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12 Nacional ALTO EL FUEGO DE ETA ENTREVISTA LUNES 27 3 2006 ABC (Viene de la página anterior) EUROPA Y LA PAZ ha desvirtuado el papel del Ejército hasta confundirlo con una ONG? -Más que desvirtuarlo, creo que la sociedad no conocía el papel de las Fuerzas Armadas, y ahora empieza a conocer las capacidades que tiene. Han empezado a ser admiradas cuando la sociedad ha visto que está compuesta por personas muy bien formadas, dispuestas a salir inmediatamente hacia sitios muy complejos, con riesgo, muy duros, y con muchas penalidades. ¿Nos valoraban a las fuerzas armadas en los años 50 ó 60? Pues casi nadie, porque la sociedad nos veía como soporte de un régimen, casi como a un enemigo de la evolución de las libertades. En realidad somos muy diferentes a las ONG, aunque colaboramos con ellas en muchos escenarios. Nuestras misiones y capacidades están orientadas a proporcionar seguridad, que es imprescindible para que las ONG puedan actuar. También podemos aportar capacidad de trabajo muy especializado de gran utilidad ante catástrofes y la destrucción que suponen algunos conflictos (puentes, carreteras, sanidad, refugios) Nos sentimos muy útiles a la sociedad en las operaciones actuales. No hay que esperar a una guerra para demostrarlo. -El teniente general Pitarch insistió en su toma de posesión como nuevo jefe de la Fuerza Terrestre en su inequívoco compromiso con la Constitución y su plena subordinación al Gobierno ¿Hace falta reiterarse en estas obviedades? -Conocemos perfectamente la Constitución. Desde su promulgación se estudia en nuestras academias y nos contamos entre los colectivos que mejor la conocen. ¿Ha variado para ustedes el significado de patria? -No. Lo cual no quiere decir que las sociedades puedan evolucionar, aunque las cuestiones básicas y fundamentales son las mismas. -Reformas y modificaciones han provocado aisladas manifestaciones de militares. Usted mismo dijo a los periodistas que hablan con su trabajo y muchas veces con silencios. ¿Ha llegado la hora de una larga abstinencia verbal? -Vivimos en un mundo tan mediático que parece que todo lo que no se dice en público, ante una cámara o un micrófono, no existe. Y ésa no es labor ni de los militares ni de los médicos ni de los abogados... La sociedad nos conoce, por ejemplo, porque ve que en día y medio somos capaces de salir hacia Mauritania con 50 toneladas de material e instalar un campamento. Suelo decir que quiero que la sociedad nos vea útiles; si somos útiles a la sociedad, ésta comprenderá que somos necesarios ¿A qué responde la creación de una Fuerza Conjunta de Reacción Rápida (FCRR) encargada de la defensa nacional, a las órdenes del presidente del Gobierno? -Eso se ha planteado a lo largo de varias legislaturas y no se trata de crear una unidad específica sino de D LA AMENAZA El terrorismo se mezclará con el crimen organizado y el empleo desestabilizador de las migraciones, que lo harán peor MISIONES EXTERIORES Es la sociedad a través de sus representantes la que decide qué misiones debemos cumplir SOCIEDAD Y EJÉRCITO ¿Nos valoraban en los años 50? Pues casi nadie, porque se nos veía como soporte del régimen. Ahora nos valoran porque somos útiles y muy capaces que cada uno de los ejércitos tengamos preparada una organización, en la que probablemente habrá que tener algún elemento permanente de planeamiento, y que, ante una misión, unifique lo dispuesto por cada una de las fuerzas y lo lance. Y eso no tiene nada que ver con una fuerza con cuartel y medios dentro. Es una cuestión de pura eficiencia. ¿Comparte lo dicho por su ministro de que los Ejércitos irían mejor si la mitad de sus generales fueran mujeres? ¿Para cuándo una mujer general? -La carrera militar está muy estructurada y es una de las más evaluadas de la sociedad española. Los militares de todas las escalas, y, en especial, los de la escala superior son objeto de evaluaciones exhaustivas para sus ascensos. Hay tam- bién unos tiempos por empleo en los que tienes que practicar unos conocimientos y luego, hombre o mujer, vas a llegar cuando te corresponda. Y la mujer en el Ejército, por lo que llevamos visto, no va a necesitar ningún apoyo añadido para acceder a los empleos superiores. Cuando llegue el momento, superará las pruebas de una forma extraordinaria. La mujer ha aportado a los