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84 LUNES 27 3 2006 ABC Deportes El Madrid cicatriza sus heridas a costa de la abulia del Deportivo Héctor, en propia puerta, abrió la goleada que le deja segundo en solitario REAL MADRID DEPORTIVO 4 0 que para entonces el partido ya iba con un cómodo 3- 0, el Real Madrid se paseaba- -y es literal, jugaba paseando- -frente a un Deportivo inusualmente dócil y el partido se dirigía plácidamente hacia su final para dejar a los blancos segundos a la espera del duelo del sábado en el Camp Nou. Pero que el 4- 0 no lleve a nadie a engaño. Fue un hecho puntual en un día puntual. Ninguna conjura astral podrá provocar de nuevo que se den tal cúmulo de factores favorables al Real Madrid. Primero, que antes de cumplirse los diez primeros minutos Héctor, tapado por el salto de un compañero, desviara a gol una falta lanzada por Beckham y colocase en desventaja a los suyos. El tanto descompuso al cuadro gallego. A partir de ahí apenas se enteró de qué iba el partido. Dejó al Madrid adueñarse del balón y, lo que es más extraño, no peleó como en él es costumbre para quitárselo. Más bien pareció recrearse en la filigrana de los rivales, que se enviciaron en el toque y el retoque propio de un equipo de veteranos y que sólo buscaba la verticalidad cuando Robinho o Cicinho- -los mejores del partido- -entraban en contacto con el balón. cinho y Robinho, que también entienden el fútbol a un paso distinto al de su equipo y que fueron los únicos que le aplicaron algo de velocidad y chispa. Un testarazo de Sergio Ramos en una falta y con la defensa en la inopia y un golpe franco lanzado de forma magistral por Baptista cerraron la goleada. ASÍ JUGARON REAL MADRID Casillas: bien. Cicinho: muy bien. Sergio Ramos: bien. Raúl Bravo: bien. Roberto Carlos: regular. Baptista: bien. Guti: regular. Beckham: regular. Zidane: regular. Robinho: notable. Ronaldo: bien. Raúl, Cassano y Gravesen: sin calificar. El técnico. López Caro: Bien. Baptista cumplió al lado de Guti y, además, hizo cambios rápidos con el partido sentenciado Lo mejor: la velocidad con sentido de Cicinho, que gana mucho arrancando desde el lateral y no como interior; los detalles de Robinho, de crack. El tanto de Baptista. Lo peor: la parsimonia en el juego, el resobe del balón... aunque saliera bien. Como siempre, hubo despistes defensivos. Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Cicinho, Sergio Ramos, Raúl Bravo, Roberto Carlos; Baptista, Guti (Gravesen, m. 81) Beckham, Zidane (Raúl, m. 73) Robinho; y Ronaldo (Cassano, m. 77) Deportivo (4- 2- 3- 1) Molina; Héctor, César, Coloccini, Capdevila; Duscher (Manuel Pablo, m. 73) Sergio (De Guzmán, m. 46) Víctor, Iago, Munitis (Gallardo, m. 46) y Tristán. Árbitro Daudén Ibáñez. Amarilla a Guti, Duscher, César y Gravesen, Goles 1- 0, m. 8: Héctor, en propia puerta. 2- 0, m. 36: Ronaldo. 3- 0, m. 69: Sergio Ramos. 4- 0, m. 82: Baptista. JOSÉ MIGUEL MATA MADRID. Asombroso partido el que se vio ayer en el Bernabéu. Distinto por lo inédito. El Real Madrid consiguió una semana de oxígeno para sus miserias a costa de un Deportivo que, simplemente, no apareció por La Castellana. Porque el equipo que se arrastró por el césped del coliseo blanco no puede ser el que lleva la marca de Caparrós. Bueno, ni el técnico mesurado y resignado que se vio en la banda en plena debacle de los suyos debía ser don Joaquín. Ni una maldición, ni una vez mesarse los cabellos ni un gesto de disgusto; vamos, la misma abulia que los jugadores vestidos de blanquiazul mostraron durante casi todo el partido. El Real Madrid echó ayer mercromina a sus heridas con un triunfo que le coloca segundo en solitario y una goleada que, además de complacer a la parroquia, sirvió para atemperar el ánimo de la afición con Ronaldo. Al brasileño, inmerso en la operación retorno que parece haber diseñado el club- -desde el que se hace hincapié en el deseo de que forme parte de la reconstrucción- se le despidió con una enorme ovación al ser sustituido. Espejismo para el Camp Nou Es cierto que la calidad del Madrid puede aburrir a cualquiera, adormecerle y tumbarle de un zarpazo. Pero también lo es que jugar al ritmo al que ayer hizo circular la pelota puede costarle un disgusto en el Camp Nou, frente a un Barcelona que dispone como mínimo de sus mismos recursos técnicos y que juega varios cientos de velocidades por encima de los hombres de López Caro. Y que es de suponer no se quedará mirando, lo que sí hizo el Deportivo, cómo juegan sus rivales. El caso es que el tanto de Ronaldo, después de un taconazo fantástico de Robinho a la banda para que Roberto Carlos pusiera el balón en el centro del área pequeña y el 9 apenas tuviera que empujar a la red, cerró el partido. Porque si hasta entonces el Deportivo sólo había sido capaz de inquietar a Casillas en dos remates, uno de Tristán solo ante el portero y otro de Víctor tras una pifia de Roberto Carlos, a partir de ahí y hasta el final el verdugo en el centenariazo fue un cero a la izquierda. Ni los rápidos cambios mejoraron a los de Caparrós, que tras el descanso fueron auténticamente barridos. A paso de tortuga, pero barridos. Fue un festival de pases y repases, de jugadores blancos moviéndose por aquí y por allá y de llegadas ante una defensa rota principalmente por los escarceos de Ci- Un gol, un eslalon y un fallo No hizo nada del otro mundo el 9 pero apareció en su sitio para empujar a gol una gran acción de Robinho y Roberto Carlos, realizó un eslalon que recordó al atleta de otros tiempos (al de los tiempos del Barcelona, para ser exactos) en el que dribló sucesivamente a Coloccini, Duscher, César y Héctor antes de rendirse a Molina, y falló un tanto cantado en otra buena jugada de contragolpe. Eso bastó para que se le entregase el Bernabéu. Lo que demuestra que en el fútbol lo único que vale es el resultado. Ronaldo hizo lo que casi siempre últimamente, es decir, muy poco, y el público le despidió como casi nunca por- Sergio Ramos celebró a lo Hugo Sánchez el tercer gol del Madrid