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38 Internacional ELECCIONES EN ISRAEL EL FINAL DE UNA ERA JUEVES 23 3 2006 ABC El rechazo de la OLP no impedirá el Gobierno de Hamás J. C. JERUSALÉN. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) cuyo Comité Ejecutivo se reunió ayer en Ramala bajo la presidencia de Mahmud Abbas, rechazó al nuevo Ejecutivo de Hamás y le exigió cambios importantes en su programa de Gobierno. Hamás, que no es miembro de la OLP, no ha aceptado el reconocimiento de esta organización histórica como el representante por excelencia de la causa y el pueblo palestinos. El rechazo de la OLP no significa que Hamás vaya a tener problemas para presentar su Gobierno ante el Consejo Legislativo, donde goza de la mayoría absoluta tras su victoria en los comicios del 25 de enero, pero sí que se abra una crisis de difícil solución entre la presidencia de la ANP y el Ejecutivo y que dicho Gabinete pueda incluso quedar aislado no ya de Occidente, algo cantado, sino incluso en el seno de la propia comunidad árabe y musulmana. La intención de Hamás, que insiste en mantener la lucha armada contra la ocupación israelí como elemento legítimo de su programa, es llevar al Parlamento la aprobación de su Gobierno este sábado. Ehud Olmert y Simón Peres se saludaban ayer en un hotel de Tel Aviv durante la presentación de este último AFP A la sombra del coma de Ariel Sharón y de la victoria de Hamás, sin esperanzas de paz para el futuro... Israel celebra el martes sus cuartas elecciones generales en apenas siete años El sionismo, huérfano de líderes JUAN CIERCO. CORRESPONSAL El pez elefante arma secreta ante el terrorismo J. C. JERUSALÉN. Centenares de controles en las carreteras de Cisjordania. Un muro sentenciado como ilegal por el Tribunal La Haya. Un dispositivo militar de enormes proporciones. El arsenal más importante, de armas convencionales y nucleares de Oriente Próximo... Con todo, Israel tenía un arma secreta y desconocida para luchar contra el terrorismo, para evitar el envenenamiento de sus aguas que no ha salido a la luz hasta ahora: un pez elefante Se trata de un pez de apenas 20 centímetros, natural de África central, y que, prácticamente ciego, en turnos en pareja, de 24 horas, sin comer ni beber para no alterar su sistema de alerta temprana vigila el agua renovable de una piscina para advertir a los científicos, mediante una señal eléctrica detectada por sensores acuáticos conectados a un ordenador, de cualquier cambio en el líquido elemento. Así lo revela el diario Yedioth Ajronoth, que insiste en que éste es el mejor modo y el más seguro para garantizar que las aguas de Israel no son objeto de un ataque terrorista por envenenamiento. JERUSALÉN. Hace sólo cinco meses, ninguno de los líderes de los tres principales partidos políticos que encabezan los sondeos en esta recta final de la campaña electoral israelí habría pensado estar donde está, ni ser el que es. Ehud Olmert, cabeza de lista del Kadima, partido creado por y para un Ariel Sharón en coma desde el 4 de enero, se habría conformado con seguir siendo la mano derecha del Gran Abuelo de Israel y con esperar su turno hasta nueva orden electoral. Hoy, por accidente, por enfermedad, sin carisma ni historial militar que poner encima de la mesa, es el principal y seguro aspirante a hacerse con el poder en este Israel tan fragmentado como siempre. Hace cinco meses, Benjamín Netanyahu luchaba por no tener que abandonar por la puerta de atrás el Likud, por no quedar aparcado para siempre en el banquillo de los eternos suplentes de la política israelí, por no perder la estela de un Sharón querido por casi todos, mucho más de lo que casi nadie le quiere a él. nuca de la extrema derecha del ultranacionalista ruso Avigdor Lieberman. Hace medio año, Amir Peretz, líder sindical del Histadrut, soñaba con hacer sus pinitos políticos y adquirir experiencia en el seno del laborismo, a la espera de esa oportunidad tan difícil para los sefardíes en el partido ashkenazí por excelencia del arco parlamentario israelí. No obstante, tenía un as en la manga que supo explotar. Un as más por defecto que por méritos propios: la testaruda y reiterada afición de Simón Peres a perder cualquier elección a la que se presente como primer espada, en este caso la del Partido Laborista. generales en la cama de un hospital en estado vegetativo, sin ningún oficial de alto rango en el frente político, vive sin duda el final de una era que recibirá sepultura, quizás antes que su representante más genuino, en la noche del martes, una vez conocidos los resultados electorales. Crisis de identidad Los israelíes, y así lo dicen las muchas encuestas que en cascada se publican día sí, día también desde hace varias semanas, no están nada identificados con los nuevos líderes políticos del sionismo. Según un sondeo del Instituto Smith para The Jerusalem Post, el 49 por ciento de los encuestados cree que Olmert no es apto para el cargo de primer ministro, frente a un 46 por ciento que sí lo cree; el 61 por ciento reniega de Netanyahu como posible jefe de Gobierno, porcentaje que sube hasta el 75 por ciento si hablamos de Peretz. No es de extrañar así que la campaña televisiva de los tres grandes partidos se caracterice más por la crítica al contrario y el recuerdo, en el caso del Kadima, de Sharón, que por ensalzar los méritos de sus propios candidatos. La crisis de liderazgo en Israel coincide con un contexto muy peligroso y amenazador para el país tras el triunfo de Hamás en las elecciones palestinas del 25 de enero, la carrera nuclear iraní y el fantasma de la tercera Intifada que recorre cada rincón de la acorralada Gaza y la empobrecida Cisjordania. Hagan juego. Los laboristas, de capa caída Con Peres derrotado y aliado sin disimulo de Sharón, Peretz saltó a la arena antes de tiempo, demasiado pronto, sin la suficiente experiencia, sin la imprescindible popularidad militar (un denominador común de todos los candidatos) para liderar un partido en estado de extinción que se juega su futuro inmediato el martes en las urnas. Este panorama explica, entre otras cosas, la falta de entusiasmo, la apatía generalizada de los israelíes durante una campaña electoral tan aburrida como cantada, en la que la única incógnita es conocer la diferencia de escaños entre el Kadima y sus dos principales rivales y cuál de estos dos (Likud o laboristas) se hará con la segunda posición. Israel, con el último de sus grandes El Likud, sumido en el pozo Sin embargo, tras la ruptura de Arik con el partido de toda su vida y la puesta en marcha del Kadima. Bibi se hizo con las riendas de un Likud en estado de emergencia, hoy tercero en las encuestas, muy lejos de Olmert y de la sombra de Sharón; a varios pasos de distancia del Partido Laborista más débil de la historia y con el aliento en la