Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 25 3 2006 Madrid 37 Un largo camino para una cuenta atrás que terminará en el año 2008 El fin de El Salobral se estudia desde los 80 b El crecimiento incontrolado del mayor núcleo chabolista del país llevó a la Comunidad (responsable de su eliminación) a pedir ayuda al Ayuntamiento M. J. ÁLVAREZ MADRID. La cuenta atrás ha comenzado y esta vez parece que será la definitiva. Después de varios intentos fallidos por parte de las administraciones para acabar con el núcleo de marginación y exclusión social más grande, no ya de Madrid, sino de toda España, se ha abierto una nueva etapa que pretende poner punto final al asentamiento chabolista de El Salobral, situado en Villaverde. Ayer comenzó, de manera simbólica, el camino que conducirá al esperado final, aunque para llegar hasta él queda por delante, al menos, un año y medio, mínimo. Antes de llegar al último episodio que convertirá el poblado chabolista, de más de 22 hectáreas, en historia, ha habido muchos capítulos. Uno de ellos se remonta a comienzos de la década de los 80, cuando fueron ocupando sucesivamente el suelo, con construcciones diversas- -casas de labor, chabolas, naves o huertos- familias de las zonas limítrofes: Getafe, Leganés y otras localidades del área metropolitana. En general, acudían los fines de semana para sembrar productos hortofrutícolas. Poco a poco, en los años 90, el núcleo creció y fueron llegando gitanos españoles procedentes de Extremadura y Portugal a los que se unieron, poco después, los rumanos. Su aislamiento físico, unido a la su- Dos niñas le dicen adiós a la vida en el poblado marginal estaban en clase- la titular de Urbanismo, Pilar Martínez, risueña cuando, a pie de atril, durante los discursos, pasaban dos perros como quien no quiere la cosa; el concejal de Seguridad, Pedro Calvo, estrenando sus 38 años, y el presidente de la Junta de Villaverde, Carlos Izquierdo. Y llegaron las cifras: los 60 millones de euros que, conjuntamente, ambas administraciones están desembolsando para realojar a 2.500 familias en el quinquenio 2004- 2008. Son siete poblados. Setecientas chabolas. El presupuesto para realojo se ha multiplicado por 49 en cuatro años dijo el alcalde. Aguirre, en pleno vendaval- -uno de los niños del barrio se prestó a ayudarle para que no se le volaran las fichas de su discurso- -recordó que la firma entre Ayuntamiento y Comunidad para el desmantelamiento de El Salobral se materializó el pasado 27 de diciembre. Y que casi un 80 de los vecinos y personas realojadas dicen que se consigue la integración perficie citada, que le convierte en el mayor núcleo de infraviviendas, y su situación, en un triángulo delimitado por las vías de ferrocarril Madrid- Alicante (y los contenedores de Renfe) el enlace de la A- 4 con la M- 30 y la M- 490 y la avenida de Andalucía, favoreció su conservación y desarrollo. A medida que se fueron levantando edificaciones ilegales, el lugar se fue poblando de personas de todo tipo y condición: inmigrantes sin posibilidad de acceder a una vivienda digna y otra población flotante que utilizaba y utiliza las favelas para sus negocios ilícitos. El crecimiento incontrolado de las precarias construcciones, más de 300, unido a la insalubridad, a las torres de alta tensión enclavadas en el asentamiento y la falta de agua y luz (obtenida casi siempre de forma ilegal) han provocado incendios que han acabado de forma trágica. Todo ello, unido a la inseguridad derivada del tráfico de drogas y la penosa situación de los menores, llevó a la Comunidad de Madrid a decidir poner fin a este foco de miseria y exclusión social en varias ocasiones. La situación empeora La penúltima fue en 2001, cuando Gallardón ocupaba el Gobierno regional. Aunque se anunció que el poblado estaría desmantelado al final de esa legislatura, e incluso se puso fecha: 2003, al final, no pudo ser posible. La situación empeoró por los que acudían con el fin de sacar partido y obtener una vivienda, de forma que si se derriban 25 chabolas se levantaban muchas más. Las 400 chabolas y los más de 2.000 habitantes convertían El Salobral en un hueso duro de roer. Los sucesivos intentos de la Comunidad- -encargado de su eliminación, -desde el comienzo de milenio no dejaron de ser infructuosos. La situación no varió con la nueva Administración, hasta el punto de convertirse en uno de los grandes retos. La Comunidad, incluso, llegó a pedir- -septiembre de 2003- ayuda municipal para frenar el crecimiento de El Salobral y éste se mostró de acuerdo. Lo que comenzó siendo una petición lanzada por el consejero de Obras Públicas de un Gobierno regional en funciones, por la crisis de la asamblea y un concejal de distrito, que aún sigue en su puesto, acabó, con el paso de los años, pasando a mayores Ayuntamiento y Comunidad decidieron ir de la mano y unirse para poner punto y final al asentamiento chabolista. Un convenio en diciembre de 2005 rubricó la intención de las dos partes. Se espera que ésta sea la definitiva. Decenas de personas se congregaron para ver cómo caían las primeras dos chabolas de El Salobral