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ABC JUEVES 23 3 2006 Deportes 99 PRIMERA DIVISIÓN VIGÉSIMA NOVENA JORNADA Angulo y el árbitro impiden ganar al Valencia, al que salvó Cañizares Los locales aguantaron al Villarreal, que jugó una parte con uno más JAVIER DOMÉNECH VALENCIA. Con la igualdad que existe en el fútbol actual, más aún cuando se enfrentan dos de los equipos de la parte alta de la clasificación, los pequeños detalles, o algunos no tan pequeños, suelen marcar el resultado final de un partido. Ayer en Mestalla tres fueron los grandes protagonistas del empate a uno entre el Valencia y el Villarreal. Tres hombres que con alguna de sus actuaciones provocaron las tablas en el duelo de rivalidad regional entre los dos equipos de la Comunidad Valenciana. Los tres protagonistas fueron los valencianistas Miguel Ángel Angulo y Santiago Cañizares y el árbitro andaluz Fernández Borbalán. El primero de los tres actores en entrar en acción fue el futbolista asturiano del Valencia. Angulo cometió una estupidez en el último minuto de la primera parte que le costó caro a su equipo. Con una tarjeta amarilla ya en su haber, el poco inteligente jugador valencianista hizo una falta por detrás a un rival que le supuso una justa segunda amonestación. Angulo no destaca por ser un futbolista limpio y sensato, pero si su injustificado ímpetu no tuviera repercusión en su equipo sería menos preocupante. Desgraciadamente para el Valencia, a Angulo parece que le da lo mismo, su nómina de acciones similares es demasiado extensa. Otro jugador acostumbrado a estupideces es Carlos Marchena, que lleva un buen número de jugadas de ese calibre en su cuenta. Una absurda mano en la recta final de partido propició un penalti a favor del Villarreal cuando el marcador ya registraba el empate a uno final. Pero en ese momento surgió el segundo protagonista de la noche. Santi Cañizares, que estaba realizando otro buen partido, uno más, y se lanzó majestuoso para detener el lanzamiento de Riquelme. De las cuatro penas máximas que le han señalado en esta Liga aún no le han marcado ninguna. Zidane tiró fuera y ha parado los lanzamientos de Víctor, Ronaldo y Riquelme. No cabe duda de que es el portero español más en forma. VALENCIA VILLARREAL 1 1 Valencia que al Villarreal, ya que con los resultados de la jornada el equipo blanquinegro se mantiene firme en plaza de Liga de Campeones, mientras que el amarillo se aleja del objetivo de volver a jugar la máxima competición continental, en la que aún está en juego en la presente campaña. El Valencia fue claro dominador on- ce contra once. Al quedarse con uno menos fue inteligente y cedió el balón al Villarreal, pero no pasó excesivos apuros. Sólo acciones individuales como la Guille Franco en el gol de Forlán crearon peligro. Los de Quique mejoraron su imagen, merecieron mejor suerte, pero ya acumulan cinco partidos sin ganar. La crisis está próxima. Valencia (4- 4- 2) Cañizares; Miguel, Raúl Albiol, Marchena, Moretti; Angulo, Albelda, Baraja, Aimar (Jorge López, m. 89) Mista (Hugo Viana, m. 46) y Villa (Regueiro, m. 83) Villarreal (4- 3- 1- 2) Viera; Josemi, Gonzalo, Quique Álvarez, Arruabarrena; Senna, Tacchinardi, Josico (Guille Franco, m. 46) Riquelme; José Mari (Calleja, m. 60) y Forlán. Árbitro Fernández Borbalán (Comité Andaluz) Mostró tarjeta amarilla a los locales Albelda, Marchena y Aimar y a los visitantes Arruabarrena, Josemi, Tacchinardi y Quique Álvarez. Expulsó por doble amonestación al valencianista Angulo en el minuto 44. Goles 1- 0, m. 38: Baraja. 1- 1, m. 70: Forlán. Quique Álvarez despeja de forma acrobática ante Mista AP Víctor pone fin a la maldición de Riazor JOSÉ LUIS JIMÉNEZ LA CORUÑA. El Deportivo rompió su mala racha de tres meses sin conocer la victoria en Riazor tras remontarle al colista gracias a dos golazos de falta de Víctor, el mejor del partido. Además, el conjunto gallego recuperó algo de sentido en su juego durante la segunda mitad, en la que los malagueños evidenciaron sus razones para irse a Segunda. Lo cierto es que la primera mitad fue de espanto para los locales. Eran ese Deportivo impotente e incapaz de los últimos meses en casa, sin ideas, sin voluntad y sin ambición para poner en apuros a un colista que salió respondón y a la contra se plantó en varias ocasiones ante Molina. Avisó Salva, Couñago la mandó al palo y lle- Otro penalti parado Pero si en las dos acciones anteriormente expuestas acertó el árbitro del encuentro, el andaluz Fernández Borbalán, en el resto del partido estuvo horroroso. Hasta tres penaltis discutibles, pero que si hubiera rigor habría que señalar, dejó de sancionar. Pero lo peor fue cuando en el último de ellos acabó lesionado Aimar y no sólo no señaló la pena máxima, sino que amonestó al jugador del Valencia. Cómo se nota que no ha jugado a fútbol. Sus decisiones acabaron por desesperar a los jugadores y aficionados locales. Todos estos fueron los detalles de un partido que acabó con un punto para cada equipo, punto que le sirve más al DEPORTIVO MÁLAGA 2 1 Deportivo (4- 2- 3- 1) Molina; Héctor, Juanma, Coloccini, Capdevila; Sergio (Xisco, m. 45) Duscher; Víctor, Rubén (Iago, m. 29) Munitis; y Tristán (Manuel Pablo, m. 81) Málaga (4- 2- 3- 1) Arnau; Gámes, Fernando Sanz, Alexis, Nacho; Bóvio (Morales, m. 77) Juan Rodríguez; Manu (Edgar, m. 60) Pablo Couñago (Hidalgo, m. 60) Duda; y Salva Arbitro Lizondo Cortés (valenciano) Mostró cartulinas amarillas a Fernando Sanz, Pablo Couñago, Juan Rodríguez, Héctor, Salva, Morales e Hidalgo. Explulsó por roja directa a Juan Rodríguez (m. 95) Goles 0- 1 m. 35: Duda. 1- 1 m. 55: Víctor. 2- 1 m. 71: Víctor. gó el toque de calidad de Duda para, desde lejos, superar por alto al guardameta local. Al descanso, merecidos pitos del graderío de Riazor a los suyos. Cambiaron las tornas en la segunda mitad, sobre todo con la movilidad de Xisco, que acompañó arriba a Tristán. El Málaga inexplicablemente tiró la toalla y se encerró en su área. La ofensiva local, aunque atropellada, comenzó a tomar algo de forma, pero tuvieron que ser dos disparos de falta de Víctor desde la banda izquierda los que supusieran la remontada. Con el partido de cara y los fantasmas ahuyentados, los gallegos recuperaron una tímida sonrisa y pudieron aumentar la cuenta ante un Málaga nervioso que acabó con diez y ahogado en sus miserias.