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16 Nacional ALTO EL FUEGO DE ETA EL FRENTE NACIONALISTA LUNES 27 3 2006 ABC Imaz reclama protagonismo para Ibarretxe, pero da a los partidos el papel decisivo b Tras el no del PSE, el plan de El PSE no va a dejar a Ibarretxe ni parpadear. Por primera vez, el PNV no es el centro del universo vasco. Imaz sospecha desde hace tiempo que sin ETA, Batasuna y PSE nos pueden hacer la pinza Habla con Rubalcaba y Rajoy para rescatar la eficaz centralidad de su partido El papel del PNV TEXTO: CHARO ZARZALEJOS paz elaborado por el consejo político del lendakari se convierte en papel mojado antes de ser presentado públicamente M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, rompió ayer el silencio con el que su partido había acogido la insistencia del PSE en no admitir el liderazgo del lendakari en el proceso de pacificación. Imaz dijo que Ibarretxe, como cabeza de las instituciones vascas, no debe estar en absoluto desplazado de los tiempos que vienen si bien mantuvo la posición de fondo de que deben ser los partidos los que decidan cuál es el papel que corresponde a cada uno La necesidad de un respaldo público de Imaz a Ibarretxe ha evidenciado aún más la soledad del lendakari, de quien en estos momentos quieren prescindir todos excepto sus socios EA y EB. Los dirigentes del PSE no han escatimado descalificaciones al lendakari por el protagonismo que quiere atribuirse en un proceso del que está alejado. Ibarretxe se ha visto forzado a anunciar que retrasará hasta después del verano la mesa de partidos que convocó inmediatamente después del alto el fuego permanente de ETA. El propio Imaz, tras apoyar a Ibarretxe, puntualizó ayer, no obstante, que acordemos entre los partidos cuál es papel que corresponde a cada uno Aplazamiento del plan de paz También ha tenido que aplazar la presentación, prevista para el pasado viernes, del plan de paz que su consejo político formado por él mismo y por sus socios de Gobierno, Joseba Azkárraga, de EA, y Javier Madrazo, de EB, terminó de redactar horas antes de que la banda anunciara su tregua. El plan de paz de Ibarretxe se convierte en papel mojado antes de su presentación oficial. Todo indica que se quedará en una reflexión teórica. Los intentos del lendakari de cobrar protagonismo se iniciaron a finales de enero, con el anuncio de la constitución del consejo de político para preparar la mesa de partidos que negociara un nuevo marco legal para el País Vasco. Previamente, en octubre, había conseguido que su partido introdujera en su propuesta para la pacificación y la normalización el plan Ibarretxe como propuesta para confrontarla con las del PSE y Batasuna. A primeros de febrero, anunció medidas extraordinarias si antes del verano el Gobierno y ETA no daban pasos a favor de la pacificación. MADRID. El punto de inflexión que ha supuesto el alto el fuego de ETA condiciona las actitudes de todas las formaciones. Cuando se realicen las anunciadas verificaciones sobre la auténtica voluntad de los terroristas y cuando poco a poco se vaya desplegando la estrategia muñida en Moncloa para abordar este proceso, los movimientos políticos, más allá de la unidad democrática reclamada por los ciudadanos, van a ser tan espectaculares como susurrantes. Los movimientos vistos en el debate catalán se van a quedar pequeños en comparación a los que se pueden producir en el País Vasco. Si en el conjunto de España la pugna evidente es entre PP y PSOE y ahora el alto el fuego puede y debe acercar posiciones, en el País Vasco el puzzle es mucho más complejo. Se inicia el denominado proceso con un PNV, en teoría, fuera de los circuitos de influencia. Tanto populares como socialistas vascos van a tener un protagonismo derivado de su condición de partidos de ámbito nacional. Sus respectivos líderes tratarán mañana de tejer alguna complicidad y eso va actuar a modo de onda expansiva. No es que María San Gil y Patxi López se conviertan