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6 Opinión SÁBADO 25 3 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA EL RACA- RACA Y LA LIBERTAD LFREDO Pérez Rubalcaba, indiscutible maestro en acuñaciones falsas, está que trina contra Jaime Mayor Oreja. Al ex ministro del PP se le ha ocurrido señalar, como a la mayoría de los españoles, la extraña coincidencia temporal entre la reforma del Estatut y el alto el fuego de ETA. Eso, según Rubalcaba, es un delirio pero, cuanto más me fijo en los dos notables, observo menos notas de perturbación y disparate en el vasco que en el cántabro. El portavoz parlamentario del PSOE, como en un arrebato de afasia, dice que el PP debe sonreír, lo que está bien visto sean cuales fueran las circunstancias, y dejar el raca- raca de Mayor. Podría tratarse de un epiM. MARTÍN sodio de aféresis; pero, FERRAND después de consumir toda una mañana buscándole prefijos al raca- raca y consultando todo tipo de diccionarios y libros de citas, sigo sin entender la expresión del astuto socialista. ¿Quién y para qué habrá cifrado a Rubalcaba? Pertenezco al reducido grupo de españoles que, aún contando con un razonable nivel de información, sigue siendo optimista ante el futuro. El alto el fuego no es de fácil entendimiento y, para cuadrarlo en los esquemas de la razón, faltan datos y sobran alegrías. Aún así siempre es de celebrar que una puerta se abra a la esperanza si se tiene la cautela de no andar distraídos por si un golpe de viento, o de circunstancias, la cierra y el portazo nos machaca los nudillos. Los acontecimientos en curso, en Cataluña y en el País Vasco, exigen, por respeto a las leyes de la prudencia, mucha cautela. El nacionalismo secesionista, por radical, desprecia los valores de la libertad y cabe temer, como consecuencia de estos procesos vividos de espaldas a la Constitución, que los liberticidas avancen en su afán. Ahí tenemos el caso del Consejo Audiovisual de Cataluña, un fruto cultivado por el tripartito catalán y, por decirlo gráficamente, una de las piezas de guarnición para el plato caliente del Estatut. La peculiar legislación que emana el Parlament concede a tal Consejo facultades para ciscarse en el artículo 20 de la Constitución y, por ejemplo, sancionar, o incluso clausurar, un medio informativo sin intervención de jueces o fiscales. La denostable censura del franquismo aportaba más certeza al entonces limitado juego informativo. Si se tiene en cuenta que, contra lo que pregonaban sus viejos eslóganes, el socialismo no es sinónimo de libertad- -cerca le anda de ser antónimo- -y que ésta tiene en él un mero valor instrumental, hay que temer, en razón de los amigos secesionistas de Rodríguez Zapatero, imprescindibles para el buen fin de su arriesgada política, que la siempre maltratada libertad sufra nuevos daños y enflaquezca con los embates que, sin mucho disimulo, ya dirigen contra ella las fuerzas periféricas puestas en acción. Salvo que el raca- raca de Rubalcaba resulte ser un bálsamo benéfico, temamos lo peor. El CAC es, más que un aviso, un anticipo. COMO UNA OLA A N banderas, ni más himnos, ni más voces extrañas, que OS desayunamos el martes con la noticia de los que estamos cansados de convivir con los fantasque en diciembre pasado, mientras nosotros mas, somos los otros. Y que puestos a rompernos, decelebrábamos las Navidades con esa estética seamos hacerlo con un resto de gallardía. Como una de la opulencia en que nos repetimos y agotaremos, ola. más de mil inmigrantes se habían dejado la piel oscuTambién nos trajo el miércoles, ya a la hora del apera y su mucha fe en los milagros en ese trueno de agua ritivo, el anuncio de que la ETA se dignaba al que separa Mauritania de las costas de Canafin concedernos un alto el fuego permanente a rias, o el infierno del paraíso. Venían y vienen cambio de la independencia. O de un referéna manta de Dios, y seguirán viniendo, porque dum sobre la independencia. O de un proceso saben que si pisan suelo español, aquí se quede negociación política que desemboque en un dan. Porque nadie les ha contado que aquí no referéndum sobre la independencia. Hombre, hay peces para todos, y que nos da mucha pepara ese viaje no hacían falta tantas alforjas. na su muerte, pero también nos da miedo su ¿Cómo no iba la ETA a estar dispuesta a renunvida, y que África no cabe en Europa. Y que les ciar a la violencia a cambio de lograr aquello estamos dejando jugar a los naufragios porLAURA por lo que ha estado luchando desde siempre? que no podemos rechazarlos, pero tampoco CAMPMANY Claro que a lo mejor es que también se conforacogerlos de cuerpo entero, o porque esto ya ma con un buen texto que empiece a sacar a Euskadi no es cuestión de hombres, sino de playas, y qué difídel mapa sólo a golpe de preámbulo. Porque habiendo cil es, para los que vivimos a este otro lado del aire, estatutos, sobran las armas. Y que Dios le conserve la escoger entre que se nos inunde el paisaje y se nos vista a este Gobierno que tenemos. Que pasará a la pudra el alma. Y ahí siguen ellos, muriendo o lleganHistoria, si nadie lo remedia, por conseguir en dos do. Como una ola. años conducirnos, a través del espejo, al país de las Nos desayunamos el miércoles con la noticia de que maravillas. Hasta dejarnos convertidos en espuma. Cataluña, en virtud de una primera votación parlaComo una ola. mentaria, es una nación, y no precisamente la nuesY como acaba de volver a España, o a lo que queda tra. Y lo más curioso es que aún haya quien lo celebre. de ella, una de las pocas personas que confiesan llevarPorque a mí, que siempre he pensado que éramos una la en el corazón; como acaba de posarse sobre nuestra misma cosa, se me acaba de helar una gota de sangre hierba, arropada en cuidados intensivos, un poco en las venas, y me pregunto si, ya puestos, a un pueblo- -que siempre es mucho- -de Rocío, yo quiero desearque se quiere distinto no lo prefiero distante. Si a un les desde mi buhardilla, a estas dos señoras que son pueblo que se siente nacido de otra madre, que nos ella y mi patria, larga vida y un futuro dichoso. Y una tacha de ajenos, que ya no desea compartir con nosofuerza desmedida que surque los deseos. Y una voz tros ni su mesa ni su aliento, no acabaremos deseándoque salga a la calle a cantarle a la vida, y a nutrirse de le que Dios le acompañe y quemando las cartas, que es verdades, y a pregonar la dignidad y la justicia, y a lo único que puede hacerse con los amores imposiabrasarnos de esperanza, y a usar el amor una y mil bles. A ver si así nos dejan, a los que sí nos sentimos veces, y a no claudicar ante la muerte. Y a renacer españoles, serlo al menos en paz y con orgullo. Porque valiente y rumorosa. Como una ola. al final va a resultar que los que no queremos más -Últimamente me acompaño también de un teléfono para recibir instrucciones de Cándido Conde- Pumpido.