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ABC MARTES 28 3 2006 Internacional 31 Toda Ucrania pendiente de que un Yúshenko debilitado por las urnas decida con quién piensa aliarse Los resultados provisionales confirman la victoria del pro ruso Yanukóvich de las legislativas, que recibieron ayer la bendición de la OSCE, no han podido ser peores para Nuestra Ucrania el partido de Yúshenko RAFAEL M. MAÑUECO ENVIADO ESPECIAL KIEV. El presidente ucraniano, Víctor Yúshenko, líder de la Revolución Naranja que hace quince meses le encumbró al poder en olor de multitudes, se encuentra en uno de los peores momentos de su carrera política. Los resultados de las elecciones legislativas del domingo, que recibieron ayer la bendición de la OSCE, no han podido ser peores para su partido, la formación Nuestra Ucrania De acuerdo con los resultados aún provisionales de la votación, el pro ruso Víctor Yanukóvich encabeza el escrutinio con el 27,05 por ciento de los votos, seguido de cerca por la Dama Naranja Julia Timoshenko, con 23,58. El tercer lugar es para Nuestra Ucrania con un 16,18 por ciento de los sufragios mientras los partidos Socialista y Comunista habrían obtenido 7,07 y 3,52 respectivamente. Sin embargo, se da la paradoja de que la formación del nuevo Ejecutivo depende exclusivamente de Yúshenko, pero, no porque sea el presidente del país, sino porque el grupo que dirige se ha convertido en la bisagra b Los datos Perfil Julia Timoshenko irrumpe con fuerza en la escena política ucraniana dispuesta a hacerse otra vez con la Jefatura del Gobierno de cualquier negociación. El máximo dirigente ucraniano puede optar por aliarse con Yanukóvich, lo que muchos percibirían como otra nueva traición a los ideales de la Revolución Naranja o puede restablecer su vieja unión con Timoshenko, a la que destituyó al frente del Gobierno hace seis meses. Pero reconstruir la coalición que venció en las calles haría recelar a Rusia, de cuyo gas y petróleo depende la economía ucraniana. Yúshenko se lo está pensando porque se juega mucho en esa disyuntiva. El más votado Yanukóvich, quien dirigió el Gobierno y perdió la repetición de las presidenciales que previamente ganó gracias a las manipulaciones de su mentor, el entonces presidente Leonid Kuchma, reiteró ayer que su partido ha sido el más votado, y, por tanto, las negociaciones para formar Gobierno deben girar en torno a él. Timoshenko, sin embargo, cree que, dentro de la coalición naranja su bloque es el que ha obtenido un mayor apoyo y, por tanto, debe ser ella la que encabece el nuevo Reconstruir la coalición que venció en las calles haría recelar a Rusia, de cuyo gas y petróleo depende Ucrania Gabinete. Los socialistas, aliados ahora con el presidente ucraniano, nunca han visto con buenos ojos a la Pasionaria ucraniana A Yúshenko, tachado de pusilánime en numerosas ocasiones, se le exige ahora valentía y espíritu resolutivo. Excesiva indecisión a la hora de definir las alianzas podría llevarle, estiman los analistas, a una crisis en la que terminaría ahogándose. Cuando fue elegido presidente, hace poco más de un año gracias a los votos de los seguidores de Timoshenko, su índice de popularidad era del 70 por ciento. Ahora, no sobrepasa el 20. Su mayor error fue cesar a Timoshenko del cargo de primera ministra y, según Andréi Shevchenko, unos de los candidatos de la lista de Timoshenko, por esa traición es por la que ha recibido ahora el castigo de las urnas El primer mandatario ucraniano ha amenazado con disolver la Rada (Parlamento) si en 60 días no hay consenso sobre el Gobierno. Esa medida, sin embargo, a juicio de Shevchenko le perjudicaría al presidente en primer lugar En general, el diputado ucraniano considera que si se desata una crisis motivada por la falta de acuerdo en torno a la candidatura del primer ministro, sería Yúshenko el que sufriría el mayor desgaste Muchos no perdonan todavía al jefe del Estado el haber aceptado los votos de Yanukóvich para conseguir el nombramiento de Yuri Yejanúrov al frente del Gobierno. La Dama Naranja R. M. MAÑUECO Aumentan las protestas contra la reforma migratoria en Estados Unidos Mientras el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos aprobaba anoche un proyecto de ley que prevé una amplia y polémica reforma migratoria, ciudades como Los Ángeles, Washington, Detroit, Houston o San Francisco fueron el escenario de diversas manifestaciones contra esta ley que, según sus detractores, criminaliza a los inmigrantes ilegales. Ayer en Los Ángeles, y tras la multitudinaria manifestación del pasado sábado, decenas de miles de estudiantes pasearon su potesta al grito de Latinos unidos En la imagen, un manifestante porta una pancarta en la que se lee No ciudadanos de segunda clase AFP KIEV. Sus partidarios sabían que su salida del Gobierno iba a ser un breve paréntesis antes de recuperar otra vez las riendas. La propia Julia Timoshenko, la auténtica protagonista de la Revolución Naranja vaticinó el año pasado que el presidente Víctor Yúshenko tendría que volver a contar con ella tras las elecciones legislativas del domingo. Ayer, durante una rueda de prensa, la seductora princesa de Dnipropetrovsk metía prisa al presidente para iniciar unas negociaciones que desemboquen cuanto antes en su nombramiento como primera ministra. Nacida en la ciudad ucraniana de Dnipropetrovsk hace 45 años, Timoshenko se licenció en Economía. Al amparo de las cooperativas lanzadas en la URSS durante la época de Mijaíl Gorbachov, la joven economista se metió en el mundo empresarial. Saltó rápidamente al negocio de lo hidrocarburos llegando a dirigir el consorcio Sistemas Energéticos Unificados. Por el supuesto soborno de varios generales rusos, en 1996, fue puesta en el punto de mira de la Justicia del gran país vecino. En 1997, logró resolver el problema de la enorme deuda que Ucrania tenía con Rusia por los suministros de gas. Aún así, las autoridades ucranianas terminaron arruinando su negocio. Llegó a ser viceprimer ministra encargada de Energía entre 1999 y 2000 con una intachable reputación. Líder ya de la oposición democrática, a comienzos de 2001, exigió la dimisión del entonces presidente Leonid Kuchma, contra quien lanzó una campaña de movilizaciones por el asesinato del periodista Gueorgui Gongadze. Fue entonces cuando cosechó la fama que tiene de política radical. La Revolución Naranja la encumbró definitivamente al Olimpo político ucraniano. Ayer admitió que su error fue aceptar, el año pasado, dirigir un Gobierno a cuyos miembros no designó y en el que había corruptos dispuestos a hacer labor de zapa Timoshenko no cree que Yúshenko se atreva a disolver el Parlamento.