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ABC JUEVES 23 3 2006 97 Deportes El Osasuna gana a la Real (2- 0) y se sitúa segundo; el Málaga cae en Riazor y se hunde a 8 puntos de la salvación ZARAGOZA REAL MADRID 1 1 Zaragoza (4- 4- 2) César; Ponzio, Álvaro, Gabi Milito; Toledo; Óscar González, Celades, Zapater (Generelo, m. 72) Cani (Savio, m. 75) Ewerthon y Diego Milito (Lafita, m. 81) Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Míchel Salgado (Zidane, m. 68) Sergio Ramos, Mejía, Roberto Carlos; Beckham, Gravesen; Cicinho, Baptista, Robinho (Raúl, m. 68) y Ronaldo. Árbitro Muñiz Fernández, del Comité asturiano. Enseñó tarjeta amarilla a Mejía, Gabi Milito, Robinho, Gravesen Goles 1- 0, m. 47: Diego Milito. 1- 1, m. 92: Ronaldo. Ronaldo se va de Gabi Milito en presencia de Gravesen y Cani REUTERS Ronaldo salva la cabeza a Caro Empató un partido en el que ambos equipos jugaron mal, pero en el que el ariete marcó en los últimos minutos gracias a un fallo de César JOSÉ MANUEL CUÉLLAR El Madrid empató en Zaragoza. No lo hizo con buen fúbol pero sí con fe hasta el último minuto, en el que logró empatar gracias a una acción aislada de Ronaldo, que aprovechó una mala salida de César, salvando de paso la cabeza a López Caro, que la tenía el hombre medio colgando del tronco. Sale el actual Madrid al campo y se le aprecian algunos detallitos: disciplina, profesionalidad, intento de hacer las cosas bien, cosas primarias es lo que le queda, pero se le ve deprimido, deprimido y plano, con poco a lo que aferrarse, con síntomas claros de tener fiebre, decaimiento. Conduce alguien el balón y nadie se le mueve por delante, por detrás o a los costados. Hay algunos, como Robinho o Ronaldo, a los que se les ve picados, pero a otros no se les ve. Baptista aparece poco, Salgado corre sin rumbo y Beckham se pierde en el centro mientras que Cicinho se difumina jugando por delante de Salgado. En ese ir sin saber adonde cualquiera con orden le pone en un aprieto. El Zaragoza, que le tiene cogida la medida, se contentó con poco. Cerró fi- naldo con un disparo que sacó César. Era poca cosa para el momento de los locales y para la historia de los visitantes, malos tiempos para los atrevidos y para la lírica, todos tirados atrás, conservadores, miedosos, sin un ápice de confianza en uno mismo. Con el nulo juego colectivo que hubo en el partido, todo quedó para los detalles individuales: las cosas, excelentes, de Cani, el bullicio que arma Robinho en cada contacto con el balón y el peligro, siempre, que destila Ronaldo cuando ronda la jugada. El resto fue contención, partido de los tipos duros de atrás, machacas del fútbol constructivo y aburrimiento, mucho aburrimiento e infinitas dosis de tristeza. La espera del Zaragoza tuvo premio al final, o mejor al principio de la segunda mitad. La defensa del Madrid cometió un error por donde suele, por la parte defensiva de Roberto Carlos, al que Ewerthon pilló la espalda. Tuvo que salir Sergio Ramos al cruce y en el centro Mejía no se atrevió a meter la pierna para no marcar en propia puerta. Fue peor, llegó Diego Milito y uno a cero para los aragoneses. Muchas prisas y malas caras La supuesta reacción del Madrid sufrió los imponderables de siempre: todo el mundo parado, nadie se ofrecía en la ofensiva, estático y con una circulación lentísima. Y, además, claro, expuesto a las contras del Zaragoza que, al menos sabía a lo que jugaba. Las caras de los madridistas eran terribles aunque la de Martín en el palco era peor aún. Y no era de extrañar, fútbol no había y lo peor, un quiero y no puedo, con voluntad mal entendida de ir a voleón puro, sin bajar el balón y con muchas imprecisiones por las prisas. López Caro, también desencajado como sus jugadores, recurrió a los pesos pesados que tenía en el banquillo: Raúl y Zidane, para ver si daba algo de lo que no tenía en el equipo, que era fútbol. Pero el que se estaba mostrando como caballero real era Casillas, que paraba todo lo que le llegaba, a veces en solitario, como un jugadón de Ewerthon, que se plantó solo ante él para sacársela en excelente uno contra uno. Al final, el Madrid lo echó todo en el asador y en un fallo de César, Ronaldo aprovechó para marcar y sacar un mal menor, que era el empate. las y esperó a que la pifiara alguien del rival, sabedor de que delante tenía un equipo algo apocado, sin confianza ni velocidad en la circulación de balón. Esa confianza desmedida salvó al Madrid, que se bastó con la buena primera parte de sus centrales, especialmente de Mejía, para mantener al rival a raya, si bien ninguno se atrevió a nada. Planos unos, conformistas los otros, el partido discurrió con mucha pena y escasa gloria. Hasta el minuto 17 no probó el Zaragoza con un tiro lejano de Ewerthon ni hasta el 23 lo hizo el Madrid con un jugadón de Robinho, muy activo también, que finalizó Ro- ASÍ JUGARON ZARAGOZA César: regular. Ponzio: regular. Álvaro: regular. G. Milito: bien. Toledo: regular. Óscar López: regular. Celades: bien. Zapater: regular. Cani: notable. Ewerthon: bien. D. Milito: bien. Generelo: regular. Savio: regular. Lafita: sin calificar. El técnico: Víctor Muñoz. Regular. Planteó bien el partido, sabedor de lo que tenía él y de lo poco que tenía el rival. Siempre tuvo mucho orden en el planteamiento defensivo pero poca ambición Lo mejor: El buen fútbol creado por la tripleta ofensiva, sobre todo por parte de Cani. Labor de contención. Lo peor: Esperó demasiado y perdonó demasiado delante de Casillas. REAL MADRID Casillas: notable. Míchel Salgado: mal. Sergio Ramos: bien. Mejía: bien. Roberto Carlos: mal. Beckham: mal. Gravesen: mal. Cicinho: regular. Baptista: mal. Robinho: bien. Ronaldo: bien. Raúl: regular. Zidane: regular. El técnico: Juan Ramón López Caro. Regular. Da la sensación de que el equipo se ha contagiado de su tristeza. Escasa ambición pero fe hasta el minuto final. Lo mejor: Las paradas de Casillas y la buena labor de los centrales. Los detalles de Robinho y el oportunismo de Ronaldo. Lo peor: Mal los laterales, en colocación y proyección. El doble pivote fue un horror y ni frenó ni creó.