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18 Alto el fuego de ETA LA CONEXIÓN CATALANA VIERNES 24 3 2006 ABC ERC, dispuesta ahora a apoyar el Estatuto para no quedar fuera del proceso de paz La declaración etarra provoca un giro en los republicanos en apenas 24 horas Puigcercós quieren convencer a su militancia de la necesidad de apoyar el texto y no quedar marginados del nuevo escenario político español MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. Pese al empeño de las formaciones políticas catalanas por separar el alto al fuego declarado por ETA del proceso de reforma estatutario, lo cierto es que la nueva circunstancia vasca tendrá efectos colaterales en el calendario de las negociaciones y en la estrategia de partidos. Especialmente en lo que respecta a ERC, que ya comienza a experimentar un significativo viraje hacia un sí al proyecto estatutario. Un sí que, según fuentes republicanas, siempre han anhelado el presidente de esta formación, Josep Lluís Carod- Rovira, y el secretario general, Joan Puigcercós, aunque la presión de su militancia les haya obligado a escenificar una radicalidad después del acuerdo alcanzado entre el PSOE y CiU, que, si llegara a materializarse, apartaría a ERC del Gobierno catalán. Algo que la cúpula republicana, por supuesto, no acepta. La formación independentista no puede ni quiere quedar fuera de juego en el escenario político que ahora se avecina. Un escenario en el que, tras los comunicados divulgados por la banda terrorista, la presión sobre el Estatuto quedará sensiblemente rebajada. El PSOE centrará ahora su atención en buscar el final de ETA, por lo que será necesario cerrar rápidamente el proyecto catalán. Ello permitirá al Gob Carod y bierno quitarse un peso de encima, pero, para ello, necesita del apoyo de ERC y eliminar cualquier tipo de fisura en la necesaria unidad de los partidos en las futuras negociaciones con ETA. Porque, como ha quedado demostrado, los republicanos han desempeñado un papel no estelar, pero sí protagonista, en las fases previas al alto al fuego conocido el miércoles. Hoy por hoy, Carod y sus compañeros disfrutan de su momento dulce y del convencimiento de que el tiempo les ha dado la razón respecto al proceso más adecuado en la causa vasca. Pero la memoria, política y ciudadana, es frágil y, una vez superados esos primeros momentos de euforia, vendrá la hora de la reflexión obligada de un partido que aspira a gobernar. Y será entonces cuando ERC no tenga más remedio que prescindir de su pose asamblearia para adoptar una estrategia que le permita seguir siendo decisiva, al menos en Cataluña, pues en el escenario español todo parece estar abocado- -y ahora más que nunca- -a un futuro pacto de gobierno entre CiU y PSOE. Y una vía de sujeción a ese espacio de influencia es el nuevo Estatuto. Fuentes negociadoras aseguran que la urgencia por concluir el capítulo catalán hace más fácil el acuerdo sobre el traspaso de la gestión del aeropuerto de Barcelona, uno de los puntos con los que se intenta lograr el sí de ERC. Al PSOE le interesa ahora lograr rápidamente un acuerdo sin que ninguna parte tenga la sensación de que ha cedido en demasía aseguran esas fuentes, que insisten en la idea de que los republicanos no pueden desvincularse de un casi inminente pacto sobre el aeropuerto, del proceso de negociación con ETA y del éxito que supone para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, gestionar el posible principio del fin de la banda terrorista. ERC, por tanto, tiene muy fácil ahora decir sí al proyecto catalán. Y tanto Carod como Puigcercós ya han comenzado a abonar ese camino. El primero lo hizo el miércoles, cuando anunció que los republicanos se abstendrán en el Senado y dejó en el aire su posición en el referéndum, mientras que el segundo, reitera que el voto final de la formación republicana no está decidido. Nada complacería más a ERC que decir sí al Estatuto afirma Puigcercós. Igualmente prudente se mostró ayer el primer consejero de la Generalitat, el republicano Josep Bargalló, quien aseguró que está convencido de que el PSOE está en disposición de poner más elementos en la mesa de negociación. Gestos del Gobierno Bargalló añadió que votar no en el referéndum se le puede hacer difícil, pero no extraño si bien señaló que todavía no sabe cual será el sentido de su voto, porque no conoce qué texto va a salir al final para someterse a consulta popular. Según Josep Bargalló, el Estatuto