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ABC MARTES 28 3 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA SEMÁNTICA La sintaxis es una facultad del alma (Paul Valéry) D QUIÉN MANDA EN EL MUNDO UGO Chávez arma milicias contra una invasión de Bush, Irán trastea con la bomba atómica y Rusia practica la ruleta geoestratégica. Simultáneamente, con los entresijos de la tregua de ETA, España entra en una situación tan endemoniada como expectante. Siempre hay novedad en el frente. Si las consecuencias del 11- S mejoraron e incrementaron la colaboración norteamericana en la lucha contra ETA, ahora también hay que disponer de alianzas sólidas para sacar el mejor provecho de una nueva fase. Sería contraproducente concentrarse en el parangón detallista con el proceso de Irlanda del Norte en lugar de tener las perspectivas más amplias posibles. A pesar de la indiferencia de la opinión pública española por la realidad internacional, el ensimismamiento ahora mismo resultaría más caro que en otros momentos. Por específica que sea la naturaleza del terror de ETA, una bomba- suicida en ManiVALENTÍ la algo puede tener que ver con el vuePUIG lo de las cigüeñas sobre Europa. Más allá del dilema entre unilateralismo y multilateralismo, hoy por hoy la única potencia sobresaliente en el mundo son los Estados Unidos. Mandan en el mundo, con su poder económico y con su fuerza militar. Así viene siendo desde que terminó la guerra fría. Con todo, muchos países querrían que la Unión Europea fuese más influyente que los Estados Unidos, aunque carezca de voluntad política y militar, flaquee económicamente o esté en un cierto lío institucional. Según una encuesta mundial realizada por la Universidad de Maryland, un 58 por ciento desea que Europa influya en el mundo más que Washington. La encuesta es de antes del referéndum sobre el Tratado Constitucional. Preferentemente se manifiestan así México, Canadá- -dos vecinos de los Estados Unidos- China, Suráfrica, Australia y Rusia. En contra están Filipinas y, como es más bien lógico, los Estados Unidos. A Europa también se le ve como de una influencia muy positiva en el Consejo de Seguridad de la ONU: H algo que los psicólogos de la vida global pudieran calificar de espejismo. Es ilustrativo que el influjo de Francia queda valorado altamente. Norteamérica gana en cuanto a maldad, seguida por Rusia. Para los analistas de la encuesta, a cuanto más potencial militar, menos positivo es considerado el ascendiente de un país. China no queda mal, por ejemplo, porque a su papel económico se le da más valor que a la capacidad de sus ejércitos. Como era de esperar, los jóvenes del mundo ganan en filo- europeísmo a las generaciones mayores. Ya es vieja la consideración de que las percepciones y las realidades no siempre coinciden. En estos momentos, la Unión Europea más bien influye por debajo de sus posibilidades, atenazada como está por miedos y recelos, por el nuevo proteccionismo, el terror islamista, la inmigración, las bajas tasas de natalidad, el fiasco de la agenda de Lisboa. En general, ha pasado ya un tiempo prudencial pero no hay consenso sobre si el Tratado Constitucional está muerto o todavía respira. Los ministros de exteriores de la UE van a discutirlo, una vez más, a mediados de abril. Significativamente, el encuentro será en un monasterio. En coincidencia, las personalidades más destacadas de lo que conocemos como el movimiento neoconservador americano están retándose a duelo todos los días. Irak es el alfa y omega de la cuestión. Quien ha repartido los primeros mandobles es Francis Fukuyama. Cree que sus ex camaradas abusan de la ingeniería social al proponer y secundar de forma unilateral la gran reforma democrática del Oriente Medio. No duda que los Estados Unidos mandan y deben mandar en el mundo pero optaría por una dosis adyacente de multilateralismo. Su nueva fórmula es el wilsonismo realista Lo difícil, en estos casos, es el cómo por ejemplo, cómo desmilitarizar la lucha contra el terrorismo. A no ser que, como ocurre a menudo y de forma inverosímil, uno olvide que quienes usan las armas contra todo convivir son los terroristas. Por lo demás, todos apreciaríamos que en el mundo mandase Papá Noel. vpuig abc. es ESDE que el mismísimo Aznar se dejase ir, en una infausta mañana limeña, por la pendiente políticamente correcta de unas iniciales pronunciadas con mayestática solemnidad- -Eme- Ele- Ene- Uve- estaba claro que más tarde o más temprano íbamos todos a caer en la trampa de las palabras. Una trampa que consiste en deslizarnos de manera inconsciente hacia un campo semántico abstracto en el que el asesinato es violencia los atentados son acciones armadas el terrorismo es conflicto y su cese se llama paz Una trampa de eufemismos nada inocentes que, al aceptarlos, nos conducen directamente a una IGNACIO primera derrota ante CAMACHO quienes empiezan por convencernos de que la realidad es un concepto moldeable a través del lenguaje, y nos llevan a un huerto entre cuyas frondas se pierde la dignidad colectiva. No puede extrañar, pues, que el presidente Zapatero haya comenzado ya a tocar esa música de suavidades sonoras que pueden convertir un crimen en un accidente y que, de llegar a buen puerto el proceso iniciado con el alto el fuego acabará transformando a los encapuchados en señorías- -en algún caso ya ha ocurrido, pero al revés- Estamos en una fase de cautelosos tanteos, y lo primero que conviene es procurar no irritar al adversario y respetabilizarlo a través de ese proceso de intenciones que es siempre la creación lingüística. Ocurre, sin embargo, quelos señuelos semánticos vienen esta vez acompañados de confusiones no ya terminológicas, sino conceptuales. Y eso ya es directamente desenfocar la cuestión. Sucede de manera explícita con la comparación entre el terrorismo vasco y el irlandés, que sugiere con claridad la falacia de un conflicto inexistente. El problema del Ulster era, en efecto, una guerra civil, con bandos encarnizadamente enfrentados, y entre otros muchos matices diferenciales, tenía una superestructura religiosa como fondo del desencuentro político. Amén de que, si se trata de hacer analogías, resulta oportuno recordar una vez más que el acuerdo de Stormont se zanjó otorgando a Irlanda del Norte una autonomía de rango inferior a la que poseen, por ejemplo, Murcia, Cantabria o La Rioja. Y está suspendida, por cierto. Vemos estos días a conspicuos fantasmones irlandeses sacando pecho para retratarse como presuntos mediadores ante futuros expedientes de la Academia de Oslo. Se trata de un episodio inevitable, pero sería menester que se redujese a un anecdótico círculo de vanidades. Porque otra cosa equivaldría a olvidar que aquí las víctimas llevan treinta años poniendo la otra mejilla y que la única paz que les ha sido ofrecida es la de los cementerios en que reposan los asesinados. Si la sintaxis es una facultad del alma, la semántica puede derivar en una embustera habilidad del espíritu. Cuidado con ella, o acabaremos poniendo en solfa la ortografía moral del Estado de Derecho.