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52 Sociedad SÁBADO 25 3 2006 ABC Religión El Papa invita a los nuevos cardenales a dar la propia vida al servicio de todos Benedicto XVI susurró unas palabras de afecto al cardenal Cañizares al imponerle la birreta b El Colegio Cardenalicio ascendió ayer a 193 miembros, gracias a los quince nuevos cardenales creados, los primeros del Pontificado de Benedicto XVI JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. La bandera roja de China Popular ondeó ayer en la Plaza de San Pedro cuando Benedicto XVI impuso la birreta de cardenal a Joseph Zen Zekiun, nativo de Shanghai y arzobispo de Hong Kong, el hombre llamado a promover la unidad y la libertad de los católicos del país más poblado del mundo. Un fortísimo aplauso rubricó, a su vez, el abrazo del Papa al arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, fiel secretario de Juan Pablo II, cuya memoria se hacía muy fuerte ayer. Cuando llegó el turno de imponer la birreta al cardenal Antonio Cañizares, el Santo Padre le susurró al oído unas palabras de afecto, mientras más de 20.000 personas aplaudían con entusiasmo. Benedicto XVI intenta siempre quitar importancia a sus gestos, pero el nombramiento de los primeros quince cardenales de su Pontificado daba un fuerte empujón a procesos de gran envergadura como la reconciliación en- tre la Iglesia patriótica y la clandestina en China, o la reunificación pacífica de las dos Coreas, puesto que el cardenal Nicholas Cheong Jin- suk, arzobispo de Seúl, es también administrador apostólico de Pyongyang. El Papa se levantó para abrazar en pie al norteamericano William Levada, su sucesor al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien prometió a Benedicto XVI fidelidad sin límites en nombre de los quince nuevos cardenales, entre los que figuran tres de más de 80 años, que no participarán en el Cónclave: el antiguo nuncio Andrea Cordero Lanza de Montezemolo, el gran biblista jesuita Albert Vanhoye y el arzobispo emérito de Tamale (Ghana) Peter Dery, quien recibió la birreta en su silla de ruedas mientras los peregrinos aplaudían con emoción. El Colegio Cardenalicio ascendió ayer a 193 miembros, entre los que figuran 120 cardenales electores. Benedicto XVI respetó el límite establecido por Pablo VI a pesar de que ayer mismo cumplía 80 años el cardenal irlandés Desmond Connell, por lo que el número de electores ha bajado ya hoy a 119. Se trata de 59 europeos- -entre los que destacan 21 italianos- 20 iberoamericanos, 16 norteamericanos- -13 de ellos de Estados Unidos y los 3 restan- Cañizares recibió la birreta cardenalicia en presencia, entre otros, de Bono y Acebes El Papa prefirió arzobispos residenciales, limitando a sólo tres los procedentes de la Curia tes de Canadá- 15 de Asia y Oceanía y 9 de África. En total están representados 52 países, buena muestra de la internacionalización de los electores. Liturgia de la Palabra La ceremonia de creación de nuevos cardenales es una Liturgia de la Palabra que tiene su momento central en el rito de imposición de la birreta púrpura- símbolo de la fortaleza hasta el derramamiento de la propia sangre según recordó ayer el Papa- -y la entrega del Título por el que el obispo de Roma les encomienda una de sus parroquias. De este modo, Antonio Cañizares recibió el Título de San Pancracio, una iglesia de los primeros tiempos del cristianismo, levantada sobre la tumba de Pancracio, mártir durante la persecución de Diocleciano. Se encuentra en la colina del Gianícolo, al pie de la Vía Aurelia Antica, y es conocida por sus catacumbas. Todos los nuevos cardenales son personajes de marca mayor. Benedicto XVI ha dado una clara preferencia a los arzobispos residenciales, limitando a sólo tres los procedentes de la Curia romana: el americano William Levada, prefecto de la Doctrina de la Fe; el esloveno Franc Rodé, responsable de Vida Consagrada; y el italiano Agostino Vallini, presidente del Tribunal de la Signatura Apostólica. Además de Toledo, Cracovia, Hong Kong y Seúl, la lista de arzobispos residenciales elevados ayer a la púrpura incluye a los de Burdeos, Jean Pierre Ricard; Boston, Saludo del cardenal Joseph Zen Zekiun, arzobispo de Hong Kong AP