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96 Deportes MOTOCICLISMO GRAN PREMIO DE JEREZ LUNES 27 3 2006 ABC Álvaro Bautista, a la izquierda, ganó la carrera de 125 c. c. Jorge Lorenzo y Héctor Barberá toman una curva en la carrera de 250 c. c. FOTOS: REUTERS Y EFE Lorenzo y Bautista estrenan la feria en Jerez Arrolladores en sus dos carreras, vivieron el gran premio que siempre soñaron T. G. -M. JEREZ. El circuito gaditano volvió a demostrar los argumentos que le ensalzan como la sede ideal para el debut del Campeonato del Mundo de motociclismo. La afición internacional comprobó una vez más los argumentos que consolidan a Jerez como el trazado imperial de este deporte. Ciento treinta mil personas ofrecieron un espectáculo gratuito, en las gradas, que no tuvo nada que envidiar al ofrecido por Lorenzo, Bautista y Pedrosa en el asfalto. Las victorias de Jorge y de Álvaro, autoritarias, tiranas, calentaron todavía más a un público asado por un sol de injusticia. Bajo los sones de ole, ole en plena competición, el motociclismo español inauguró el Mundial de las incógnitas con un doble éxito. Los seguidores que coparon las gradas de este estadio del asfalto confirmaron que la fiesta nacional no es los toros, sino el mundo del motor. Alonso, Pedrosa, Lorenzo y Bautista componen un cartel irrepetible. Lorenzo confirmó a la primera que asume la responsabilidad de coger el testigo de Dani en la cilindrada de 250. Se adjudicó su primer éxito en esta categoría, el quinto de su carrera, con una facilidad que era ajena a su antigua forma de pilotar. Se nota que se ha quitado de encima la obsesión con Pedrosa. Su estilo evidencia que ha madurado. Ya no arriesga para tomar la delantera al principio de la prueba. Espera, observa y sabe cuando debe atacar. Soportó el envite de su enemigo en casa Barberá, y en el ecuador de la competición apretó, dio gas y puso pies en polvorosa paulatinamente, hasta vencer con suma tranquilidad. Jorge tuvo tiempo de meditar el show en las gradas que montó al final. No faltó de nada. Se detuvo en varias zonas del trazado para saludar a todo el mundo y en las curvas de Nieto y de Peluqui dirigió su película. Ante miles de banderas españolas tiró la moto, cogió la tricolor, encendió la traca y se acercó a los incondicionales para darles las gracias por haber colaborado magníficamente en el filme de su vida. Antes de retornar al aparcamiento de los triunfadores recibió el abrazo de su padre, en plena pista. Y en el podio pidió a los espectadores con ironía que aplaudieran más, que no les escuchaba. Mientras Giorgio festejaba el gran premio soñado, su compañero Barberá, ese con el que no se habla, sufría los ataques de la marrullería. Dovizioso chocó con él para desplazarle hasta La primera carrera del año se salda con dos lesionados de gravedad Dos pilotos no pudieron competir en la primera carrera del año por sufrir fracturas importantes. El japonés Taro Sekiguchi se partió un fémur el viernes al caerse en los entrenamientos de 250. Será operado mañana y no reaparecerá hasta el mes de junio, por lo que el equipo Competella le sustituirá por otro piloto durante media temporada. El otro lesionado de relevancia fue el francés Alexis Masbou, en la cilindrada de 125, quien se fracturó el pie derecho en la jornada del sábado. la quinta plaza y adjudicarse el tercer cajón del podio. Era la cruz de la moneda del equipo Fortuna Aprilia. Pero la cara era más grande, como bien sabe Dani Amatriaín. Tanto como la que vivió Aspar con Álvaro Bautista. El motociclismo ha recuperado a un piloto ganador. A sus 21 años, el talaverano sale del infierno, como el Atlético (es rojiblanco) a los mandos de una Aprilia. La escudería de sus alegrías. El año pasado se encontraba desalentado, derrotado por una moto, la Honda, que no sabía poner a punto. Su fichaje por el equipo de Aspar ha sido su salvación. Entiende la maquinaria italiana al dedillo y el cambio ha supuesto la consumación de la gloria. En 2004 celebró cuatro podios con la moto que le gusta. Segundo en Gran Bretaña, le faltaba dar el golpe de la autoconfianza. Lo que no esperaba el joven talaverano era darlo a la primera, en el Gran Premio de España. En cinco meses ha pasado del fuego al cielo. Todo el motociclismo español viajó en una nube. Lo mejor es que eran de verdad. Los nuevos sueños de Lorenzo, de Bautista y de Pedrosa se hicieron realidad.