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40 Internacional VIERNES 24 3 2006 ABC La Abogacía española critica los juicios contra presos saharauis LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. El Consejo General de la Abogacía Española presentó ayer en Madrid un informe sobre los juicios que Marruecos lleva a cabo contra presos políticos saharauis. Abogados españoles asisten como observadores al tribunal de El Aaiún donde tienen lugar los procesos. El informe, al que ha tenido acceso ABC, pone en duda la legalidad de la actuación de las autoridades del Reino alauí contra los detenidos durante la Intifada (levantamiento popular) saharaui. En el texto se explican las condiciones en las que se celebran los juicios, bajo un gran despliegue militar y policial dentro y fuera de la sala. Es frecuente la intervención de esos agentes contra los acusados reprimiéndolos y golpeándolos así como contra la población saharaui que asiste a la sala de vistas. Las conclusiones estiman que existen defectos formales en la detención de los acusados, en la instrucción de las diligencias, en el desarrollo de las vistas orales, así como la inobservancia de los principios del Derecho Penal También denuncia la práctica de torturas durante la detención de los acusados para la obtención de supuestas declaraciones a detenciones ilegales sin la presencia de defensor. Durante los juicios la única prueba fueron las diligencias policiales, a pesar de la incongruencia de los hechos vertidos como el hecho de que varios detenidos fueran acusados de hechos cometidos a miles de kilómetros de donde se encontraban. Tal es el caso de Ali Salem Tamek, que se estaba en España y fue detenido al llegar a El Aaiún. Asimismo, el informe critica también la parcialidad de jueces y la postura inquisitoria del Procurador del Rey. Por último, denuncian la inexistente actuación de de la Misión de la ONU para el Referéndum. SONIA GANDHI Presidenta del Partido del Congreso y la mujer más poderosa de la India Dimite como parlamentaria la líder de la formación política más importante del país acusada de incompatibilidad. No es la primera vez que renuncia y ya ha anunciado que volverá La importancia de un apellido FERNANDO PASTRANO MADRID. Sonia Gandhi, presidenta del Partido del Congreso (CP) de la India, principal formación política de este país y parte fundamental de la coalición gobernante, presentó ayer su renuncia al escaño parlamentario que ocupa. Había sido acusada reiteradamente por el partido de la oposición Bharatiya Janata (BJP) de incompatibilidad entre su cargo parlamentario y el de presidenta del Consejo Asesor Nacional, órgano consultivo con gran influencia en el Ejecutivo. Tanta que el Gobierno estaba a punto de enviar al Parlamento un proyecto para cambiar la Ley de Compatibilidades para que 62 parlamentarios, entre ellos Sonia, pudieran simultanear varios puestos oficiales. Estoy segura de que la gente entenderá mi decisión comentó Gandhi a la prensa, y acto seguido anunció a sus seguidores que volverá a presentarse a las elecciones por su distrito electoral, Rae Bareli, en el Estado de Uttar Pradesh, feudo tradicional de los Gandhi, donde, sin duda, será reelegida... y aquí no ha pasado nada. No es la primera vez que dimite esta mujer, la más poderosa de la India y con una gran influencia sobre el actual primer ministro, Manmohan Singh. Éste debe su ascensión al poder en 2004 a la renuncia de Gandhi, vencedora indiscutible de aquellos comicios. Hace dos años el Gobierno nacionalista de la India estaba tan seguro de que volvería a ganar en las urnas que se atrevió a convocar elecciones con seis meses de antelación. Era una apuesta que la coalición Alianza Nacional Democrática (AND) dirigida por el nacionalista hindú Atal Behari Vajpayee y su partido, el Baratilla Janata, creía segura. Tenía a AFP su favor en política interior, nada más y nada menos que una boyante situación económica con un crecimiento anual en torno al 8 por ciento, y en política exterior un creciente entendimiento con el enemigo tradicional: Pakistán. Por eso se presentó en campaña con el ampuloso lema India shining (La India brilla) Carisma La oposición también estaba segura... pero de lo contrario. Según todos los sondeos iba a perder. Pese a todo y como última posibilidad, el Partido del Congreso movió a la desesperada por los diversos mítines del país a su mejor peón, la carismática Sonia Gandhi. Y contra todo pronóstico, ganó. Y venció porque esta atractiva mujer, que entonces tenía 57 años, había sabido atrapar el voto de la creciente clase media, el de las mujeres, el de los desfavorecidos, el de los musulmanes, incluidos mu- chos de la díscola Cachemira, y el de los partidarios del glamour que ella derrocha a raudales. Los Gandhi vuelven al poder se apresuró a anticipar la prensa de todo el mundo. Y aunque la Madam- -como la llaman sus detractores por su origen extranjero- -dijo no lo cierto es que su saga familiar siempre ha gobernado, de una u otra forma, en la India. Sonia Maino nació en las afueras de Turín en 1946. Estudió en un colegio de monjas de esa ciudad italiana y luego en Cambridge. Fue allí donde en 1965 conoció a un apuesto y joven indio con el que se casó tres años más tarde. Aunque se trataba de Rajiv, hijo de la primera ministra de la India, Indira Gandhi- -hija a su vez de Jawaharlal Nehru, primer jefe de Gobierno de la India independiente, sin ningún parentesco familiar con el Mahatma Gandhi- -la joven pareja vivió al margen de la política durante un tiempo. El elegido sucesor de Indira era Sanjay, hermano menor de Rajiv y ojito derecho de su madre. Pero cuando Sanjay murió en accidente aéreo en 1980, el marido de Sonia no tuvo más remedio que entrar en política. Y cuando Rajiv, ya primer ministro, murió asesinado en 1991, Sonia se vio arrastrada sin quererlo a la escena pública. Nunca quise entrar en política ha manifestado en reiteradas ocasiones a los que le han acusado de oportunismo. Y a los que despectivamente la llaman la italiana responde vestida con sari y en un hindi con marcado acento piamontés que en su casa sólo hay comida india y que sólo se cocina pasta cuando un invitado se pone pesado y la pide. Pero a pesar de todo, Sonia es poco Maino y mucho Gandhi. Apellido que marca. Sus hijos (Rahul, 35 años, y Priyanka, 34) lo saben y esperan tomar el relevo familiar.