que salga de las Cortes será mejor que el actual, si bien entonces habrá que comprobar si es suficientemente mejor, demasiado mejor o mucho mejor Respecto al alto al fuego de ETA, el número dos de la Generalitat reclamó a los poderes del Estado el gesto legal y posible de acercar los presos vascos a sus lugares de origen, y advirtió al poder judicial de que hoy sería un error el encarcelamiento de Arnaldo Otegi. Hoy nadie entendería que hubiese según qué encarcelamientos y seguramente sería muy favorable que se aplicase la ley para producir ciertos acercamientos de presos dijo Bargalló, quien afirmó que la Generalitat colaborará con los gobiernos central y vasco en aquello que nos pidan Josep Bargalló EFE Los negociadores del proyecto catalán creen que al Gobierno le interesa centrar sus esfuerzos en el fin de ETA y que buscará una solución rápida al traspaso del aeropuerto VIDAS CRUZADAS XAVIER PERICAY finales de agosto de 2005, cuando el proyecto de reforma del Estatuto catalán estaba a punto de naufragar sin haber salido siquiera del propio Parlamento autonómico, Pasqual Maragall publicó en la prensa uno de esos artículos algo tórridos donde los gobernantes gustan de establecer cuáles son las grandes cuestiones del nuevo curso político. En aquel entonces la gran cuestión, según el articulista, era si España iba a aprovechar o no la oportunidad que se le ofrecía de convertirse por fin en un estado federal, o sea, si Cataluña y el País Vasco iban a encontrar o no su tan deseado anclaje peninsular. Y, a la hora de detallar en qué consistía este anclaje, el presidente de la Generalitat citaba el nuevo Estatuto para Cataluña y la paz para el País Vasco. De la suerte de am- A bos procesos dependía, a su juicio, la suerte de la España constitucional. La vinculación entre Cataluña y el País Vasco no era en modo alguno casual. Ni la especificación de la naturaleza del problema en cada caso. Sólo unos días antes, el consejero de Relaciones Institucionales del Gobierno autonómico, Joan Saura, había afirmado que un no del PSOE al Estatuto que saliera del Parlamento catalán imposibilitaría que en Euskadi también se hallaran vías de solución En otras palabras: sin Estatuto catalán no habría paz en el País Vasco. En realidad, tanto Maragall como Saura, en su afán por evitar que su proyecto estatutario se fuera al traste, no hacían sino repetir lo que el propio presidente del Gobierno español venía diciendo y bendiciendo desde su acceso al cargo. Aun- que, eso sí, con la inmoralidad añadida, en el caso del consejero, de supeditar lo uno a lo otro. Y es que seguramente nunca como en los dos últimos años los nacionalismos vasco y catalán han ido tanto a la par. Puede afirmarse incluso que lo suyo han sido desde entonces vidas cruzadas. La propia ETA, en un comunicado transmitido a finales de noviembre de 2005, así parecía admitirlo al sostener que las autoridades españolas debían resolver el futuro del País Vasco y de Cataluña con el reconocimiento de los derechos colectivos de estas dos naciones Como si la entrevista perpiñanesa de Carod- Rovira con la cúpula etarra, además de un ignominioso alto el fuego unilateral, hubiera dado como fruto la inclusión de Cataluña entre las preocupaciones políticas de los terroristas. Tal vez por todo ello ha habido quien ha interpretado el reciente anuncio por parte de ETA de un alto el fuego permanente justo al día siguiente de que la Comisión Constitucional del Congreso aprobase la reforma del Esta- tuto catalán, como una señal inequívoca de que ambos procesos guardaban relación. Por supuesto, la guardan. Se trata, en uno y otro caso, de un intento del nacionalismo de laminar el poder del Estado. Y tanto uno como otro proceso han llegado al punto en que han llegado porque así lo ha querido el Gobierno de la nación. Antes a este Gobierno lo tenían enfrente; desde hace dos años lo tienen al lado, con la mano tendida y el diálogo presto. Pero, más allá de estas circunstancias, dudo mucho que la banda terrorista haya esperado a que la comisión parlamentaria concluyera sus trabajos para anunciar lo que, según parece, llevaba tiempo queriendo anunciar. El nacionalismo vasco se ha preciado siempre de actuar pro domo sua como todos los nacionalismos habidos y por haber. Y si algo caracteriza al nacionalismo es el egoísmo. No. Si han tardado lo que han tardado será por algo más pedestre. Por ejemplo, porque la caja todavía no estaba llena ni los trastos a buen recaudo.