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ABC LUNES 27 3 2006 Deportes MOTOCICLISMO GRAN PREMIO DE JEREZ 95 Domina una moto que pesa tres veces más que su cuerpo gracias al trabajo en el gimnasio realizado a lo largo de la pretemporada. Tiene cinco músculos de hierro Un forzudo de 51 kilos que sujeta 148 TEXTO T. GONZÁLEZ- MARTÍN AFP JEREZ. Es un gigante del motociclismo con el volumen de un enano culturista. Ver a Pedrosa dominar una Honda que triplica su peso en oro es un espectáculo. Presenciar sus inclinaciones en el asfalto, con el culo fuera del asiento para conseguir tumbar al monstruo es una delicia. Observar cómo recupera la rectitud sobre el asiento en un segundo, para tirarse al otro lado en una décima y conseguir dominar la moto sin que se le caiga encima es una gracia cuasi divina para un tipo de 51,2 kilos. Con ese peso, lograr que el poderío de la Honda no le mande es un reto. Una virtud celestial otrora imposible que el campeón ha convertido en terrenal con tres argumentos: calidad, un duro entrenamiento de musculación y el sacrificio que porta por bandera. El primero, el más importante, es la clase innata de este chaval. Pero explotar ese talento en un prototipo de MotoGP exige una musculatura que pueda domar a la máquina sin perder en las manos la sensibilidad de esa calidad. Es la meta que Pedrosa y su equipo han conseguido en ciento cuarenta días centrados en la adquisición de una potencia graduada. Una labor que necesitaba el tercer factor decisorio, la disciplina que le ha permitido culminar con éxito esta evolución, de la mano de Puig, el hombre que exige sacrificio para estar con él. Porque trabajar con este director es sinónimo de éxito. física. Cinco meses de labor tediosa. Cuando el campeón de 250 comenzó a preparar su cuerpo para la cilindrada reina pesaba 48 kilos y media 157 centímetros. Hoy acumula 51.200 gramos y 160 centímetros. Tres kilos más de pura fibra Son 3,2 kilos más que podían haberse transformado en seis, pero Puig ha vigilado el cambio del organismo de su piloto para que todo el aumento sea de pura fibra, ayudado por el doctor Antón Gutiérrez y Daniel Simone, preparador del campeón. El fortalecimiento de cinco músculos clave ha sido la gasolina que ha dotado a Pedrosa el poder ejecutar el mando magistral que impone sobre la máquina más poderosa del mundo. Antón Gutiérrez, que da cuerpo a Dani desde hace siete años, ha centrado su objetivo en cinco puntos básicos: el cuello, los abdominales, los deltoides, los bíceps y los tríceps. Fundamental para sujetar el peso de la moto, el cuello actual del piloto es magro, fibroso, apoyado en unos fuertes deltoides. Los abdominales son el epicentro decisivo para controlar esos 148 kilos. La mayor parte de la fuerza necesaria para soportar el armatoste se ejercita desde estos músculos. Bíceps, tríceps y deltoides rematan el punto de calidad. Aportan a los brazos la potencia necesaria para que el piloto pueda desarrollar su clase sobre el manillar de una máquina que duplica los números de la moto de 250. Alberto se siente orgulloso de la capacidad demostrada por Dani para dirigir en ciento cuarenta días a un prodigio mecánico que le aventaja en 97 kilos. Como cantaba Tina Turner, fuerte como un roble de 51,2 kilos y grande (porque no alto) como una montaña de 160 centímetros. Cuello y abdominales de culturista Las comparaciones con otros rivales de su edad son odiosas. Y evidentes. Solamente hay que mirar donde está el piloto que dirige Alberto y donde se encuentran otros muchachos de su generación. El responsable del equipo y el alumno aventajado han planificado al milímetro de músculo esta progresión Cuando he intentado cazar a Loris estaba demasiado cansado Pedrosa volvió a ser la imagen de la humildad: Ha sido una carrera dura, pero creo que he tenido algo de suerte al principio a pesar de salir mal, porque no me he visto involucrado en el choque que ha habido en la primera curva. Lue he tenido suerte porque Gibernau ha roto, así que dos de los pilotos fuertes de la categoría estaban fuera de la cabeza y eso me ha abierto las puertas para poder conseguir un podio. Cuando he intentado cazar a Loris no he podido porque estaba demasiado cansado y además, los neumáticos me patinaron en el momento clave. Capirossi tiró fuerte y ya no pude seguirle. Sé que en la próxima carrera no creo que podamos conseguir un resultado como éste, pues nunca hemos rodado allí y tenemos cuatro entrenamientos, cuatro horas, para adaptarnos a la velocidad, a las frenadas y para preparar la moto, mientras que aquí teníamos la moto lista desde hace dos semanas r la carrera EFE