Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 Sociedad LUNES 27 3 2006 ABC La organización cree que las consecuencias del consumo de cocaína todavía no han revelado su peor cara Las nuevas drogas y la escasa percepción del riesgo han multiplicado los tratamientos a menores sultados decidimos si el tratamiento requiere internar al paciente en uno de los centros de acogida de la asociación o si, por el contrario, una situación familiar comprometida con la recuperación o un nivel más bajo de adicción permiten un trabajo ambulatorio, sin necesidad de ingreso, con la persona asegura. Comunidades terapéuticas Arancha Alonso, coordinadora del Área Terapéutica para adultos en Madrid, comenzó su trabajo como voluntaria Arrancan entonces los trabajos de las comunidades terapéuticas, un oscuro desfile que recorre las miserias que llevan a cada uno a enterrar su vida por una papelina de cualquier sustancia. Los grupos analizan el porqué del consumo, sus consecuencias y las posibles salidas narra Alonso. La tercera y última fase se llama de reinserción, en la que se intenta devolver e incorporar a estas personas a la sociedad: Se trata de que puedan afrontar el día a día sin volver a recaer. Si las personas están internas les alojamos en pisos cuidados por voluntarios para poder seguir su evolución. Si todo ha salido bien habrán transcurrido dos años La acogida, los pisos, las ayudas... Todo está financiado con el dinero de las administraciones públicas o donaciones, porque la filosofía de la asociación es atender a todo el mundo, sea cual sea su perfil o estrato social. Con diez años de bagaje y experiencia, Arancha Alonso confiesa que los cambios que está experimentando el consumo de sustancias le asusta El perfil actual de ingresos, según esta responsable de Proyecto Hombre, responde más bien a cocainómanos de larga trayectoria. Es decir, jóvenes de 30 años que llevan un tiempo consumiendo cocaína habitualmente. El problema de esta droga es la escasa percepción de la persona de que se está enfrentando a un problema muy grave. A veces, cuando se dan cuenta, es demasiado tarde sostiene Alonso. También se han intensificado los problemas psiquiátricos. Pasaron muchos años hasta que constatamos los estragos de la heroína. Estoy convencida de que las peores consecuencias de la cocaína y su abuso están todavía por ver vaticina. En mi opinión- -añade- la clave para poner la primera piedra de una solución está en la educación Tras muchos años de sacrificio personal y de gente como Arancha Alonso, hoy le han comunicado a Pablo que tiene trabajo. Quizá mañana, cuando despierte, el pasado se habrá convertido en una terrible pesadilla y pueda volver a sonreír. Quizá mañana... Más de 10.000 personas han conseguido recuperarse de su adicción a las drogas gracias a Proyecto Hombre. Los tiempos han cambiado, las sustancias que se consumen también, pero la ONG sigue trabajando. Así funciona esta organización Proyecto Hombre, veinte años rehaciendo vidas TEXTO: JORGE SÁINZ FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Sólo quiero volver a reír por las mañanas y disfrutar de mi familia Pablo- -nombre ficticio- -está a punto de cumplir un sueño que le ha salido demasiado caro. Colgado de la heroína desde los 12 años, a los 22 ingresó en Proyecto Hombre para intentar rehabilitarse. Poco después, tras abandonar el programa, fue juzgado y condenado por varios delitos de robo con violencia cometidos con el único fin de conseguir algo de dinero para costear la dosis. Estaba tirado, en las últimas; había tocado fondo cuenta. En la cárcel de Soto del Real en Madrid, la suerte quiso hacer a Pablo el guiño que llevaba tanto tiempo esperando. Una de las terapeutas que había conocido en su fallida etapa de juventud en Proyecto Hombre acudió al centro penitenciario para reclutar presos decididos a ganarle la guerra a las drogas. Nunca una caída tan estrepitosa del caballo fue tan beneficiosa. Pablo inició entonces un camino que, hoy, le permite disfrutar de un régimen de tercer grado más laxo de lo habitual durante los tres años que le restan de condena. Cada dos semanas visita a un educador y Proyecto Hombre controla y supervisa su tratamiento. Ni siquiera tiene que ir a dormir a prisión; es un contrato tácito que ninguna de las partes puede romper. A trancas y barrancas, primero con metadona y luego, gracias a mi fuerza de voluntad, fui venciendo batalla tras batalla. Me enseñaron unos valores, a conocerme a Trece mil personas siguen planes de rehabilitación en Proyecto Hombre mi mismo, a, en definitiva, hacer frente a los miedos al fracaso y la frustración explica. La lucha de Pablo es la misma lucha a la que se enfrenta desde hace veinte años la organización para el tratamiento y la prevención de las toxicomanías Proyecto Hombre. Los mismos planes que lleva a cabo en la cárcel en colaboración con las instituciones públicas también los traslada a la calle. Dos décadas después, más de 10.000 personas han logrado rehabilitarse totalmente gracias a que esta organización se cruzó felizmente en su camino. Es un éxito que tiene las dos caras de una misma moneda. El anverso de Pablo es el reverso de las más de 13.000 personas que actualmente siguen planes de rehabilitación. Arancha Alonso es la coordinadora del Área Terapéutica para adultos en Madrid. Los tiempos han cambiado tanto que ahora nos hemos visto obligados a crear un departamento específico para menores precisa. Alonso empezó como voluntaria y ahora dedica su vida a trabajar con toxicómanos. La primera parte del tratamiento consiste en un diagnóstico. Aquí evaluamos, sobre todo, el grado de adicción y su clase (cocaína, heroína o politoxicomanía) dice. Para llevar a cabo esta tarea, Proyecto Hombre realiza un test conocido como Europasi una prueba adaptada de Estados Unidos y que sirve para baremar el índice de severidad en el abuso de drogas. En función de estos re-