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ABC LUNES 27 3 2006 11 El PSC presiona a Maragall para que deje caer a ERC tras la nueva crisis del tripartito Repatriados a Mauritania los primeros 50 inmigrantes que llegaron en cayuco a las costas de Canarias -En el mundo global es la mayor amenaza actual y de futuro. Pero no será nunca una amenaza pura; siempre habrá elementos de otro tipo que se mezclarán o que aprovecharán el terrorismo para introducir otros factores desequilibrantes como mafias y crimen organizado o el mal empleo de los movimientos desestabilizadores de las migraciones. Factores añadidos que lo hacen aún peor. ¿El terror ha obligado a los ejércitos, especialmente al español, a modificar su estrategia y formación? -Desde luego. El que siga pensando que las organizaciones y las estrategias de la guerra fría, que es lo que tenemos más presente y que no son más que una herencia de la Segunda Guerra Mundial, tienen que permanecer de la misma manera, está equivocado. Hay que adaptarse continuamente a la misión que tienes por delante. Ya sé que hay muchas personas que dicen: Y si vuelve la guerra... Pero nosotros tenemos que servir a la sociedad día a día, en todo momento, no a la de hace varias décadas, sino a la de hoy, con los peligros de hoy, y para lo que la sociedad nos demande, que es para lo que estamos. -Veinte días después de que se publicara el libro del el ex gobernador de EE. UU. en Irak Paul Bremer, Mi año en Irak en el que acusa a las tropas españolas de no mover el trasero mientras las fuerzas estadounidenses eran blanco del fuego enemigo Donald Rumsfeld firmaba la orden por la que le concedían la Legion of Merit. ¿En qué quedamos? -No he leído este libro. Conozco algo EE. UU. porque he vivido más de un año allí con mi familia y sé cómo es el americano de verdad. Admiro a esa sociedad extraordinariamente buena, joven, dinámica, pero no todos son iguales y hay personas que no tienen el más mínimo pudor en escribir lo que sea con tal de ganar dinero. Nada más salir de la Academia, en el 66- 67, estando destinado en la Brigada Paracaidista, tuve la suerte de participar en maniobras con los americanos. Luego, pude asistir al curso de Estado Mayor en Kansas. Siempre he tenido una buena relación con ellos y, ahora, al ser jefe de Estado Mayor, han puesto mi foto en el hall of fame durante una ceremonia maravillosa. Con el general Schoomaker, el JEME actual, hay buena química: él habla muy bien de nuestros ejércitos y yo hablo muy bien de los suyos. La relación de los militares de ambos países es excelente. -En septiembre, el presidente del Gobierno dejó claro el compromiso del Ejecutivo con las Fuerzas Armadas y su colaboración con la paz y el orden internacional, en la reunión de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Sin embargo, lo primero que hizo fue retirar las tropas de Irak. ¿Qué papel debe jugar el Ejército español fuera de nuestras fronteras? -Nosotros estamos al servicio de la sociedad y a ese servicio ponemos una organización, unos medios que son caros, una forma de hacer y unos valores. Es la sociedad a través de sus representantes la que decide qué misiones debemos Fueron años muy duros. El nombre de ETA estremece siempre. Pero la organización responderá con lealtad y obediencia cumplir. Recuerdo que con las primeras misiones a Bosnia había una cierta reticencia dentro de lo militar y se hablaba de misiones de segunda fila. Yo siempre defendí que cualquier operación a la que se sale con unidades militares es de primer orden. Hasta hoy, 65.000 personas del Ejército de Tierra han pasado por misiones en el extranjero. -Se prevé que España aporte cerca de un millar de efectivos al batallón de respuesta rápida de la UE (o Battle Group) ¿Cuál es su objetivo? -Todas las organizaciones, ya sean de seguridad o de defensa en general, tienen que recurrir a compartir sus propias capacidades para poder conseguir sus objetivos. Ahora la UE está buscando su espacio y lo hace además paralelamente a la OTAN; quiere tener una personalidad propia que está perfecta- mente representada en la acción de los Battle Group. Por eso es una idea que tenemos que apoyar. Acabo de estar con Jemes de Francia, Alemania, Portugal y hemos adquirido ese compromiso de cooperación. Y saldrán adelante aunque no va a ser fácil, porque no somos EE. UU. y además somos naciones muy viejas con viejas rencillas, de a ver quién manda y quién no. -A lo mejor, antes que nada, habría que dejar bien claro cuál es el sentido de nuestras Fuerzas Armadas en la España del siglo XXI. -Es una organización con varios siglos de existencia que en cada momento ha cumplido el servicio que la sociedad le ha demandado y eso sigue haciendo, dentro del marco que fija la Constitución, y que es amplio. Todo el mundo se empeña en citar y leer el artículo VIII letra por letra y línea por línea y hay que verlo integrado en el espíritu general de la Norma. -Lo preguntaba porque hay quien se alarma cuando los soldados van a la guerra y no hablamos ya de si alguno tiene la desgracia de morir en acto de servicio. ¿La sociedad española (Pasa a la página siguiente) Menos carros de combate y más inteligencia -Tras la profesionalización, abordan una profunda transformación, de manera que se modifica el papel de las divisiones y la brigada será la unidad básica de organización. ¿Una solución estratégica o lo más razonable ante la escasez de medios humanos? -La organización tiene que ser algo muy vivo y en permanente evolución, porque si no mantendríamos esquemas para responder a amenazas y riesgos de otra época, y por ello inútiles. El Ejército de Tierra, desde comienzos de los 80, tomó la iniciativa y se anticipó siempre proponiendo las sucesivas organizaciones. Llevamos casi veinte años adaptándonos. He trabajado mucho en organización y pienso que hay que cambiarla en el instante en que detectas que no sirve a los objetivos. Cuando asumí el mando, di una directiva al Estado Mayor para que estudiase una nueva organización basada en las capacidades que debe tener. Este estudio, con las lógicas limitaciones de los recursos, se ha incorporado a la propuesta del Plan de transformación de las Fuerzas Armadas. Como resultado se reducirá el número de carros de combate y se buscará una mayor protección en vehículos más ligeros. Necesitamos sobre todo una inteligencia extraordinaria porque los conflictos que nos aguardan sólo se podrán solucionar y evitar bajas si nos anticipamos. De todas formas, el Ejército ha respondido siempre con oportunidad y eficacia a los requerimientos del Gobierno. Estamos mejorando en muchos aspectos, por ejemplo en cuanto a personal de tropa, que de los 4.000 efectivos en que crecieron las Fuerzas Armadas en 2005, más de 3.000 fueron en el Ejército de Tierra.