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4 Opinión LUNES 27 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CATALUÑA, PRESIONES EN CADENA E FRANCIA, UNA GRAN NACIÓN EN CRISIS us Majestades los Reyes comienzan hoy su visita de Estado a Francia, socio de primer orden en la Unión Europea con quien España mantiene una estrecha relación en todos los ámbitos, especialmente en el comercial, con un valor de los intercambios próximo a los 60.000 millones de euros- -Francia sigue siendo el primer cliente y proveedor de nuestro país, que a su vez es el tercer socio de la nación vecina tras Alemania e Italia- A día de hoy, una y otra sociedad hacen frente a problemas acuciantes, aunque de índole dispar. Francia aborda una crisis de dimensiones muy serias. Los desórdenes sociales (huelgas, manifestaciones, violencia callera) se han extendido desde los barrios periféricos de las grandes ciudades a los ámbitos universitarios y juveniles a causa del CPE (contrato primer empleo) El país vecino vive en estado de permanente inquietud. Se habla sin rodeos de la crisis institucional de la V República, aunque los políticos convencionales prefieren ignorarla para seguir poniendo parches que no terminan de resolver los problemas de fondo. La fractura social crece a causa del paro y del empleo precario. Ha fracasado la política de integración para los inmigrantes, superada por los enfrentamientos étnicos y las crecientes expresiones de racismo. Extremistas de izquierda y de derecha obtienen resultados preocupantes en las consultas electorales, mientras la clase política tradicional pierde el tiempo en discutir sobre ambiciones personales o conspiraciones internas. Entre nosotros, el desafío nacionalista a la organización territorial prevista por la Constitución vigente tiñe de incertidumbre unas expectativas favorables para la evolución social y económica, por lo que ambas naciones atraviesan por momentos de complejidad en el marco general de una Europa igualmente desorientada. La ya extensa literatura sobre el declive de la gran nación francesa denuncia con datos fehacientes las estructuras anquilosadas de una sociedad que no quiere o no puede adaptarse a la evidencia de un mundo globalizado y que continúa anclada en sus viejas querencias: grandeza nacional, protección a los sectores ineficientes y subvención generalizada. Conviene recordar, no obstante, que S Francia cuenta con una tradición envidiable en materia de fortaleza del Estado y patriotismo de los ciudadanos. Su peso material y espiritual convierte la crisis interna en un problema para el conjunto de la Europa comunitaria. Es de esperar que el clamor por la regeneración se traduzca a corto y medio plazo en soluciones realistas y eficaces. Más dinámica y activa, la sociedad española está hoy día mejor equipada para afrontar los grandes desafíos, pero debería tomar buena nota de que el debate eterno sobre las identidades hace que se malgasten energías imprescindibles para afrontar un mundo competitivo, incompatible con las visiones localistas. En mal momento fue a invocar Rodríguez Zapatero el regreso de España al supuesto corazón de Europa De hecho, el eje franco- alemán ofrece ahora perfiles muy difusos. El no francés en el referéndum sobre la Constitución europea envió a los políticos un mensaje concluyente. Es cierto que la coyuntura impone una coincidencia pasajera de intereses entre los Gobiernos en el ámbito de un nacionalismo energético que, mejor o peor justificado, no es acorde con la retórica supranacional. Mucho más sólida resulta ser la cooperación hispano- francesa en la lucha contra el terrorismo. Lejos de antiguos recelos e incomprensiones, hace tiempo que está asentada una colaboración policial y judicial que fortalece a las sociedades democráticas frente al chantaje terrorista. El anuncio del alto el fuego permanente por parte de ETA- -en un comunicado donde se sigue acusando también a Francia de no reconocer los derechos nacionales del pueblo vasco- -exige que se refuercen al máximo los acuerdos políticos y los mecanismos jurídicos para poner punto final a la violencia criminal. Otros muchos ámbitos de colaboración entre ambas naciones (entre ellos, infraestructuras, educación y tecnologías) son buena prueba de la importancia vital que tiene para unos y otros esta relación de amistad y buen entendimiento. La comunicación fluida en el terreno personal entre las autoridades respectivas, incluido el más alto nivel de las correspondientes jefaturas del Estado, contribuye al buen desarrollo de los asuntos comunes. L escenario político catalán