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ABC JUEVES 23 3 2006 Cultura 67 FESTIVAL DE CINE ESPAÑOL DE MÁLAGA TOROS FERIA DE LA MAGDALENA Chema Rodríguez se adentra en el mundo de la prostitución en el filme Estrellas de la Línea Monleón aborda en su película tres historias que tienen como hilo conductor una bicicleta Estrellas de la Línea que se alzó con el segundo Premio del Público de la sección Panorama en Berlín, está contada con rigor, humor, amor, ilusión y fantasía JOSÉ MARÍA CAMACHO MÁLAGA. El Festival de Cine Español de Málaga presentó ayer en la sección oficial a concurso las películas Estrellas de la Línea y La bicicleta de Chema Rodríguez y Sigfrid Monleón, respectivamente. La primera narra la historia de un grupo de prostitutas guatemaltecas que sueñan con ser tratadas dignamente y piden que cese la violencia que sufren a diario, mientras la segunda relata la historia de un niño, una joven y un anciano, que utilizan la misma bicicleta para recorrer la ciudad. Chema Rodríguez explicó que su película está contada con rigor, humor, amor, ilusión y fantasía, al tiempo que destacó que las prostitutas que trabajan en este barrio deprimido son mujeres que habitan en la frontera de la miseria, de la moralidad y de sus propias convicciones religiosas, y en la frontera del equilibrio emocional y del rechazo social. Denunció que sufren habitualmente abusos y malos tratos, que en muchos casos acaban con sus vidas. Una de las mujeres que aparece en la película ha fallecido, señaló Rodríguez, quien añadió que estas mujeres se han desnudado ante la cámara y se han dejado el alma. Marina, una de las protagonistas, recordó que tuvo una vida descarriada y narró que uno de sus amantes le sacó un ojo. Hoy me encuentro feliz por estar en un sitio tan bonito y anoche lloré de alegría aseveró. b El director sevillano explicó que Andy Cartagena se subió al carro del triunfo con sus violines PAU BELLIDO Buen rejoneo de Ventura y puerta grande para Rui Fernandes y Cartagena Plaza de toros de Castellón. Miércoles, 22 de marzo de 2006. Cuarta corrida. Casi lleno. Toros de Los Espartales, 2 3 y 5 fueron buenos colaboradores; el 4 manso, se dejó, y 1 y 6 se pararon en su mansedumbre. Antonio Domecq, cuatro pinchazos y rejón (ovación) Rui Fernandes, rejón trasero (dos orejas) Andy Cartagena, rejón (dos orejas) Sergio Galán, metisaca y rejón (oreja) Diego Ventura, pinchazo bajo, pinchazo y cuatro descabellos (saludos) Sergio Domínguez, pinchazo y rejón (leve petición y saludos) Fernandes y Cartagena salieron a hombros. El toro de Rui Fernandes se movió con alegría y son, uno de los tres de la corrida de Los Espartales que colaboró, junto con el tercero y el quinto. Luminosa y ligera labor la del portugués, concentrada en los medios, con abundantes tiempos para preparar en la distancia las vistosas reuniones. La fulminante acción del rejón despertó la intensa pañolada que lo aupaba a hombros. Tampoco es que fuese faena redonda la de Andy Cartagena con un toro más soso, de menos brío, mas obediente. Cartagena se subió al carro del triunfo con sus violines, sus exageradas batidas al pitón contrario y un eficaz uso del acero, definitivo espoletazo para que el gentío se pronunciara hasta conseguir el doble trofeo. La imagen dramática de la tarde la protagonizó Sergio Galán cuando le fallaron los cuartos traseros a su yegua Revolera en la misma cara del toro, que se cebó con la cabalgadura, sin que aparentemente alcanzase el objetivo de la cornada. Sólo aparentemente, porque luego se le apreciaron dos heridas envainadas. Galán se recuperó de la dura caída con casta, y acabó por arrancarle al manso una oreja a base de inteligente y técnico rejoneo. Diego Ventura cuajó la mejor faena, la más cosida y trabada, la más deliciosa con los cimbreantes contoneos de su cuadra, con los bailes de alta escuela y con unas templadísimas galopadas a dos pistas. Pero tiró todo por la borda en la hora de la verdad. Tuvo que echar pie a tierra para descabellar repetidas veces. Muy parado se quedó el sexto desde casi su misma aparición en la arena. Sergio Domínguez, el gran triunfador de la pasada Magdalena, clavó con suma facilidad un par de hierros, aunque la plomiza frialdad del morlaco contagió a los tendidos. Y a Domínguez no le terminaron de salir las cosas. Bardem y Monleón EFE nal, el anciano decide cambiársela por la que ha traído pinchada. La actriz Pilar Bardem calificó la película como luminosa y tierna mientras su hijo, Carlos Bardem, dijo que Monleón tiene una manera muy poética de decir las cosas, pero por debajo de esa poesía hay un puño de hierro y hachazos a la especulación y al desarrollo desmedido. ZABALA DE LA SERNA CASTELLÓN. Muchos minutos pasaron hasta que se clavó el primer rejón. El toro rehuía la pelea. Tanto, que saltó al callejón. La faena de Antonio Domecq fue ardua, de oscuro trabajo, para encelarlo, para desequerenciarlo. Difícil papeleta templar semejantes arreones. Domecq desarrolló un oficio ejemplar, salvo a la hora de matar. Realidades urbanas Por su parte, el director de La bicicleta Sigfrid Monleón, recordó que su película recorre las diferentes realidades urbanas de la ciudad, desde la degradación de los barrios tradicionales hasta los nuevos hitos arquitectónicos de la ciudad escenográfica y cultural. La película cuenta la historia de un niño de doce años, Ramón, que visita un viejo taller de bicicletas para arreglar un pinchazo. Allí encuentra a un anciano, Mario, un antiguo ciclista amateur y se queda fascinado por una bicicleta que éste acaba de construir con piezas de diferentes modelos. Al fi-