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ABC SÁBADO 25 3 2006 Los sábados de ABC 103 El idioma es sólo el 50 por ciento de lo que aprenden fuera; el otro 50 es en formación y autonomía cil separarte de tus hijos, enviarlos fuera durante una temporada, pero también sé que esta experiencia les enriquece, no sólo a nivel idiomático, sino también en el personal. Tan importante es mandarlos fuera para que aprenden inglés como para que aprendan a ser personas No le falta razón, sobre todo en estos tiempos en que las familias son muy pequeñas y los niños viven protegidos, quizás en exceso, por sus padres. Evidentemente, no es lo mismo que vayan a un campamento de verano, donde realmente a lo que van es a pasárselo bien, que a un curso escolar en el extranjero -explica Carmen Valcaneras, directora del departamento de curso escolar de Astex- Aquí los niños descubren que no son ellos los protagonistas de la casa. Tienen que compartir habitación, hacer cola para ir al cuarto de baño, ser ordenados (nadie se ocupa de recoger su ropa) desayunar a la hora que manden y hacer los deberes sin ninguna ayuda. Es él o ella quien tiene que acoplarse al lugar, no el lugar a él. Y esto es magnífico para ellos como personas Cuestión de tiempo Carmen habla con conocimiento de causa. Ha visto a miles de niños transformarse en pequeños adultos. Son cientos de niños los que están estudiando fuera con la tutela de su departamento. Desde aquí seleccionamos el colegio para cada participante según los parámetros que deciden los padres entre las múltiples posibilidades disponibles. Por supuesto, el número de españoles en los centros es muy limitado, y su hijo puede ser el único español si así lo desean. Cuando comienza el curso hacemos un seguimiento continuado de los alumnos que tenemos en el extranjero. Hablamos con los directores de los colegios, nuestros tutores visitan a los alumnos, informamos permanentemente a los padres, comentamos las notas y los informes escolares, etcétera. Y no puedo negar que me sigo impresionando. Niños que llegaban llorando porque no se querían ir quieren volver otro año; padres, muchas veces arrepentidos de la decisión tomada, te agradecen que les empujaras a perseverar Un mes, un trimestre, un año. Decidir cuánto tiempo vas a enviar a tu hijo fuera no es tarea fácil. Son muchos los factores que influyen en ello. Desde la personalidad del niño, hasta cómo va en el colegio, pasando por las posibilidades económicas de cada familia y el esfuerzo afectivo que uno está dispuesto a hacer. Evidentemente, los resultados varían en función del tiempo de estancia en el extranjero. Cuando hablamos del programa de año escolar siempre pensamos que el objetivo es el aprendizaje del idioma, y realmente podemos decir que un año escolar equivale a doce veranos. Es un programa con un grandísimo rendimiento lingüístico, ya que es de total inmersión. Pero, como decía antes, esto no es todo lo que un alumno obtiene en un internado: el programa lingüístico sólo representa el 50 por ciento del beneficio que consigue el alumno; el otro 50 por ciento es beneficio educativo y formativo- -indica Fernando Aguilar- Los estudiantes aprenden a convivir con compañeros de otras nacionalidades y costumbres, lo que les hace más comprensivos y tolerantes. Además, al recibir una educación globalizada se transforman en personas con miras más amplias Pero no todos, como en el caso de Lucía, pueden enviar a su hijo fuera durante un año. Por eso hay que buscar otras salidas. Algunos de los internados en el extranjero admiten niños por un trimestre o por un determinado número de semanas (la misma experiencia en un período más corto de tiempo) y también hay cursos de inmersión lingüística, campamentos en convivencia con nativos y un largo etcétera de opciones. Nosotros lo que hacemos es asesorar, facilitar el camino a los padres, seleccionar ofertas dentro de sus posibilidades y evitar que pierdan el tiempo- -y muchas veces el dinero- -por tomar decisiones erróneas. También indicamos cómo deben mantener el idioma al regresar, nos ocupamos de la convalidación de los estudios en España e incluso de los billetes de avión, traslados, etcétera finaliza Álvarez- Valdés. Y usted, ya sabe: sólo tiene que ocuparse de tomar la decisión... Que no es poco. EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO GANARSE EL CIELO E La edad es un factor importante para el aprendizaje, aunque nunca sea tarde Información para toda España Teléfono: 902 10 20 01 www. astex. es ra de noche y mi tío me llevaba en avión a Málaga. Desde entonces, el aeropuerto de noche, sus luces de rodadura, la ciudad iluminada desde el aire, perdida en esa oscuridad de la tierra deshabitada, es algo que recuerdo cada vez que vuelo. Mis tíos me invitaban a pasar unos días con mis primos en Torremolinos, en una casa a la que, a la indefinida soledad que destilan las casas alquiladas en verano, se le añadía que mi tío no estaba casi nunca. Volaba a todas horas. De Málaga a Madrid, de Madrid a Málaga. De vez en cuando, íbamos con él a Las Colinas, una urbanización donde había varias piscinas rodeadas de un césped que cubría las ondulaciones del terreno pero que, al pisarlo, se notaba que era más bien una grama porque picaba en las plantas de los pies con esa aspereza, esa roñosería que tiene la vegetación con el agua en las tierras áridas. Mis tíos, para hacernos reír, se daban besos bajo el agua y yo me quedaba mirando, no tanto por la proeza de darse un beso sumergido sino por el mismo hecho del beso en la boca, tan raro entonces en público. Aunque se lo comentase y asintiese, aunque le leyera esto que escribo, mi tía Mayte no recordaría nada. No recuerda lo que ha sucedido hace un cuarto de hora. Eso dice mi tío, con un tono de asombro más que de queja. Le sorprende verla toda arreglada cuando le despierta en plena noche, queriendo salir como si fuera de día. Todo este olvido le parece mentira. Y él, como para contrarrestar, recuerda. Hace unos días estuvimos todos juntos en el bautizo de mi sobrino en Villaviciosa, y mi tío se escapó una mañana a su colegio de Gijón, donde estuvo interno, a ver su orla con sus hijos, en esa suerte de empeño en contar su vida a los demás, lo que nunca nos contó: la primera novia que tuvo, sus compañeros de clase, lo guapa que era Mayte cuando la vio por vez primera. Si no está con ella, habla de ella. Habla por los dos. Recuerda por ella. No sé, no tengo ni idea de cuántas horas de vuelo tiene apuntadas mi tío en su cartilla, pero es ahora cuando lo veo más guapo y elegante, ganándose, discretamente, el cielo.