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44 Madrid VIERNES 24 3 2006 ABC Las agresiones descontroladas, las pintadas y los destrozos en los monumentos son la otra cara del botellón, cuya reparación cuesta 24 millones de euros al año. Esta vez, los ataques que históricamente ha sufrido la imagen de la Inmaculada, cerca del Clínico, han sido provocados por los jóvenes que continúan realizando sus particulares fiestas nocturnas Vandalismo contra la Virgen del Asedio TEXTO: JOSÉ M. CAMARERO FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Esta vez le ha tocado a una imagen de la Virgen de la Inmaculada que se encuentra en el parque que une el Hospital Clínico y el Museo de América. Una figura atacada durante la Guerra Civil cruelmente- -de ahí que, popularmente, se la conozca como la Virgen del Asedio -y que ahora se ha visto asediada por los efectos de la resaca de los botellones, que no entienden de respeto. No fue en el botellón del pasado viernes- -cuando la presencia policial fue masiva- pero algunos han encontrado el momento apropiado para dejar constancia de su presencia. No es la primera vez que esta imagen aparece repleta de pintadas y algún que otro destrozo físico. De hecho, los vecinos de la zona recuerdan que hasta en dos ocasiones ha sufrido las iras de quien no se conforma con el alcohol. No entiendo cómo nadie hace nada, porque han llegado a intentar quemarla, y ahora siempre aparece con pintadas afirma Carmen Rodríguez, una septuagenaria que vive en la cercana plaza del Cristo Rey. Esta vez, incluso la blasfemia ha llegado a la mente de algún joven: Porfa, ruega por nosotros han llegado a escribir en un tono irónico con espray en el poyete donde se ubica la imagen. Las flores que se encargan de colocar cada sábado por la tarde los fieles que allí se reúnen se encuentran destrozadas; las pintadas no sólo llegan al templete, sino a la propia escultura; y la suciedad se acumula por doquier. años, una ley autonómica prohíbe la ingestión de alcohol en la vía pública. Por aquí nunca pasa la Policía afirma Miguel Reventós. Cuando hablan de que no hay botellón, me da la risa continúa. Porque la Ciudad Universitaria, un espacio diáfano y popular, también permite esconderse en cualquier rincón por la noche, sin la vigilancia policial necesaria. Molestias para el hospital En parques como éste, es una práctica habitual. Y no ya los ruidos, la música o los gritos que provocan los jóvenes son las quejas de los vecinos. Porque el recinto más cercano del Çlínico es el tanatorio, donde las escenas surrealistas se repiten cada sábado. Muchas veces, estamos en la puerta con algunos familiares (a los que se le ha muerto alguien) y vemos pasar a los chicos con bolsas, riéndose, cachondeándose... Es vergonzoso explica Juan Manuel Barroso, empleado de una de las funerarias que acuden al recinto hospitalario. No es normal que los familiares y amigos de los fallecidos salgan a tomar el aire y se encuentren con este panorama porque, además, los destrozos son constantes en la zona. 24 millones para conservación La imagen degradada de la Inmaculada en este lugar es sólo la punta de un iceberg que se repite semanalmente: los destrozos en los monumentos históricos de la capital o las pintadas son unas bromas que le cuestan al Ayuntamiento de Madrid cada año la nada desdeñable cantidad de 24 millones de euros cada año. De esos 2.000 millones de las antiguas pesetas, la mitad se dedica exclusivamente a la limpieza de los 1.319 monumentos escultóricos que se encuentran repartidos por la ciudad. Porque el vandalismo supone el 32 por ciento del millar de actuaciones que tienen que realizar los servicios de limpieza y mantenimiento de esculturas anualmente. Esta vez le ha tocado a la Inmaculada, pero hay otros lugares donde la intervención de los restauradores es constante: el Museo al Aire Libre, el Oso y el Madroño, el Puente de Toledo, o los monumentos a la Constitución, a Calvo Sotelo y a Alfonso XII. Una fiesta cada fin de semana Y es que, a pesar de permanecer en el lugar desde hace décadas, el parque donde se ubica se ha convertido en un punto de encuentro para muchos jóvenes cada fin de semana, aunque está prohibido el botellón. Aquí se reúnen todos los fines de semana y, encima, no les puedes llamar la atención porque te insultan explican Ramón y Juana, un matrimonio de mediana edad que vive en el barrio. Lo cierto es que en ésta y algunas otras zonas de la capital se sigue practicando el ritual del alcohol: el parque de Pradolongo, en Usera, o el Parque Oeste, en Alcorcón, son algunas áreas habituales para beber y destrozar parte del mobiliario urbano. Y ello, a pesar de que desde hace tres La imagen de la Virgen, repleta de pintadas realizadas tras el botellón JULIAN DE DOMINGO Las huellas de la guerra marcan una imagen muy venerada La réplica de la Virgen de la Inmaculada ubicada entre el Museo de América y el Hospital Clínico de San Carlos, en Ciudad Universitaria, tiene una dilatada historia, con un hilo conductor: los ataques que ha sufrido a lo largo del tiempo. Perteneciente al asilo de ancianos de Santa Catalina, situado en ese mismo lugar hasta 1936, fue atacada por el bando republicano, por ser un símbolo católico; la metralla y la pólvora de la guerra impactó literalmente en la imagen, arrancándole los ojos y nariz. Ahora, algunos vándalos se han encargado de continuar aquella historia, embriagados por los efectos del ron, el whisky, la ginebra o simplemente el vino. Y ello, a pesar de que cada sábado por la tarde, un grupo de fieles se reúnen en el lugar para venerar una imagen a la que ya se la conoce como la Virgen del Asedio