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GRANDES FIRMAS 10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE CARTA A UN AMIGO ISRAELÍ Hace casi treinta años Aron planteaba el problema de Gaza y Cisjordania. Y ya entonces el pensador francés mantenía que era necesario que los israelíes comenzaran a retirarse. Un plan que no dista mucho del que el actual Gobierno de Ehud Olmert somete a la urnas el próximo 28 de marzo esde el histórico día en que el presidente egipcio se dirigió a los diputados de la Knesset (Parlamento de Israel) más de una vez he estado tentado de escribirle esta carta. No tanto a usted que enseña ciencias políticas, sino a todos los que a su alrededor conocen mis sentimientos respecto a su país y que acogerán sin indignación mis palabras, aunque las desaprueben. El deber de la amistad no consiste en suscribir incondicionalmente la política de su Gobierno. Usted, al menos, no me responderá que Israel tiene más necesidad de apoyo que de críticas. No entremos en el detalle de las negociaciones: intentemos ir inmediatamente a lo esencial. Los gobiernos israelíes aceptaron la resolución 242, que planteaba dos principios difícilmente compatibles: evacuación de territorios ocupados y fronteras seguras y reconocidas. Yo he retomado la redacción- de territorios ocupados que respondía a la intención de los principales autores, la delegación de Reino Unido, presidida por lord Brown. Pero la evacuación se refería sin duda algu- D na a Cisjordania, a la que usted denomina legítimamente Judea y Samaria. Su primer ministro, en calidad de jefe del Likud en la oposición, rechazó la evacuación de Judea y Samaria. Si Menahem Begin mantiene, aunque sea de una forma atenuada o camuflada, el mismo rechazo, no veo que exista la menor posibilidad de paz. El presidente Sadat no firmará una paz separada, lo cual, por otra parte, no devolvería la paz a Próximo Oriente; no firmará ninguna paz, cualquiera que sea, mientras no se definan en común los principios de un reglamento aceptable para todos. Usted objetará que la instalación de la OLP en Cisjordania y en la zona de Gaza crearía una inseguridad permanente para la población israelí; de nuevo, sin unas fronteras seguras y reconocidas, Israel sólo podrá defenderse atacando el primero. Pero no se trata de establecer en Cisjordania un Estado palestino de la noche a la mañana. Efectivamente, trasladar a los combatientes del Fath o de otras organizaciones más intransigentes aún a Cisjordania equivaldría a trasladar el frente Raymond Aron, sociólogo y ensayista de la guerrilla del Sur de Líbano a otra frontera. Pero lo que se les pide no es que acepten un Estado palestino que incluya Cisjordania y la zona de Gaza y esté gobernado por la OLP; se les pide que cumplan la promesa que implica la resolución 242, que su Gobierno pone en tela de juicio. La implantación de colonias judías de asentamiento en Judea y Samaria, que Menahem Begin ni siquiera consiente en suspender, significa que no prevén una frontera política y militar a este lado de Jordania. Autonomía de las poblaciones palestinas de Cisjordania, es decir, la independencia, jamás. l mismo tiempo, se ponen como objetivo el Gran Israel, que incluirá, un día no muy lejano, tantos musulmanes como judíos, dada la diferencia entre las natalidades respectivas de las dos comunidades. Sólo una disfrutará plenamente de los derechos de ciudadanía; la otra estará condenada a un estatuto inferior: de una inferioridad comparable surgió la resolución de tantos sionistas que querían una patria que fuera suya, plenamente, sin reservas. Ustedes no desean un Israel binacional que ya no sería una nación judía y que traicionaría su propio ideal al someter a una población árabe, contra su voluntad, a la ley israelí. Ustedes no lo desean, pero ése sería el fin de su política si el mundo árabe, y la comunidad internacional, se resignaran a su plan de paz. Ahora bien, dudo que los árabes se resignen mientras conserven una estrategia de recambio y un aliado poderoso, la Unión Soviética, siempre dispuesta a apoyar a países o grupos hostiles a Estados Unidos o defraudados por él. Los que tienen el grifo del petróleo conocen su poder, aunque también conocen la actual relación de fuerzas militares sobre el terreno. En estos momentos, en efecto, su fuerza militar les permite responder al atentado, cruel y absurdo, de un comando palestino con una réplica de gran amplitud en el Sur de Líbano. Siria no tiene los medios para oponerse a los aviones, a los tanques, a los soldados ABC A Menahen Begin, primer ministro de Israel en la época a la que se refiere Aron, defiende sus posiciones en un debate (Pasa a la página siguiente)