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ABC SÁBADO 25 3 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA GUAPA DEL PUEBLO Q LA QUIMERA ETARRA A deformación del lenguaje, con su pedrisco de eufemismos babosos y circunloquios sedantes, ha logrado enquistarse en el subconsciente colectivo hasta tal extremo que ya casi nadie es capaz de traducir al román paladino un texto tan quimérico y obcecado como el reciente comunicado etarra. Sospecho que si mañana se convocara a examen a la población española y se le preguntase cuál es el asunto primordial de dicho texto, una inmensa mayoría respondería mansurronamente que el alto el fuego Nada más alejado de la realidad; pues de lo que en verdad versa esta pieza de calculada logomaquia es de autodeterminación, palabra que sin embargo nunca llega a formularse de forma literal y escueta, sino aderezada de floripondios lingüísticos más o menos campanudos. Se hace, además, casi desde la primera línea, después de tender a JUAN MANUEL los incautos el anzuelo de la tregua DE PRADA permanente: El objetivo es impulsar un proceso democrático en Euskal Herria para que el Pueblo Vasco pueda realizar el cambio político que necesita Hay que construir un marco democrático para Euskal Herria reconociendo los derechos que como Pueblo le corresponden Al final de este proceso los ciudadanos y ciudadanas vascas deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro Prescindiendo de las apelaciones retóricas a la democracia (tan espeluznantes en boca de unos sujetos que durante treinta años la han vituperado con el plomo) lo que los redactores del comunicado proclaman como finalidad única de su cambio de estrategia es un sedicente derecho de autodeterminación que permita al País Vasco segregarse de España. Por si aún alguien se resistiera a aceptar lo que resulta evidente, los etarras insisten: Los Estados español y francés deben reconocer los resulta- L dos de dicho proceso democrático, sin ningún tipo de injerencias ni limitaciones. La decisión que los ciudadanos vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada Nótese la inclusión de perífrasis imperativas deben reconocer deberá ser respetada así como el arrumbamiento del concepto de soberanía nacional al desván de los cachivaches obsoletos. Pero lo que delata más abruptamente la recalcitrante quimera en la que se han instalado los etarras es la exhortación al Estado francés que por supuesto ha ignorado el dislate, como si con él no fuera la fiesta. Y desde luego no va; pues aunque los etarras nunca hayan desistido de incluir los territorios vascofranceses en su cartografía quimérica de una Euskal Herria ancestral, de sobra saben que el Estado francés jamás entablará conversaciones con una banda terrorista. Pero la reivindicación implícita de esos territorios demuestra que los etarras no están dispuestos a renunciar a sus desvaríos. Y es esta lealtad granítica a sus reivindicaciones más trasnochadas y delirantes lo que torna estremecedoras las declaraciones de quienes, desde magistraturas públicas de alta responsabilidad, se han apresurado a insinuar el advenimiento de un estado de excepción legal Si el Fiscal General del Estado, cuando los etarras aún no han variado ni en un solo acorde su murga autodeterminante (sino que, por el contrario, la han entonado con mayor brío) ya se atreve a lanzar admoniciones a la judicatura, en un flagrante atropello del principio de división de poderes, ¿a qué extremos de claudicación y entreguismo llegaremos cuando los etarras empiecen a concedernos graciosamente tal o cual fruslería en el proceso abierto que concluya con la superación del conflicto y el reconocimiento de los derechos de Euskal Herria ¿Acabaremos acatando la quimera etarra, con tal de aferrarnos a este alto el fuego sometido a condición suspensiva? Encoge el ánimo pensarlo. UÉ rancios son, madre mía. Al final, después de tanto discurso identitario y de tanta retórica de preámbulo, el nacionalismo acaba retratándose en una catetada. Lo primero que han hecho tras cerrar el Estatuto es convocar el concurso de Miss Nació Catalana. Y Míster, claro, por aquello de la paridad, como si el detalle ennobleciera el esperpento. Qué antigualla tan paleta, qué endogamia tan casposa. Para eso querían ser nación: para elegir a sus anchas a la más guapa del pueblo, al más chulo del barrio. Estamos construyendo a tirones un Estado confederal para que la hija de un prócer local acabe con la banda de reina de las fiestas. Los nacionalistas se pasan la vida peleando IGNACIO para dejar de ser españoCAMACHO les, y a las primeras de cambio les aflora la pulsión más berlanguiana, el instinto más folclórico de un españolismo de pandereta pasado por los tópicos de la progresía. Franquismo puro. Raro será que no acaben resucitando una Educación y Descanso por autonomías. En la transición, el que luego sería primer presidente andaluz, Rafael Escuredo, se aburría en un debate desde su escaño en el Congreso cuando se le iluminó la bombilla. Niño- -le dijo a un compañero de bancada- si tuviésemos autonomía estaríamos ahora en nuestro Parlamento con todos los focos para nosotros solos Escuredo por lo menos se acabó creyendo que Andalucía era una nación, y por poco nos convence a los demás, pero los que le sucedieron tardaron bien poco en darse cuenta de que lo que tenían en las manos era el embrión de un régimen. Y lo crearon, vaya si lo crearon: Chaves es hoy un estático virrey al que no le tose nadie sin permiso. Y éstos de ahora ni siquiera se lo creen: mantienen el carrusel en marcha porque les da de comer y manejan un poder mucho más sólido que el de la mayoría de los ministros- -y ministras, por supuesto- que como no tienen competencias se dedican a quitarnos de fumar y a regalar zapatillas. Los nacionalistas han instituido en Cataluña y en el País Vasco su propio régimen y lehan añadido unhecho diferencial: la exclusiónde los que nocomparten su delirioaldeano. Esto es un asunto muy serio, pero en cuantose sienten a gustito en el pesebre derivan en el sainete pueblerino. Selecciones deportivas, misses, festivales antropológicos. Como salga medio bien lo de la tregua de ETA, acabarán nombrando a la que leyó el comunicado Miss Capucha Quitada en unas fiestas patronales. Ya me veo la escena: Zapatero y su staff a punto de firmar con Otegi y el suyo los acuerdos de Stormont a la española. Todo pactado: los presos, el referéndum, la nación vasca y el Arana que la fundó. Los fotógrafos de medio mundo esperando fuera el glorioso momento. Y ese Otegi: -Un momento, falta una cosa. Todos expectantes: qué irá a pedir ahora este tío, con todo lo que se lleva. -Hay que nombrar a las nekanes Miss Kale Borroka. Y Zapatero firma. Vaya si firma. Ojalá sólo firme eso.