en inseparables, pero sus respectivos partidos serán protagonistas. Allí, en el País Vasco, además está el nacionalismo, que, a excepción del PNV, ha tejido la malla necesaria para que ETA crea haber obtenido las garantías necesarias de que el proceso- -el político- -se va a llevar adelante. El PNV no forma parte del Foro de Debate Nacional y no está en la convocatoria de la manifestación del próximo dia 1 ni, en esta ocasión, ha merendado con Otegi en caserío alguno. Imaz es consciente de todo ello y además ha marcado alguna distancia. Ha sido el presidente del PNV el que desde hace mucho tiempo ha mostrado ante ETA y Batasuna una posición de exigencia nunca antes conocida en el partido que fundara Sabino Arana y el que en reiteradas ocasiones ha manifestado su deseo de que el PP no se quede al margen de los grandes consensos aún pendientes en la política vasca. A Imaz no le vienen tiempos fáciles. Acostumbrado como está el PNV a ser el centro del universo vasco, se encuentra con que en este proceso va a tener el papel y la función que los demás le quieran dar. Los socialistas vascos no dejarán manejar otros tiempos que no sean los de Moncloa y los nacionalistas del Foro de Debate Nacional tienen también su estrategia: exigir pasos al Gobierno y luego, cuando llegue el debate político, plantear las líneas esenciales del plan Ibarretxe como punto de partida- -que no de llegada- -para un eventual acuerdo. ¿Y el PNV? El PNV, en esa eventual mesa que a los Juan José Ibarretxe y Josu Jon Imaz mantienen una relación con discrepancias socialistas no les acaba de convencer, tendrá que optar. Según Batasuna, al final será un debate entre autodeterministas y autonomistas EFE Muchos peros en el nacionalismo Imaz levanta profundas reticencias en el nacionalismo existente fuera de sus siglas. Se le nota que no cree en muchas de las cosas que piensan y dicen Ibarretxe y Egibar aseguran sus adversarios, que a su vez tampoco acaban de fiarse del giro vasquista del PSE. Al final, los socialistas se dejarán llevar por los intereses de Estado y preferirán la seguridad que les inspira el PNV sospechan en EA, que, a efectos de futuras coaliciones y siempre y cuando haya desaparecido la violencia, no cierra las puertas al campo. Tampoco lo hace el PSE. Sin ETA todo será- -cuando sea- -muy distinto, y el abanico de acuerdos y alianzas se amplia. Es Imaz quien desde hace año y medio tiene muy claro que a nada que puedan unos y otros nos hacen la pinza para dejarnos fuera La pinza sería la formada por el PSE y la izquierda aber- Josu Jon Imaz levanta profundas reticencias en el nacionalismo existente fuera de sus siglas tzale cuando ésta quedara sin la sombra de ETA. Imaz se lo teme, pero si esto tomara en algun momento visos de realidad, también tiene sus cartas guardadas. Por ello habla con Pérez Rubalcaba y con Rajoy, tratando así de rescatar la eficaz centralidad que tan buenos réditos ha dado al PNV. En este tiempo que comienza, el PNV ha brindado todo su apoyo al presidente del Gobierno para que gestione lo que ellos, en su momento, intentaron llevar a buen puerto y que acabó con la proclamación solemne de Arzalluz afirmando ETA miente En este tiempo, en el pasado más inmediato y en el actual, el lendakari ha querido mantener vivas sus pretensiones políticas y estratégicas. Por ello ha creado un consejo político que ni sirve ni va a servir para nada. Por ello ha anunciado una ronda de contactos que llevan a ningún sitio porque en Euskadi todos se han dicho ya todo y por ello ha tenido que aplazar lo que el quería como inmediato hasta, por lo menos, después del verano. Los socialistas de López no le van a dejar ni parpadear. Por primera vez el PNV no es protagonista central del acontecer vasco. Pero, cuidado. El PNV no es CiU en el País Vasco, es más que un partido de poder. Es verdad que corre el riesgo de dejar de ser la casa del padre pero para decenas de miles de vascos es una forma de entender el país.