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36 VIERNES 24 3 2006 ABC Internacional Los disturbios callejeros por la ley de primer empleo se generalizan en Francia El primer ministro se reúne hoy con los sindicatos con carácter de urgencia para buscar una salida b Un total de 67 de las 82 universidades francesas permanecen paralizadas en diverso grado por la crisis, que moviliza a medio millón de estudiantes JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Entre 250.000 y 500.000 estudiantes de bachillerato y universidad se manifestaron ayer en toda Francia, pidiendo la retirada incondicional del Contrato Primer Empleo (CPE) En París y varias capitales de provincias, las manifestaciones terminaron con incendios y enfrentamientos violentos. Dominique de Villepin, primer ministro, recibirá hoy a varios sindicatos, que han coordinado sus posiciones con las asociaciones estudiantiles para confirmar que tienen las mismas exigencias comunes. La protesta estudiantil se crispa, se agrava y ramifica. El movimiento nació en las aulas universitarias. Se ha extendido a los institutos de enseñanza media. Los estudiantes de bachillerato se han sumado a los universitarios. La movilización oscila siempre en torno al medio millón de estudiantes. Unos 50.000 en París y millares y decenas de millares en las capitales de provincias. Hasta ayer, las manifestaciones estudiantiles transcurrían en calma. Y se producían estallidos de violencia incontrolada al final de las manifestaciones, a la caída de la tarde o entrada la noche. Ayer, en París, en Lyon, en Marsella, las violencias estallaron a lo largo de todas las manifestaciones. Se trata de un clima de crispación estudiantil creciente. En París, el Ministerio del Interior (Nicolas Sarkozy) había previsto que la gran manifestación de la capital terminase en la explanada de los Inválidos, donde la Policía puede maniobrar con facilidad y controlar con rapidez a los manifestantes. En vano. Las violencias, con incendio espectacular de muchos automóviles, estallaron en los alrededores de una de las plazas más bellas del mundo, en la frontera de un barrio chic y conservador, el distrito VII. Cuando la manifestación parisina todavía seguía su incierto curso, el Gabinete de Dominique de Villepin, primer ministro, se apresuró a dar publicidad a un encuentro de urgencia hoy viernes, con una representación de las centrales sindicales mayoritarias. Se trata de un primer gesto gubernamental: un proyecto de negociación que sindicatos y estudiantes reciben con frialdad siberiana Los disturbios se tornaron ayer especialmente violentos, con quemas de vehículos y enfrentamientos en pleno París Tras recibir la propuesta de diálogo, con la máxima rapidez los sindicatos comenzaron con organizar su propia reunión de coordinación con las asociaciones estudiantiles. Tras ese encuentro, los sindicatos aceptaron entrevistarse con Dominique de Ville- AFP Grupos de estudiantes y alborotadores queman coches y se enfrentan con la Policía en el centro de París pin, esta tarde, para confirmar sus exigencias básicas. Parálisis universitaria Los sindicatos firmaron un documento común, para comprometerse, todos, en la posición que defenderán al unísono ante Villepin: La retirada del CPE es la condición indispensable, antes de comenzar ninguna concepción Y agregaron: Confirmaremos al Gobierno nuestra posición, que llevamos dos meses repitiendo: el CPE es inaceptable François Chérèque, secretario general de la CFDT, matizó la carga antigubernamental: El primer ministro nos recibe y desea escucharnos, por vez primera. Le explicaremos, de viva voz, las razones de nuestro rechazo del CPE y porqué deseamos que lo retire Confirmada por escrito la exigencia básica, los sindicatos escucharán hoy a Dominique de Villepin, pero mantienen en pie su jornada de lucha, huelgas y manifestaciones del próximo día 28, el gran día de la visita de Estado de los Reyes de España. A la crisis estudiantil, política y social, se añade el agravamiento de la crisis estrictamente universitaria. La Confederación de presidentes de universidad (CPU) que reagrupa a las Villepin, de aristócrata a camionero J. P. Q. PARÍS. Hundido en los sondeos, acosado por las manifestaciones de estudiantes y sindicalistas, denunciando por los diputados de centro derecha que temen por sus escaños, Dominique de Villepin debe afrontar la emergencia de un nuevo frente de crisis: las revelaciones sobre su personalidad oculta y los retratos íntimos de una ferocidad creciente. El primer ministro francés había sabido construirse una imagen pública de aristócrata altivo, literato, cultivado, exquisito, de una oratoria que él y sus publicitarios consideraban lírica Han comenzado a publicarse retratos que dan una muy otra imagen. Varios confidentes íntimos dejan al descubierto un personaje que utiliza, en privado, un lenguaje de camionero obsceno, despreciando a sus subordinados con unos adjetivos barriobajeros. Varios estudios biográficos consagrados a Jacques Chirac, símbolo del declive nacional presentan un Villepin inédito: usando a cada instante metáforas sexuales muy obscenas para referirse a Francia, abusando del tono más cruel y despectivo para referirse a sus ministros y a los diputados de centro derecha, tratados sistemáticamente, en privado, de gilipollas cabrones miedosos incapaces