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70 Espectáculos VIERNES 24 3 2006 ABC TOROS Plaza de toros de Castellón. Jueves, 23 de marzo de 2006. Quinta corrida. Media entrada larga. Toros de Fuente Ymbro, excesivamente desiguales de presentación, con movilidad, ásperos y sin clase; destacaron el 1 por el derecho y sobre todo el 5 por el izquierdo; y uno de rejones del mismo hierro. José Luis Cañaveral, rejón trasero y bajo (silencio) Sebastián Castella, de negro y oro. Pinchazo, media y descabello. Aviso (saludos) En el cuarto, pinchazo y estocada (silencio) Matías Tejela, de azul marino y oro. Media tendida. Aviso (saludos) En el quinto, media estocada. Aviso (oreja) Miguel Ángel Perera, de tabaco y oro. Estocada en el rincón (silencio) En el sexto, metisaca, pinchazo y estocada pasada (silencio) FERIA DE LA MAGDALENA Matías Tejela se centra y se templa ZABALA DE LA SERNA CASTELLÓN. Tarde de papeles cambiados respecto a Fallas. Tarde de sorpresas. Un Matías Tejela centrado y una corrida de Fuente Ymbro descentrada de su línea. No hubo dos toros ni parecidos de presencia. Una escalera unida por la barandilla de la movilidad. ¿Pero qué movilidad? Ahí radica el quid de la cuestión, ¿cómo se movieron los toros de Gallardo? Sin clase y con aspereza; una aplastante mayoría hizo más cosas malas que buenas: escarbar a trote y moche, dolerse en banderillas; salvo el quinto, un toro de basto físico que se empleó con fondo por el pitón izquierdo. Y ahí apareció Tejela. Bueno, realmente ya había hecho acto de firme estar con un precioso salpicado, coronado con dos puñalitos, que se mordía la mala leche tras la muleta. Embestía a trompicones, con desigualdades permanentes. Y Matías T. lo esperó siempre muy sobrio para tirar de él. En ésas andaba a finales de faena, cuando en un circular invertido un navajazo le rajó la taleguilla como un bisturí. Había salido el torero muy dispuesto, ésa es la verdad. Hasta en las bernadinas finales. La muerte se demoró por la trayectoria tendida de la espada, lo que el público interpretó ya como signo de casta del fuenteymbro: una agonía lenta enseguida se confunde con el sursuncorda de la bravura. Lo estelar de Tejela se celebró bien. Lo estelar fue su mano izquierda. La izquierda de Matías Tejela no habría que recordarla como lejana si él mismo nos la refrescase con mayor frecuencia, en ese son atemperado de ayer, con esa muñeca que gira, tras haber barrido la arena con los flecos, para ligar el siguiente natural. Tres o cuatro series crecientes metieron a la gente en la corrida de nuevo. Sin electricidades ni calambrazos. Alguien, y ese alguien es Villalpando, su hombre de plata y confianza, le debe cantar los tiempos de las faenas, para que no las pase, que los toros y los públicos tienen su momento. La oreja hizo justicia. También el aviso. Fría tranquilidad El valor de Sebastián Castella no admite duda. Mas algo sucede en sus faenas que se le desmoronan. Toreó con fe a la verónica al degollado y altote primero desde su salida; le bajó la mano en series de derechazos que exprimieron en parte ese pitón y que distaron unas de otras: una fue más redonda, otra más amontonada y otra lineal. Por el izquierdo el jandilla de Fuente Ymbro no humillaba y no quería. Total, que como pinchó, se enfrío el ambiente, que nunca terminó de calentarse. Castella se chupó el malo, malísimo, cuarto, que a duras penas se desplazaba, con la cara por encima del palillo, fuera de la muleta, pendiente siempre. Resolvió con su fría tranquilidad. Un sitio impresionante tiene ahora mismo Miguel Ángel Perera. Y así lo evidenció con el gazapón tercero, que no se paraba nunca, con la embestida a media altura, los pitones por la esclavina, arrollando. Las dos primeras series sobre la mano derecha Perera se las dio a su aire, sin molestarlo, porque sabía, o intuía, que en cuanto lo obligase el toro iba a renunciar. Prácticamente ocurrió de semejante manera cuando lo sometió, estupendamente plantado, con la izquierda. Solvente el extremeño, muy seguro. También con el sexto, que pegaba tornillazos hasta con la cola. Cola de toro le llaman por Andalucía al rabo de toro guisado. Lo fulminó a la tercera, después de un horrible metisaca en los sótanos. Más o menos sobre esas coordenadas mató el rejoneador José Luis Cañaveral, al que pusieron para abrir plaza y calentar el ambiente. Que se apunte un diez el de la idea, porque casi consigue poner a la gente de uñas. Por cierto, que el toro para el caballero también fue de Fuente Ymbro, de mucha potencia para el toreo a caballo. Hay cuestiones que a uno le cuesta asimilar. Lo de lidiar para rejones, digo. Allá cada cual.