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98 MARTES 28 3 2006 ABC Deportes El Benfica se viste de víctima y el Barça acepta el traje de favorito Las contras locales, prueba a superar por el tándem Oleguer- Rodri ENRIQUE ORTEGO LISBOA. Exageran. O no. Dicen por esta ciudad que se deja mecer por el Tajo que hasta los del Sporting no verían con malos ojos que el Benfica eliminara al Barcelona con tal de que el fútbol portugués mantuviera un representante en la Champions De esta forma se intenta explicar al viajero la pasión que está viviendo la Lisboa benfiquista con la presencia de su equipo en los cuartos de final de esta competición. Dicen también que esta noche se hubiera llenado el viejo estadio de La Luz, que allá por los ochenta tenía capacidad para 120.000 aficionados, casi el doble que los que entran en la nueva versión levantado para la pasada Eurocopa. La verdad es que se respira fútbol. Si no que se lo pregunten a Joan Laporta, que ayer se paseaba por la Plaça del Comercio entre las miradas curiosas de unos y otros. Benfica- Barcelona Moretto Nelson Beto Simao Luisao Anderson Petit Miccoli Leo M. Fernandes Robert Ronaldinho Deco Gio Eto o Motta Rodri Valdés Oleguer Larsson Van Bommel Belletti S u p l e n t e s Benfica: Quim (p. s. Barcelona: Jorquera (p. s) Rocha, Karagounis, Silvynho, Iniesta, Gabri, Mantorras, Geovanni, Giuly, Maxi, Ezquerro Marcel, Karyaka Bennet (Ing. Campo da Luz 20.45 Canal El Liverpool del 2006 Quiere ser el Benfica el Liverpool de esta edición de la Champions El tapado que elimina obstáculos y se presenta donde nadie piensa. No levantan mucho la voz los de Koeman, pero recuerdan al navegante que aquí perdió el Manchester United en la primera liguilla y el Liverpool en octavos. Claro que el Barcelona también sabe que en La Luz también ganó el Villarreal (0- 1) Sólo las bajas del Barcelona pueden igualar, en parte, una eliminatoria que viste de azulgrana. Un abismo entre un equipo y otro. Poco que ver. En lo que los de Rijkaard nadan, los de Koeman casi se ahogan. El Barça es un equipo montado para ganar. Para llevar la iniciativa, para tener el balón y para que todas sus individualidades luzcan su talento. El Benfica es un equipo normal, tercero en su Liga lejos del Oporto, con muchos pro- blemas en la creación de juego. Tiene un portero irregular, unos centrales- -brasileños los dos- -buenos por alto y mediocres cuando tienen que mirar para abajo y que vive en ataque de la velocidad de Simao y Robert, sus dos hombres de banda, que hoy, para su pesar, no tendrán al lado a su mejor aliado, el ariete Nuno Gomez, sancionado, que es el máximo goleador del equipo con 15 tantos. Su puesto debe ser para el italiano Miccoli (Geovanni es la alternativa) un ratón (1,68) de área que lleva lesionado desde que fue cedido por el Juventus, pero que puede buscar las cosquillas a una defensa improvisada como será hoy la azulgrana, con Oleguer y Rodri en el centro. Ellos, compañeros de fatiga hace tres años en el equipo filial, tienen ante sí la dificil misión de que no se note la ausencia del indiscutible Puyol, que de jugar siempre- -sólo se ha perdido dos partidos- -se antoja insustituible. Pero fiel a su estilo, lo lógico es que el Barcelona evite los riesgos atrás con su poderío ofensivo. No es de los equipos que cambia de traje fuera de casa y de ahí sus tres victorias y un empate en lo que va de competición. Los seis goles de Ronaldinho en siete partidos y su descanso del fin de semana son una garantía y estadios como éste son los que le motivan especialmente. También Deco será protagonista esta noche por su pasado en el Oporto. Sólo el Villarreal ganó en La Luz LUIS GARDE El Barcelona (6 victorias y 2 empates) es uno de los cuatro equipos invictos en la actual edición de la Copa de Europa, como el Villarreal (4 6) el Lyon (7 1) y el Arsenal (6 2) Caso curioso: cinco equipos españoles jugaron en el viejo estadio de La Luz y ninguno ganó al Benfica. Perdieron el Madrid (5- 1 en 1965) y el Betis (2- 1 en 1982) Empataron el Sevilla (0- 0 en 1957) el Barcelona (0- 0 en 1992) y el Celta (1- 1 en 1999) Sin embargo el Villarreal, el único que ha jugado en el nuevo estadio de La Luz, inaugurado en 2003, sí derrotó el Benfica: 0- 1 el pasado 2 de noviembre. El Barça no cae eliminado por un equipo portugués desde la temporada 72- 73 (Oporto, en la UEFA) Pero nunca ha ganado en Lisboa: tres empates y dos derrotas. No fue otro que el Benfica el que acabó con la hegemonía del Real Madrid en Europa. Fueron los portugueses los herederos del cetro continental que los blancos habían conquistado cinco años consecutivos. Primero dieron cuenta del Barcelona y al año siguiente, del propio Madrid El verdugo de los sesenta TEXTO ENRIQUE ORTEGO LISBOA. Portugal es mayoritariamente del Benfica. Y no digamos ya el poder y el control que tiene este club sobre los portugueses que viven más allá de sus fronteras. Cincuenta mil benfiquistas respaldaron a su equipo en el partido contra el Lille en territorio francés. El club tiene doscientos mil socios y no menos de cinco millones de aficionados activos. Hablar del Benfica (1904) es hablar de la historia del fútbol europeo. Que se lo pregunten a Di Stéfano, Gento, Puskas y demás componentes de aquel Real Madrid estratosférico de las cinco Copas de Europa. Porque fueron precisamente los portugue- ses los que acabaron con su hegemonía continental. Pero no sólo el club presidido por Santiago Bernabéu sufrió en sus carnes el nacimiento de un gran equipo cimentado en media docena de jugadores llegados de las colonias portuguesas en África. También el Barcelona sabe lo que es hincar la rodilla ante los rojos del águila real. Ejerció el Benfica de verdugo del verdugo. Fue el equipo azulgrana de los Kubala, Czibor, Luis Suárez, Ramallets... el primero en ganar al Madrid invencible de las cinco Copas. Fue en la sexta y el Barcelona caminó firme hasta la final de Berna. Y allí, el 31 de mayo de 1961, en el viejo y desaparecido Wankdorf stadion se cruzó con el campeón portugués. Dice la leyenda azulgrana que aquella fue la tarde más triste de la historia del club. Nadie dudaba de su triunfo. Y vaya si lo mereció. Por juego y ocasiones. Ningún cronista de la época supo explicar cómo aquel partido fue ganado por el Benfica (3- 2) Ni los propios jugadores portugueses. Pero los postes cuadrados de aquellas malditas porterías repelieron hasta cuatro balones y el resto lo puso de su parte un equipo portugués que colocó el punto final a una etapa importante de la