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26 Nacional DOMINGO 26 3 2006 ABC Don Juan Carlos y Doña Sofía llegarán a una Francia profundamente inquieta ante el fantasma de una jornada nacional, el martes (el día más importante de su visita de Estado) de huelgas, manifestaciones, paros, protestas y violencias callejeras Viaje a un país en llamas JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Una Francia mortificada por el paro de masas, la precariedad laboral, el crecimiento de la fractura social, la emergencia de guetos étnicos, las llamaradas racistas. Una Francia cuarteada por el multiculturalismo, los enfrentamientos étnicos y religiosos; gobernada por un presidente que la prensa extranjera califica de dinosaurio y sus últimos biógrafos presentan como la encarnación del declive nacional y la impotencia de los poderes públicos Esos son los rostros mejor conocidos y más amables de una crisis que los historiadores de la política y la economía consideran abocada a una ruptura brutal y los biógrafos de Jacques Chirac describen como un campo de minas incendiarias, cercando un palacio presidencial donde un presidente shakesperiano, envejecido, curtido en todas las traiciones y cobardías, agoniza políticamente mientras su esposa (Bernadette) su hija (Claude) su primer ministro (Dominique de Villepin) y su ministro del interior (Nicolás Sarkozy) protagonizan incontables escaramuzas al arma blanca, con un lenguaje tabernario y hampesco. Las banderas de España y Francia ondean en los Campos Elíseos de París en vísperas de la visita de los Reyes crisis actual: En Francia, desde la Revolución de 1789- 93, hay una relación directa entre el Estado y los ciudadanos. Cuando todo está en crisis, comenzando por la República, es lógico, que la calle intente imponer su ley. Máxime, cuando la gran mayoría de los franceses viven al margen de la política. El AFP El poeta de mi marido Cuando Bernadette Chirac habla de Dominique de Villepin, entre conocidos que no siempre son de confianza, lo trata, con ironía, de Nerón Gran estratega o el poeta de mi marido Alusiones envenenadas a trágicos incendios políticos precipitados por Villepin. Por su parte, Nicolás Sarkozy trata a Jacques Chirac de Luis XVI Menos aristocrático, Villepin evoca sus aspiraciones presidenciales, entre amigos, con un lenguaje que me veo forzado a limpiar de obscenidades: Francia desea que la posean. Le pica en el bajo vientre. Y abre sus muslos. Esperando al carretero que venga a hacerla suya Esa frase, textual, es citada en la última biografía de Chirac, escrita por Franz- Olivier Giesbert, que describe un fin de reino en términos devastadores: un presidente que ha asesinado y traicionado a rivales y amigos, y ha precipitado el declive de Francia, víctima de su demagogia, disoluto, consagrado al goce íntimo del poder por el poder, pero al fin solo, abandonado de amigos y amantes. Hoy, Madrid, Londres y Berlín deben fingir que ignoran el penoso ocaso parisino, donde las palabras de moda son ruptura y declive 20 o el 30 por ciento de los franceses no votan. Un 15 por ciento votan a la extrema derecha. Otro 10 por ciento vota a la extrema izquierda. El resto, están desconcertados e intentan manifestarse a través de la contestación. La crisis actual confirma nuestra incapacidad de discursión, reforma o compromiso, condenándonos a la ruptura Estamos al borde de una ruptura- -concluye Jacques Marseille- a la vista del diálogo imposible entre el gobierno y la calle Ocaso y ruptura Ruptura también es la palabra mágica del programa político personal de Nicolás Sarkozy: Romper con veinte años de paro de masas, quince años de crecimiento mediocre, diez años de poder adquisitivo declinante, siete alternancias políticas desde 1981 Ruptura declive son, asímismo, las palabras de moda en las librerías, en los debates de radio y televisión. Cuando los Reyes de España vinieron a París, en 1985, para sellar con una visita de Estado la plena reincorporación española a los negocios europeos, Madrid buscaba un puesto en firmamento estrellado de Europa, y París todavía brillaba con una luz declinante. Hoy, Madrid, Londres y Berlín deben fingir que ignoran el penoso ocaso parisino, esperando con inquietud que alguien vuelva a iluminar los palacios polvorientos y mal iluminados, donde el visitante, despavorido, escucha los graznidos de una infame turba de aves nocturnas. Fragmentación social Tras la violencia shakesperiana de los enfrentamientos personales se oculta el paisaje otoñal de una Francia víctima de los demagogos que la gobiernan, hundiéndola en el abismo del aislamiento diplomático internacional y la fragmentación social de la patria. Jacques Marseille, profesor de historia económica en la Sorbonne, describe de este modo las raíces últimas de la