a los Acuerdos de Oslo con los palestinos en 1993; arquitecto de la judaización nada disimulada de Jerusalén durante los diez años (1993- 2003) en los que dirigió su ayuntamiento? Él mismo lo explicó en una entrevista: De pronto comprendí, con la calculadora en la mano, que era más importante evitar que en el año 2020 nuestro estado se dividiera en un 60 por ciento de árabes y un 40 por ciento de judíos que conservar nuestros sueños históricos y geográficos Idéntico proceso al que vivió Ariel Sharón. De ahí que ambos diseñaran el plan para evacuar el pasado verano Gaza y ultimaran el que desmantelaría las colonias más pequeñas y aisladas de Cisjordania a cambio de quedarse con los grandes bloques judíos. Choque generacional Esta aparente contradicción en este abogado israelí de 60 años, diplomado además en Psicología y Ciencias Políticas, apasionado futbolero (el club de sus amores es el Beitar de Jerusalén, conocido por sus rancios matices racistas) no lo es tanto si se hurga en su perfil más personal y familiar. Casado con Aliza, una artista israelí de origen alemán, militante de izquierdas, partidaria de un acuerdo de paz negociado con los palestinos; son padres de cinco hijos, una adoptada. Sus dos varones viven en Nueva York y París. Uno fue objetor de conciencia, mientras que una de sus hijas, declarada homosexual, patrulla por los controles militares de Cisjordania para denunciar los abusos del Ejército hacia los palestinos. Ehud Olmert, pianista aficionado, amante de los gustos caros (los aviones, los trajes de marca, los puros habanos) se ganó ayer la confianza de la mayoría de los israelíes, aunque seguro que no le votaron sus hijos. Él lo celebró a escondidas con un cigarro. Ya no los fumará en público. Cosas del poder. Muy llevaderas, en cualquier caso, para un hombre de su infinita ambición. Cartas sobre la mesa Olmert ha dado un paso al frente en ese sentido, se ha quitado la careta ante los electores y ha presentado su futura estrategia, que no es otra que trazar Olmert se ha quitado la careta y ha presentado su estrategia, que es trazar las nuevas fronteras de Israel