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ABC MARTES 28 3 2006 Nacional 13 ALTO EL FUEGO DE ETA LA COLABORACIÓN FRANCESA La banda tiene instalados en territorio francés todos los aparatos que durante 40 años ha utilizado para asesinar en España a casi mil personas. No obstante, la actual ayuda del Gobierno galo está a años luz de la situación sufrida en los primeros tiempos de la democracia Del santuario a la cooperación de Francia en la lucha contra ETA TEXTO: D. MARTÍNEZ FOTO: TELEPRESS MADRID. Pese a gozar de buena salud, el estado de la colaboración de Francia en la lucha contra ETA es considerado por parte española de mejorable, como todo en la vida Muchos y de gran trascendencia son los avances registrados en los últimos años, pero hay un hecho evidente: en territorio galo la banda tiene instalada la maquinaria con la que ha ordenado y planificado atentados y chantajes en España. De esta forma, nuestro país es el único en Europa que padece a ETA y Francia es también el único Estado en el que se ha desarrollado semejante cáncer. Ello ha hecho que las relaciones de ambos hayan estado mediatizadas en los últimos cuarenta años por los autores de casi mil asesinatos. Es una obviedad decir que sólo en una pequeña parte de Francia, en el suroeste, residen los aparatos militar político logístico e incluso, se apunta, el económico de la banda. Pero es así. No obstante, la situación actual nada tiene que ver con la que hizo que Francia recibiera el título de santuario de ETA De la historia forman ya parte las celebraciones que de sus atentados hacían los etarras en bares del sur de Francia. Hasta alcanzar el clima de cooperación actual, mucho ha sido el esfuerzo que ha tenido que realizar la democracia española para ganarse la confianza de los gobiernos del Elíseo. Uno de los principales caballos de batalla en los primeros años de la Transición fue el reconocimiento por parte de Francia del estatuto de refugiado político para los miembros de ETA. Tan escandalosa era la situación que Marcelino Oreja, ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de UCD, cuando visitó a su homólogo francés Jean François Pon- cet, puso ante sus ojos un listado de 127 presuntos etarras que vivían en territorio galo gracias a la carta de refugiado político o al permiso de residencia. En definitiva, en los primeros años de la democracia española la colaboración del gobierno de Valery Giscard d Estaing brilló por su ausencia. Su legado no pudo ser peor. Botones de muestra fueron las declaraciones de Pierre Guidoni, embajador de Francia en España en 1983, y del ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno socialista Fernando Morán. El primero manifestó: Las relaciones franco- españolas no eran malas o mediocres, sino execrables Y el segundo dijo: Cuando se forma el gobierno socialista, en diciembre de 1982, las relaciones hispano- francesas se encuentran en uno de sus puntos más bajos Los años de la impunidad Las llegadas de Felipe González a La Moncloa y de François Mitterand al Elíseo pueden considerarse, en medio de numerosos obstáculos, como el inicio del principio del fin de la complicidad de Francia Los primeros pasos fueron más que difíciles. Así, un socialista que estuvo en la década de los 80 en la primera línea de la lucha contra ETA recuerda las tardes en las que se sentaba en un banco de la playa de Hendaya y observaba el paseo habitual de etarras que eran reclamados en España. Prueba de aque- Hubo que esperar a 1996 para que Francia, por primera vez, asumiera que ETA era también un problema suyo lla impunidad fue el caso de Miguel Antonio Goicoetxea Elorriaga, Txapela quien compaginaba sus labores en ETA con las de camarero en un bar de San Juan de Luz (Francia) Fue precisamente en este local donde fue asesinado por los Gal el 28 de diciembre de 1983 mientras servía un vaso de vino. La colaboración a cuenta gotas provocó, en más de una ocasión, la ira de Felipe González. Así, el 3 de noviembre de 1983 afirmó en el Congreso de los Diputados: No podemos comprender que se continúe otorgando el estatuto de refugiado político a españoles en Francia. La colaboración francesa en materia de lucha antiterrorista quizás ha aumentado, pero sigue siendo insuficiente Al mismo tiempo, Su Majestad el Rey en una visita oficial a París trasladó a Mitterrand el descontento de España por la deficiente cooperación de su Gobierno. Con el paso de los años, la ayuda de Francia fue aumentando y en ese escenario salieron a la luz informaciones que desvelaban cómo la incipiente colaboración se movía más por motivos financieros que por otros. El mercadeo político tuvo su compensación el 23 de septiembre de 1984 cuando, por primera vez en su historia, Francia extraditó a España a tres miembros de ETA y deportó a Togo a otros cuatro. Otro año clave fue 1986. Y lo fue porque las autoridades francesas comenzaron a aplicar el procedimiento administrativo de urgencia absoluto, lo que permitió que etarras sin causas graves en Francia, tras ser detenidos, fueran entregados a la Policía española. La medida fue valorada por cuanto contribuyó a desalojar el santuario. Trabajar en Francia No fue hasta principios de los 90 cuando se afianzó la colaboración de Francia. Agentes españoles trabajaron en el sur de Francia sin ser vistos por sus colegas galos. Un ejemplo: la caída de la cúpula de ETA en Bidart, en marzo de 1992. De esta forma, el testigo que recogió en marzo de 1996 José María Aznar permitió sentar las bases para un nuevo marco de cooperación bilateral y, cuatro meses después de ganar el PP en las urnas, Francia, por primera vez en la historia, asumía que ETA también era un problema suyo. La declaración fue del ministro del Interior Jean Louis Debré después de una reunión con Jaime Mayor Oreja. Con altibajos, pero con más luces que sombras, se mantiene hasta nuestros días la cooperación de Francia, como no podría ser de otra manera, en el seno de la Unión Europea. No obstante, al igual que todo en la vida, la cooperación puede ser mejorable Casa del sur de Francia en la que fue detenido Iñaki de Rentería TELEPRESS