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20 Nacional LUNES 27 3 2006 ABC La capital catalana registra desde hace años periódicos episodios de violencia callejera, ante el desconcierto de la Administración y la Policía. Okupas antisistema, espontáneos sin más... Se señala a un grupo de unos 200 alborotadores profesionales Barcelona, del botellón a la guerrilla urbana TEXTO: ÀLEX GUBERN FOTOS: YOLANDA CARDO ELENA CARRERAS AFP BARCELONA. ¿Qué está pasando en Barcelona? La ciudad cosmopolita, orgullosa de su calidad de vida, registra desde hace ya varios años periódicas sacudidas de violencia urbana: una fiesta mayor, una manifestación okupa un botellón cualquier excusa es válida para organizar una batalla campal. Se trata de un fenómeno que desconcierta a las Fuerzas de Seguridad, por el momento incapaces de dar una explicación sólida sobre quién se encuentra detrás de estos incidentes, y que provoca el abierto enfado de los vecinos, que ven cómo las calles se llenan demasiado a menudo de cristales rotos y contenedores quemados. En paralelo, y en un asunto de mayor gravedad, Barcelona convive desde hace un par de años con la activa presencia de un indeterminado número de anarquistas europeos- -sobre todo franceses e italianos- -quienes, se sospecha que cobijados en la amalgama okupa estarían detrás de la oleada de atentados sufrida en la capital catalana en los últimos meses y del evidente rebrote de la violencia antisistema El método: la colocación de pequeños artefactos explosivos, además de ataques sistemáticos a oficinas de empleo y cajeros automáticos. Huyendo de la fuerte presión judicial que sufren en sus países de origen, estos grupos habrían encontrado en Barcelona el ambiente de relativa impunidad que ha propiciado su proliferación, según un informe de la División de In- formación de los Mossos d Esquadra. Aunque este escenario no es nuevo, por su virulencia y magnitud los incidentes tras el botellón -que se saldaron con medio centenar de detenidos y otros tantos heridos en una algarada que se extendió durante horas por todo el centro de la ciudad- -han precipitado el debate en torno a la supuesta querencia de Barcelona hacia los estallidos de violencia. Nadie se atreve a dar una explicación, aunque ya hay quien apela, en un dudoso paralelismo histórico, a la épica de la Barcelona anarquista- -la Rosa de Fuego- -o, ya antes, a la ciudad con más luchas de barricadas que ninguna otra a la que aludía Engels en 1873. La consejera de Interior, Montserrat Tura, se ha referido a un supuesto sustrato violento entre los jóvenes de Barcelona. tas del barrio de Gracia o Sants, bien sea una rave o festejo en una casa okupada Pese a que se ha concretado el número de los alborotadores, las fuerzas policiales son incapaces de precisar quién o qué procedencia caracteriza a este grupo: se habla de la participación de miembros del siempre activo colectivo okupa también de personas sin adscripción política, simples espontáneos, así como alusiones genéricas a la presencia de jóvenes antisistema sin especificar más. Son los alborotadores de siempre se resume desde el Consistorio barcelonés. Cabecillas en las azoteas Si bien en los últimos años ha sido el movimiento squatter el que más episodios de violencia ha provocado, casi siempre a raíz de desalojos, algunos informes policiales, cuestionados desde muchos ámbitos, aluden a una supuesta pérdida de fuelle de este colectivo, en paralelo a la implantación en Barcelona de un anarquismo de importación europea. Pese a ello, otras fuentes insisten en la vigencia del problema okupa y recuerdan que fue después de una fiesta de este colectivo, el 2 de febrero, cuando se produjo la salvaje agresión a un policía local que casi dos meses después sigue en coma. Así, los últimos incidentes se atribuyen a un grupo de espectro más amplio, en el que los jóvenes de estética okupa -por su mayor visibilidad- -serían sólo la guinda. En este sentido, Los de siempre ¿Pero quién está detrás de la violencia? Las Fuerzas de Seguridad señalan a un grupo habitual, de entre 200 y 250 personas, que se dedican sistemáticamente a reventar cualquier acto popular que se convoque, bien sean las fies- El PP acusa al alcalde socialista, Joan Clos, de excesiva tolerancia y permisividad con los okupas fuentes conocedoras de este movimiento señalan que no hay que mezclar lo que son incidentes relacionados con la ingesta masiva de alcohol, como sucedió en la fiesta mayor de Gracia de este verano, con otros de intencionalidad política o, como se afirma, de lucha anticapitalista En este escenario, el Ayuntamiento de la capital catalana, apelando a la responsabilidad que tiene la policía autonómica en este campo, no ha ahorrado detalles con objeto de minimizar la magnitud de los incidentes del último botellón, tan graves como los de la manifestación antifascista del 12 de octubre de 1999 o los de la cumbre europea Un policía en coma tras una fiesta okupa Históricamente muy activo, el movimiento okupa en Barcelona se encuentra detrás de la mayor parte de episodios de violencia callejera de los últimos años. Aunque este colectivo sostiene que nada tiene que ver con el último que se les atribuye, fue después de una fiesta en una casa okupada en Ciutat Vella- -en la imagen- el pasado 2 de febrero, cuando un guardia urbano resultó herido grave tras recibir una pedrada que lo mantiene aún en estado de coma. Los sindicatos de la Guardia Urbana denuncian falta de medios. Terrorismo vinculado al anarquismo La violencia atribuida a los grupos anarquistas europeos es relativamente nueva en Barcelona, ciudad que en los últimos dos años ha visto cómo se instalaba un terrorismo antisistema que ha provocado importantes daños materiales, y que en una acción causó heridas a un miembro de los Tedax y la muerte de un perro rastreador. Instituciones penitenciarias, medios de comunicación u oficinas de empleo han sido blancos de unos grupos que demuestran un preocupante y progresivo perfeccionamiento de sus métodos.