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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Mimetismo de Blair A Cameron se le conoce como el tory Blair no sólo porque el propio interesado ha utilizado esa expresión, sino porque sus primeros cien días han sido una copia de la estrategia seguida por el líder laborista en su conquista de la opinión pública británica. Como Blair tuvo en su día palabras de elogio hacia Thatcher, consciente de la aceptación popular que había tenido la Dama de Hierro, y se proclamó su verdadero heredero porque Thatcher no fue una tory sino una radical también ahora Cameron se presenta como el auténtico continuador de las reformas de Blair en lo que tienen de sinceras. Y como Blair forzó el paso al centro de su partido creando la marca del Nuevo Laborismo, con la supresión de la vieja cláusula de los estatutos que reclamaba la gestión comunitaria de los bienes de producción, ahora Cameron titula continuamente a su formación como la de los conservadores modernos y compasivos y está haciendo debatir a las bases un documento de refundación que apuesta por el ecologismo y la lucha contra la pobreza. Este texto llega a proclamar que hay una cosa que es la sociedad, que no es exactamente lo mismo que el Estado en clara oposición a un famoso postulado de Thatcher. Al margen de esos pasos, el mayor mimetismo radica en la apuesta de Cameron por la imagen, algo en lo que Blair demostró ser un mago. La última táctica ha sido presentar a la dirección tory reunida en mangas de camisa en la espaciosa cocina del líder conservador. También se han filtrado los planes para transformar su casa en un exquisito rincón del barrio de Notting Hill en un inmueble de fuentes energéticas ecológicas, con planchas solares, pequeños generadores eólicos y reciclaje de aguas residuales. Asesorado por un gurú mediático llamado Steve Hilton, que está cobrando 34.000 euros al mes por su trabajo, Cameron combina su revolución en la escena política con ese exhibicionismo de su vida familiar. Existe el riego de que el cansancio hacia un Blair que ha abusado del rédito político de las apariencias, tenga un efecto negativo sobre su rival si éste se apoya por igual en la mercadotecnia, pero lo cierto es que la opción ha convertido a Cameron de alguien prácticamente desconocido en un político popular. Cameron intenta acercarse al pueblo pero sin ocultar su orígenes sociales REUTERS El líder que fue a Eton Después de cuarenta años de líderes tories educados en colegios estatales y de orígenes relativamente humildes, Cameron es el primero en pertenecer al establishment inglés. De buena familia y formado en Eton, el internado de mayor prestigio del país, tiene incluso vinculaciones remotas con la familia real, ya que desciende directamente del fruto de una relación amorosa ilegítima del rey Guillermo IV, en el primer tercio del siglo XIX. También la esposa de Cameron, Samantha, parece descender de la relación entre un monarca anterior, Carlos II, con una amante. Soy un bastardo real ha bromeado el nuevo líder conservador en un intento de rebajar sus lejanas credenciales aristocráticas con el fin de no quedar encasillado en una clase social que le separe del votante medio. Para insistir en un perfil común, ha manifestado que prefiere la cerceza al champán y el Marlboro light al puro, y que sus gustos musicales están con el rock británico (The Killers y The Smiths) El glamour de Cameron, la atractiva pareja que forma con su mujer y la compasión que despierta la enfermedad de su hijo Iván, de tres años, que sufre de parálisis cerebral y epilepsia, han contribuido a que elevada posición no constituya un obstáculo para su aceptación popular. Nacido en Londres el 9 de octubre de 1966, Cameron no escogió la carrera de su padre, corredor de bolsa, sino que se inclinó por la tradición política de la familia de su madre, que cuenta en su historia con dos diputados conservadores. Tras acabar sus estudios de Filosofía, Política y Economía en Oxford, comenzó a trabajar en el equipo que apoyaba las intervenciones parlamentarias del primer ministro John Major, y colaboró con el ministro de Hacienda Norman Lamont, con quien aparece en las fotografías del miércoles negro como se conoce la jornada del desplome de la libra que habría de llevar al final político de Major. En la segunda mitad de los años 90 se dedicó al sector privado, como relaciones públicas de una televisión, donde desarrolló su dotes de malabarismo mediático, hasta el punto de que un directivo de periódico ha escrito que en esa época se convenció de que a Cameron no le confiaría el dinero de mi hija En 2001 consiguió por primera vez su acta de diputado y en el último período del liderazgo conservador de Michael Howard fue elevado a responsable de educación del partido. AP nal, más allá de procurar restablecer los vínculos con el Partido Republicano norteamericano, lastimados por la privilegiada relación entre Bush y Blair y por el escaso entusiasmo con que los conservadores apoyaron la guerra de Irak. Pero incluso en esta última cuestión, el nuevo líder ha comenzado a aproximarse al clamor de la calle y acentúa el deseo de los británicos de que sus tropas regresen a casa. Por ahora, éxitos Todo esto ha permitido a Cameron saldar con éxito sus primeros cien días, especialmente por lo que afecta a su persona. La población tiene claro que el líder es diferente, pero las encuestas también indican que la proclamada refundación tory no deja de ser de momento una campaña de imagen, basada en proclamas generales sin propuestas concretas, que aún no ha ganado la credibilidad. Demostrar que el partido verdaderamente ha cambiado es la tarea que Cameron ahora tiene por delante. Las críticas que han comenzado a llegarle desde el ala derecha de su partido, por adoptar un discurso demasiado a la izquierda, contribuyen a la segunda parte de su misión, pues nadie creería un corrimiento en el espacio político si no hubiera resistencias internas. De momento, el joven líder ha dado la campanada pero no se ha asegurado la fidelidad de unos votantes que aún no han visto propuestas concretas