ejércitos cosas muy importantes como sensibilidad, perseverancia... Y si ellas se fijaron en los hombres para hacer su trabajo, ahora los hombres que quieren progresar se fijan en ellas. Es un ejemplo de integración. ¿Su peor y su mejor momento en la Jefatura del Ejército? -El peor fue el accidente de los helicópteros en Afganistán. Lo importante es en lo que le va la vida a un compañero; el resto, sólo son problemas de trabajo. Y el mejor momento... Cuando dentro de esa labor de trabajo en equipo, que es importantísimo, ves que quieres lanzar procesos de transformación a los que se resisten todo tipo de organizaciones, y, primero disciplinadamente, y luego, convencidos, aceptan la evolución. Mandar no es dar órdenes, que eso lo hace cualquiera, sino tener claro un objetivo y convencer a la organización para que vaya hacia él. Eso es la grandeza de la profesión. ¿Les pasa a los militares españoles lo mismo que a los británicos, que, según Bernard Shaw, eran capaces de soportarlo todo menos al Ministerio de la Guerra? -Los ministerios de Defensa son absolutamente necesarios. Lo que tiene que haber es mutua comprensión y conocimiento del papel de cada uno, la Administración y los militares. En ese nivel intermedio donde se da la relación de los Jemes con el JEMAD y el ministro y sus órganos superiores, donde convergen los aspectos políticos y militares, es bueno profundizar en esa comprensión. Tiene que haber confianza. eberían levantarse ahora de sus asientos y pedir perdón- -por su indigencia intelectual- -los que defenestraron a Nicolás Redondo acusándole de querer hacer causa común con el PP en la defensa de las libertades de los ciudadanos vascos y en contra del nacionalismo totalitario y violento. Deberían hacer lo mismo los que acaban de castigar, acusada de lo mismo, a su leal adversaria en las más ilusionantes primarias del PSE, Rosa Díez. Porque ahora se comprueba que, en esta grave cuestión de acabar con el terrorismo, es fundamental el entendimiento de los grandes partidos españoles sin cuyo acordado concurso todo devenGERMÁN drá imposible. Si ahora YANKE se predica, se debe aceptar que estaba bien predicarlo antes. El PP se equivocaría hoy si, en su reunión previa al encuentro de mañana del presidente y Rajoy, no respalda la doctrina de la cooperación con el Gobierno. El PSOE erraría mañana si limita su papel a una mera transmisión de información y a la solicitud de sumisión. No se trata de que el PP ponga condiciones, sino de que ambos, el presidente y el líder de la oposición, las acuerden mutuamente para lo que se avecina. De ese entendimiento debe surgir la negativa a cualquier precio político, la defensa del Estado de Derecho y la estrategia. Una estrategia que no es la del pacto posible con ETA y su entorno, sino su fin definitivo. No debería ser, la del martes, una jornada de cálculos, sino de exposición de principios. Tampoco la del papanatismo de la paz sino la de la defensa conjunta de la libertad ante una banda que, enarbolando la primera, ha sido durante tantos decenios el paradigma del liberticidio. Europa es sinónimo de paz dijo el presidente en Bruselas. Pero Europa es, más bien, el escenario milenario de demasiadas guerras y, en el siglo que ha terminado, de algunas de las más graves barbaries de la Historia de la Humanidad. Europa, además, ha sido el territorio en el que vivían quienes, asegurando que la defendían, se plegaron una y otra vez a los totalitarismos y quisieron apaciguarlos con concesiones y apaciguarse a sí mismos con renuncias. Lo que sí es cierto también es que en Europa siempre ha habido quienes han estado dispuestos a sufrir, incluso la guerra, para defender la libertad y para hacer que los principios teóricos de un sistema político- -la democracia- -fueran también los inspiradores de la práctica cotidiana. Y que, al término de la última de las que llamamos mundiales se trató de que, mediante la cooperación y la construcción de la unidad (no ciertamente a través de los particularismos) y mediante la garantía de aquellos principios, pudieran impedirse las venideras. Fue una guerra, además, en la que hubo vencedores y vencidos- -e ideas vencedoras y vencidas- -pero de la que no se quiso que siguiera ni la venganza de los vencedores ni las concesiones a los vencidos, sino el Derecho. La ley justa es lo que es, realmente, sinónimo de paz.