es hoy una compleja torre de Babel en la que, a rebufo del Estatuto, cada cual intenta marcar su territorio. Por un lado, ERC enseña sus cartas como si todavía tuviera la llave de la gobernabilidad, aunque ya casi todos sepan que Esquerra va de farol y que sobreactúa cuando alza la voz, porque ya no está en condiciones de exigir. Por otro lado, CiU, dejándose querer, muy segura de sus fuerzas, presiona a socialistas y republicanos con la certeza de sentirse indispensable en el nuevo paisaje surgido a raíz de la foto de Mas en La Moncloa con Rodríguez Zapatero. Pero, sin duda, lo más atractivo desde el punto de vista escénico está en el PSC y en la figura de Pasqual Maragall, cuyo margen de maniobra mengua a medida que, dentro y fuera de su propia casa, se le da por amortizado. El presidente de la Generalitat se encuentra situado en un peligroso cruce de caminos, presionado por su propio partido para que se libere del lastre de ERC y, al tiempo, obligado a ceder ante Esquerra Republicana. Su suerte depende, en buena parte, de la suerte de ERC, y viceversa, por lo que apenas puede moverse por los estrechos senderos por los que transita un Gobierno en cuarentena. DEMASIADO MARGEN DE MANIOBRA A EL CASO DE ABDUL RAHMAN L destino de un humilde emigrante afgano que ha pasado unos años de su vida en Alemania es hoy la triste expresión de uno de los más graves problemas que tendrá que resolver el mundo civilizado. Afortunadamente, parece que la vida de Abdul Rahman no corre ya un peligro inminente: las presiones de los gobiernos occidentales han logrado que se aplique un subterfugio legal, según el cual no habría pruebas suficientes para demostrar que el acusado se haya convertido al cristianismo, y por tanto no será castigado con la pena de muerte que las leyes islámicas prevén para los musulmanes que abandonan esa religión. Pero el hecho de que se haya logrado evitar in extremis la ejecución de este ciudadano no resuelve el fondo de un problema crucial que nos obliga a abordar una muy seria reflexión sobre lo que está sucediendo en Afganistán, país en cuya reconstrucción España, junto a sus principales aliados en el seno de la Alianza Atlántica, tiene un compromiso político y militar de primer orden. Hasta ahora se había ayudado a la sociedad afgana a E redactar una constitución en la que figuran claramente el respeto a los Derechos Humanos, la libertad religiosa y la no discriminación por causa de credo. Sin embargo, a la primera ocasión de poner a prueba el nuevo sistema legal, ha prevalecido el horror oscurantista de las tradiciones islámicas. La pregunta que se impone es si el único objetivo de Occidente en Afganistán es la estabilización militar del territorio- -que más de cuatro años después de la cáída de los talibanes sigue en una situación inquietante, dicho sea de paso- -o si se trata también de promover la implantación de los grandes valores democráticos y liberales en los que se ha basado el progreso de la humanidad. El caso de Abdul Rahman revela la inutilidad del planteamiento, ingenuo, de la llamada Alianza de Civilizaciones, programa que no sirve más que para camuflar el verdadero debate, al que tarde o temprano tendremos que hacer frente: el debate entre la razón y la oscuridad, entre la libertad y la esclavitud, que en este momento pasa por Afganistán. BC ha tenido acceso a las observaciones realizadas por los nueve miembros del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) sobre el anteproyecto de ley de Defensa de Competencia elaborado por el Gobierno. En ellas se denuncia el intervencionismo del Ejecutivo, fundamentalmente en lo que se refiere al control de las concentraciones empresariales y a la nueva estructura de la futura Comisión Nacional de Competencia. Hay un párrafo especialmente significativo: Si bien el tribunal comparte que la nueva autoridad tenga un mayor protagonismo en la adopción de la decisión final en este tipo de expedientes, es necesario que si se mantiene una claúsula que permita al Gobierno modificar la decisión adoptada por la autoridad, ésta sea de carácter muy tasado para limitar al máximo la discrecionalidad del poder ejecutivo en esta materia O sea, que el TDC advierte que el margen de maniobra del Gobierno es tan amplio que queda comprometido el nivel de independencia del sistema Asimismo, rechaza que el Consejo de Ministros nombre al director de investigación, responsable del área de instrucción, en vez del consejo. En definitiva, el Tribunal de Defensa de la Competencia subraya que el borrador del anteproyecto adolece de debilidades globales importantes