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ABC MARTES 28 3 2006 Sociedad 55 Educación Alumnos de Secundaria acumulan más de dos partes de expulsión de clase por curso Un estudio realizado en centros de la zona sur de Madrid detecta graves problemas de convivencia b 36,96 Motivos de los partes 15,03 13,99 15,03 9,91 6,44 2,64 Rendimiento Molestar en clase Absentismo Fracaso Conducta pasiva Violencia Otros De cada cuatro avisos por indisciplina, tres son de alumnos y uno de alumnas, y los mayores problemas se concentran en la actualidad en segundo y tercero Necesidad de normas internas de convivencia Las conclusiones del estudio ponen de manifiesto que las conductas contra la convivencia muestran la necesidad de educación tienen en común la ausencia de educación y la existencia de un problema nuevo Aluden esas conclusiones a la dificultad con que se encuentran muchos profesores para poder dar su clase y llevar a cabo su tarea educadora. De las conductas reflejadas en los debates, los profesores llegan a la conclusión de que los alumnos no saben cómo comportarse, que necesitan normas internas para convivir en los centros y que deben aprender a comportarse y a respetar a los demás, y manifestar su disconformidad dentro de ese respeto al profesor y a sus compañeros. Finalmente, se advierte una violencia emocional para manipular a los demás, para modificar sus comportamientos en beneficio propio. No obstante, entre los motivos de los avisos de sanción hay algunos que llaman la atención por su singularidad. En el apartado otros con 446 comunicaciones, hay varios que recogen como motivo de la expulsión de clase él ya sabe por qué lo que muestra, a juicio de Uruñuela, la debilidad del concepto de disrupción que tiene el profesorado Indisciplina entre alumnas 1395 928 846 648 466 461 447 1355 Alumnas Partes de alumnas Alumnas sin partes 833 572 589 411 MILAGROS ASENJO MADRID. La violencia escolar tiene expresiones que por sí solas hablan de ese grave problema que asalta a las aulas con mayor virulencia en los últimos tiempos. Sin embargo, hay otros casos que no salen a la luz pero como una gota permanente sobre la piedra van minando psicológicamente al profesorado. Estos fenómenos se conocen como disrupción una palabra que todavía no recoge el Diccionario de la Real Academia, conflictividad e incluso violencia, según ha destacado Pedro Uruñuela, subdirector general de Alta Inspección, en el congreso sobre La disrupción en las aulas enmarcado en el flamante Plan de Convivencia del Ministerio. ¿Hasta dónde llega este fenómeno de la disrupción ¿Cuál es su alcance real? ¿Cómo se manifiesta? Uruñuela expone diferentes tipos de conductas que perturban la convivencia en las aulas: faltas de rendimiento, molestar en clase, absentismo, falta de respeto, conflicto de poder y violencia. A estas conclusiones ha llegado el investigador tras realizar un estudio sobre problemas de convivencia mediante el análisis de los partes de expulsión de clase y de las sanciones impuestas en diez centros de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de la zona sur de Madrid, una de las áreas con mayor fracaso escolar. 1 curso 2 curso 3 curso 4 curso Partes por profesores as 1764 1250 Partes profesores Partes profesoras 1176 941 710 403 233 338 1 curso 2 curso 3 curso 4 curso Diez centros y casi 7.000 alumnos El número total de alumnos cursando la ESO en esos diez centros era de 6.681, y el de partes de 13.226 en un solo curso académico. Es decir, que en teoría a cada alumno analizado le corresponden más de dos avisos disciplinarios. Se trata- -afirma Uruñuela- -de una situación totalmente inasumible y que tiene que hacernos pensar acerca de lo que pasa en las clases En cuanto a los motivos de los avisos, en cabeza aparece el molestar en clase con 6.243, seguido de conflicto de rendimiento, con 2.539, y en tercer lugar, la falta de respeto con 2.539. Sin embargo, la distribución de esas Molestar en clase, bajo rendimiento y falta de respeto, causas principales de los partes El estudio refleja que las profesoras tienden ligeramente a poner más partes que los profesores llamadas de atención son diferentes según el curso de que se trate. En segundo curso, el índice global es de 2,68 avisos por alumno, seguido de 2,31 en tercero. El porcentaje baja hasta el 1,61 en primero y a 1,06 en cuarto. Esta desigual distribución es interpretada por los expertos en que las comunicaciones a las instancias competentes se acumulan en segundo y tercero, cuando los alumnos están más acomodados en el centro. La distribución entre alumnos y alumnas guarda también una significativa diferencia. Por ejemplo, en segundo se reflejan 3.609 partes de alumnos por 1.395 de alumnas. Esto significa que del total de 1.021 varones matriculados en segundo, sólo 338 están limpios. Entre las 846 alumnas, más de la mitad (477) no tienen ningún aviso por escrito. En conclusión, de cada cuatro partes, tres son de alumnos y uno de alumnas. ¿Por qué se produce este fenómeno? Quizá habría que plantearse la respuesta en términos de género: el chico, por razones psicológicas y emotivas, se comporta de distinta manera que la chica en el desarrollo del proce- so de enseñanza- aprendizaje concluye el informe. El documento aborda también la relación que se detecta entre los autores de las advertencias. En segundo de ESO (el curso elegido como referente por el analista) los profesores pusieron 1.176 partes, mientras que las profesoras firmaron 1.764. La relación que existía en dicho curso, y en general en los centros, era de igualdad, un 52 de profesoras y un 48 de profesores. Sin embargo, hay un fenómeno mucho más llamativo, clave para entender las características de la indisciplina: es la distribución del número de partes por alumnos. No todos acumulan el mismo número sino que su distribución es muy desigual. En definitiva, 2.361 alumnos acumulan 4.874 partes mientras que 740 tienen un total de 8.299 partes, lo que supone que el 24 de los alumnos concentra el 63 de los partes. Si se tiene en cuenta que este 24 en gran parte es repetidor y que son alumnos muy desencantados de su centro, se puede ver cómo lo que está en cuestión es la forma que tiene el centro de atender a los alumnos que se van quedando rezagados