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24 Nacional MIÉRCOLES 29 3 2006 ABC Cinco disminuidos psíquicos mueren asfixiados en la enfermería de una residencia de Valencia El centro disponía de licencia para acoger a ancianos pero no para atender a discapacitados y 80 años; la Generalitat anuncia una investigación exhaustiva pese a que el centro disponía de todas las medidas de seguridad ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Su quebrada salud les retenía en la enfermería y allí fue donde les sorprendieron las llamas. Cinco personas murieron ayer en la localidad valenciana de Massamagrell como consecuencia del incendio declarado en la residencia de discapacitados psíquicos San Lorenzo de Brindisi. El fuego comenzó a las 19.30 horas en la primera planta del edificio, en la enfermería, por causas que la Policía Judicial de la Guardia Civil investiga. Su delicado estado de salud y su movilidad reducida abortaron cualquier posibilidad de escapar de las llamas. Murieron, según las primeras investigaciones, asfixiados por el humo. Los fallecidos son cuatro hombres de 30, 50, 65 y 80 años y una mujer de 50. Como el resto de los internos, 120 en total, sufrían algún tipo de discapacidad mental. Todos, salvo el de 30 años, eran enfermos terminales, según el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. El fuego fue muy rápido. Los materiales acumulados en la enfermería, donde se localizó el foco, favorecieron su propagación. Alcohol, colchones, vendas y algodones avivaron las llamas y las extendieron por la primera planta de un edificio de cuatro rodeado de un amplio jardín y una nutrida arboleda. Apenas una hora después quedaba totalmente extinguido. Intervinieron 25 bomberos de los parques de Valencia, Moncada, Sagunto, Pobla de Farnals y Burjasot, según el Consorcio Provincial de Bomberos. Las llamas no pasaron del primer piso. El resto de las plantas, donde estaban las habitaciones, fueron desalojadas con rapidez después de que un trabajador del centro avisara a los servicios de emergencias. Los internos permanecieron hasta bien avanzada la noche en el amplio jardín, tranquilos según la consellera de Bienestar Social, Alicia de Miguel, porque no habían sido sacados de su entorno habitual y estaban siendo atendidos por los psicólogos y enfermos de la residencia que les tratan día a día. No hubo heridos. Sólo una trabajadora del centro que estuvo ayudando en la evacuación de los internos tuvo que ser trasladada al hospital Arnau de Vilanova por una intoxicación como consecuencia del humo inhalado. Su estado no revestía gravedad. La residencia privada- concertada abrió sus puertas en 1992. Disponía de 120 habitaciones individuales y de una buena consideración por parte de la Conselleria de Bienestar Social, cuya b Las víctimas tenían entre 30 Los bomberos evalúan el estado en el que quedaron las instalaciones tras el fuego que fue extinguido en una hora titular anunció ayer una exhaustiva investigación pese a que las primeras informaciones obtenidas de los responsables apuntaban al hecho de que disponía de todas las medidas de seguridad y estaba muy bien acondicionada Hasta el centro se desplazó también la secretaria de política social del PSPV, la diputada Nuria Espí, quien denunció que la residencia no había AP Veintisiete de los casi 120 internos pasaron la noche en un dormitorio improvisado en un convento próximo. El resto pudo volver a sus habitaciones ¿Os han dado máscaras o algo para le humo, hija? Tres policías apostados en la puerta principal impedían ayer el paso a la residencia San Lorenzo de Brindisi a todo aquel que no fuera familiar de las víctimas. El recinto permanecía cerrado a cal y canto incluso para los trabajadores que comenzaban su turno a las 21.00 horas y que aguardaban, al otro lado de la verja, noticias de sus compañeros. ¿Os han dado máscaras o algo para el humo? preguntaba desde el exterior y a través de un teléfono móvil una angustiada madre a su hija, que se encontraba en la residencia trabajando cuando comenzó el fuego. Contaba la mujer que había escuchado la noticia en la radio y que había acudido allí sólo para saber si su hija estaba bien. La joven salió un minuto para tranquilizarla; le dio un beso y volvió al trabajo. La madre siguió esperando hasta la madrugada, mientras su hija atendía a los internos, la mayoría ancianos. El inmueble no había sufrido daños estructurales pero el deterioro de la instalación eléctrica de esta residencia privada- concertada hacía aconsejable mantenerla parcialmente desocupada. El subdelegado del Gobierno, Luis Felipe Martínez ofreció instalaciones militares para albergar a los internos. No fue necesario utilizarlas. No había fluido eléctrico, los ordenadores no funcionaban y eso dificultó la localización de los familiares de las víctimas, que poco a poco fueron llegando al centro geriátrico, del que, ya de madrugada, salieron los cadáveres con destino al Instituto de Medina Legal. pasado ninguna inspección desde 2004 y que albergaba enfermos mentales sin tener licencia para ello. Dijo que el centro disponía de permiso para acoger ancianos; que en 2004 había solicitado autorización para atender discapacitados pero que éste no le había sido concedido. Exigirá explicaciones al ejecutivo autonómico, que ayer, ya las empezó a ofrecer. Tras esta denuncia de la diputada socialista, la consellera aclaró que se estaba tramitando la solicitud formulada por la residencia, que contaba con informes muy favorables y que estaba pendiente de subsanar pequeños problemas En el centro había internos particulares y otros cuya estancia estaba subvencionada por la Administración autonómica a través de los bonos- residencia. La Generalitat también enviaba a algunos enfermos mentales cuya tutela judicial ejercía. Uno de ellos se encuentra entre los fallecidos. Otra de las víctimas es un familiar de los propietarios del centro. Tras inspeccionar el estado del edificio los bomberos recomendaron no utilizar el ala este del mismo, el más próximo al lugar en el que se declaró el fuego. La titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Massamagrell, en funciones de guardia, decidió el reaolojo de 27 de los supervivientes, los que se encontraban en peor estado, en el convento vecino de la residencia, el de los Terciarios Capuchinos Descalzos. Ya de madrugada, el resto de los residentes volvió a ocupar sus dependencias habituales.