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ABC SÁBADO 25 3 2006 63 Toros FERIA DE LA MAGDALENA Taurovent y la APM acuerdan un cartel joven de gran proyección ABC. MADRID. La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y Taurovent mantuvieron ayer una nueva reunión después de la que celebraron el pasado 9 de marzo, un encuentro que sirvió para acercar posturas tras la polémica que produjo el beneficio 0 de la pasada edición de la centenaria Corrida de la Prensa, contrariamente a lo que venía sucediendo en los últimos diez años. En dicha entrevista se marcaron las directrices que volvieron a repetirse ayer, que se forme un cartel de jóvenes toreros de gran proyección que permita cumplir, a la vez, el objetivo del festejo. A tal objeto, y tras las informaciones publicadas en ABC hace casi un mes, el cartel previsto para la Prensa- -toros de Núñez del Cuvillo para César Rincón, Morante y Serafín Marín, una combinación que a todas luces no dejaría beneficios- -ha sido trasladado dentro del abono de San Isidro, concretamente al 17 de mayo. En la reunión, se ha vuelto a subrayar el hecho de que este año se lidiará una corrida completa, con el consiguiente sorteo. La Corrida de la Prensa está fijada para el 25 de mayo, dentro de la Feria de San Isidro, aunque fuera de abono, y será presidida, como es tradicional, por Su Majestad el Rey. El quinto toro permaneció atrapado en un burladero durante más de media hora PAU BELLIDO Ensayo general del Domingo de Resurrección: gana El Cid, de momento ZABALA DE LA SERNA CASTELLÓN. Como un ensayo general del Domingo de Resurrección en Sevilla estaba planteado el cartel: César Rincón, Morante de la Puebla y El Cid. Para medir estados de ánimo. Un duelo previo a tres bandas. Con distintas armas: los toros. De Núñez del Cuvillo serán; de El Pilar fueron. Y El Cid ganó, de momento... Porque El Cid cortó las orejas de un gran toro. Pero El Cid puede dar más de sí. Debe darlo. Pronto descolgó el toro en el capote. Enseñó su fondo en la brega de El Boni, que por el izquierdo se lo hizo ver a su matador. Ahí va, hasta allí, míralo. Pero El Cid empezó sobre la derecha. Buenos los derechazos. El Cid siguió sobre la derecha. Vale. Y El Cid prosiguió por ese lado. Pues no. Hombre, si a usted le han enseñado el toro, si su mano es la zurda, la que le ha labrado su trayectoria, ¿cómo no se pone antes al natural? Cuando se puso, había que levantar la faena, algo alicaída. Tiempo le llevó acoplarse. Al toro de El Pilar cuanto más obligado se le llevase respondía mejor, con todo su fondo; si no, reponía enseguida, y el torero de Salteras tenía que perder pasos. El Cid, a ratos, a ráfagas. Los pases de pecho, cumbres, algunos naturales, también. Cuanto más por abajo, más vibración. Y eso le costaba. O entenderlo o interpretarlo. Hasta que lo asimiló. Si lo llegó a asimilar. Bien. Tres y el obligado. Sin romperse. Y el toro con la boca cerrada, que quería más. La izquierda antes y más honda, repito. Para ganar el ensayo sí, para vencer en la batalla definitiva no lo sé. Remató so- Plaza de toros de Castellón. Viernes, 24 de marzo de 2006. Sexta corrida. Casi lleno. Toros de El Pilar y uno de Moisés Fraile, desiguales de presentación, 1 y 5 bajaron mucho; destacaron el extraordinario 3 y el buen 4 dentro de un juego muy flojo. César Rincón, de rosa palo y oro. Pinchazo y estocada corta al encuentro (silencio) En el cuarto, tres pinchazos, estocada tendida y descabello. Aviso (saludó desde los medios) Morante de la Puebla, de albero y oro. Estocada corta y descabello (silencio) En el quinto, tres pinchazos, media y descabello (silencio) El Cid, de verde botella y oro. Estocada trasera (dos orejas) En el sexto, pinchazo y estocada (silencio) Salió a hombros. bre la mano diestra, remató con algunos adornos, con una estocada levemente pasada, de efectos retardados. Dos orejas. Puerta grande. Satisfacción en El Cid. Satisfacción relativa. Rincón no va a ser convidado de piedra en la tarde maestrante del 16 de abril. Lo demostró con el cuarto, el de más presencia, o volumen, de la corrida. Tardó en confiarse el César. Una serie exactamente, en la que no le halló la distancia, ni le ganó la acción. Pero la maestría, la cabeza y la raza se fundieron de repente. Tomaron cuerpo. La media distancia y el toque preciso para que el obediente toro no se metiera por dentro. Y la muleta por delante. Todavía una tanda de redondos de ajuste, y en la siguiente ya la medida perfecta, el medio pecho, los tiempos para respirar. El toro y él. El toreo macizo surgió, los naturales de empaque, empapada la embestida, el pecho ofrecido. Fuerte impac- to al natural. De verdad. Mucha verdad. César Rincón se había hecho dueño de la situación, de sí mismo. Ya mandaba. Los circulares invertidos para la galería y los ayudados por bajo para la minoría. La espada se le atravesó para haber rematado una faena necesaria para recobrar la fe, el pulso, el afianzamiento, después de un mes de amebiasis, pruebas y hospitales. Necesaria para volver a ser, que el primero, un toro suelto de carnes, un toro manso y loco, de desparramar la vista, de entrar y salir, de embestir a dos velocidades, sin una arrancada igual a la otra, lo trajo loco. Rincón quería. Sí pero no. Lo peor que le puede pasar a César, que es sí o es no. La corrida se partió como un melón cuando el quinto se empotró en un burladero: saltó en el hueco de la tronera, estiró la gaita y cayó con la cabeza dentro y el cuerpo fuera, totalmente encajado. Estampa inaudita. Gatos hidráulicos, serruchos- -para la madera, no piensen malamente- coleos. Total, más de media hora de parón. Cuando se salvó la rocambolesca situación, el público quería devolverlo. Morante, no. Y le tiró dos largas cambiadas de rodillas para evadir al gentío de su obsesión. Pero el toro había quedado baldado de la paliza. No podía. Y no pudo. Sin suceso de por medio, tampoco su primero, un inválido que sólo le permitió unas verónicas de desgarro y duende. Tampoco se sostuvo el sexto. El Cid lo intentó de forma un tanto deslavazada. Hasta que se rajó. El Domingo de Resurrección promete. El ensayo general lo hizo. Aunque no cuajó. Ganó El Cid. De momento. Necrológica Muere, a los 60 años, el torero gaditano Aurelio Núñez Fernández ABC. Aurelio Núñez Fernández falleció ayer a los 60 años. Nacido en la Línea de la Concepción (Cádiz) tomó la alternativa en Madrid el 10 de abril de 1965, de manos de José Luis Segura y en presencia de José Luis Barrero, con toros de la ganadería de Hoyo de la Gitana.