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ABC DOMINGO 26 3 2006 31 La Policía bielorrusa carga de nuevo contra manifestantes de la oposición y detiene a varios de sus dirigentes La Revolución Naranja de Víctor Yushenko se pone a prueba en las legislativas de hoy en Ucrania SON HORAS DECISIVAS ntre el lunes y el martes tendrán lugar tres acontecimientos de enorme trascendencia para Oriente Medio- -o lo que es lo mismo, para todos nosotros. Se prevé que el Parlamento palestino apruebe mañana el nuevo Gobierno formado por los radicales de Hamas, que han decidido asumir en solitario- -a todos los efectos- -la responsabilidad de gobernar. Y el martes son los israelíes los que acuden a las urnas coincidiendo con una cumbre árabe en Jartum- -que también son ganas de reunirse en la capital de Sudán, pudiendo ir a cualquier otra ciudad del planeta. Siendo importantes los tres acontecimientos, la clave está en las elecciones israelíes del martes. RAMÓN Son, incuestionablemenPÉREZ- MAURA te, el elemento de entre los tres mencionados, con una mayor carga de legitimidad democrática. Y también son, con mucho, el acto en el que parece estar despuntando el cambio más radical en la convivencia de la región. Kadima, el partido de la paz fundado por Ariel Sharon- -aquel que se proclamó Guerrero en la autobiografía que escribió en 1989 con David Chanoff- -es visto como el indiscutible vencedor en todos los sondeos de opinión. Encuestas que también muestran una tendencia a la baja de las filas ahora dirigidas por Ehud Olmert- -la clave de los sondeos son las tendencias, no la imagen de la foto fija de un cuerpo en movimiento- -que en este momento le situarían alrededor de los 37 escaños- -sobre 120 de la Knesset- -frente a 20 del laborismo y 15 del Likud. Aún así, un éxito arrollador para un partido fundado hace tres meses, pero ¿es esto suficiente? La gran cuestión es que el Kadima de Sharón planteó su política de hacer concesiones a la Autoridad Nacional Palestina cuando preveía seguir teniendo enfrente a una ANP controlada por Al- Fatah, una banda corrupta con la que había establecido un modus vivendi. Ahora estamos en un escenario en el que Sharón se ha dormido para siempre, y el interlocutor palestino al que hay que hacer concesiones a cambio de casi nada es otro: uno que propugna la destrucción de quién quiere hacerle esos regalos. Suena un poco suicida. Y sin embargo, quien articula ese discurso más claramente, Natan Sharansky, hoy integrado en el Likud, no está logrando ningún eco en la sociedad israelí que parece desesperada por lograr la paz con quienes han promovido el terrorismo para combatirla. El peligro para las sociedades que llevan muchos muertos acumulados a manos del terrorismo es que se abrazan a cualquier dirigente que les ofrece una salida del callejón de la muerte. No importa que con ello quienes han matado logren alguna de sus reivindicaciones ilegítimas. El hastío es tal que los terroristas logran que el ansia de paz que ellos han generado facilite el que la otra parte haga concesiones. El terrorismo demuestra su eficacia. E Dos judíos ortodoxos viajan en un autobús decorado con un cartel electoral del partido religioso Shas AP Los principales protagonistas Ehud Olmert, el delfín ¿Cómo va a convencer Olmert a los israelíes al frente del Kadima si no es capaz siquiera de convencer a su familia? Los enemigos del primer ministro en funciones, muchos más hoy que antes de que recogiera accidentalmente el testigo de su mentor, Ariel Sharón, le atacan con esta y otras preguntas en la recta final de su campaña. Y es que la mujer y los cuatro hijos de Olmert son conocidos por sus compromisos con la izquierda israelí, algo que siempre le ha venido bien, hasta ahora, a este militante tradicional del Likud, alcalde de Jerusalén durante una década y fiel delfín de Arik a quien siguió en las desconexiones de Gaza y del partido de ambos de toda la vida. Consciente de lo sobrado que iba en las encuestas, Olmert se ha liado la manta de la discreción a la cabeza y ha optado por aparecer, aquí y allá, lo menos posible. La victoria, cantada, se lo permite. Amir Peretz, el infiltrado Todos los partidos políticos, ya sea en España, Francia o Israel, tienen un perfil más o menos establecido de sus militantes. También, por supuesto, el Partido Laborista. Pues bien, difícilmente habrá un militante con un perfil menos acorde con la historia del Partido Laborista que el que Amir Peretz. Nacido en Marruecos hace 54 años, por lo tanto de origen sefardí; agresivo sindicalista que dirigiera durante una década el Histadrut; procedente de las clases más desfavorecidas residentes en la empobrecida ciudad de Sderot; Peretz rompe con los moldes ashkenazíes, burgueses, centroeuropeos e intelectuales que siempre han caracterizado al partido que creó y gobernó Israel durante décadas. El laborismo de hoy habla más de salarios mínimos, lucha contra la pobreza, y hojas de ruta morales y sociales que de paz con los palestinos. Por culpa de Peretz. Gracias a Peretz. Netanyahu, el imposible Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Ese es el mensaje que le han lanzado los votantes israelíes a Benjamín Netanyahu. El ex primer ministro hebreo, ex ministro de Finanzas con Sharón, con quien no dejó de chocar por ambición y por la desconexión de Gaza, se enfrenta a un doble reto imposible: ganar las elecciones y no quedar descabalgado del Likud y, en suma, de la política israelí. Bibi como se le conoce aquí, ha apostado por una campaña dura, beneficiada por el triunfo de Hamás en las legislativas palestinas, que, sin embargo, no ha calado entre el electorado ni siquiera tras la enfermedad de Sharón. Es más, uno de sus grandes aliados, el ultranacionalista ruso, Avigdor Lieberman, que aboga por transferir a los árabes- israelíes, podría quitarle el tercer puesto y, a la postre, el liderazgo de su partido.