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34 JUEVES 23 3 2006 ABC Internacional Blair hunde las finanzas laboristas al tener que devolver los polémicos préstamos El partido tendrá que vender su antigua sede central para afrontar parte de los reintegros b El primer ministro británico hipotecó a su formación para resultar reelegido y traspasará una complicada herencia financiera a su sucesor, Gordon Brown EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair se preocupó de recaudar dinero para su última campaña electoral, aumentando los números rojos en los que se encontraba su partido, y traspasará una grave situación financiera interna a su sucesor, Gordon Brown, ya que gran parte de los préstamos que permitieron la reelección de Blair van tener que devolverse con sus intereses, en contra de lo que se esperaba. La polémica sobre los 20 millones de euros recibidos secretamente por Blair para su campaña del año pasado no sólo ha dañado gravemente la imagen del primer ministro, sino que también va a dificultar la misma existencia del Partido Laborista en la era post- Blair. El líder laborista, cuya retirada puede acelerarse con motivo de toda esta controversia como apuntan unánimemente todos los medios británicos, dejará detrás de sí en el partido unas arcas tan vacías de dinero como repletas de vencimientos de préstamos que los laboristas van a tener muy complicado afrontar. Tras la devolución parcial de los préstamos bancarios que permitieron la segunda reelección de Blair, el partido pasó de un superávit de 3,9 millones de euros a un déficit de 4,1 millones, según el último estado de cuentas oficial, a 31 de diciembre de 2004. ¿El último presupuesto de Brown? E. J. B. LONDRES. El canciller del Tesoro o ministro de Hacienda, Gordon Brown, presentó ayer los presupuestos británicos para el próximo año, en medio de la especulación de que estas décimas cuentas pueden ser las últimas si el relevo al frente del Gobierno se precipita, dada la erosionada situación de Blair. Estrechos colaboradores del premier insisten en que Blair seguirá en su puesto al menos hasta el verano de 2008, a un año de las elecciones, pero su posición es cada vez más inestable. Frente a esa imagen de pato mareado de Blair, Brown compareció ante el Parlamento acentuando su seguridad y presentándose como el gran hacedor de la mejora de los servicios públicos. Su principal anuncio fue el incremento de la inversión destinada a enseñanza. Para este año prometió un crecimiento económico del 2 al 2,5 por ciento. La medida más polémica fue elevar el impuesto sobre coches de gran cilindrada. El líder conservador, David Cameron, criticó a Brown por su afán recaudatorio y le aconsejó que se dedique a tesorero del Partido Laborista. Números rojos En esa situación de números rojos, con unas deudas de 18 millones de euros, los bancos se negaron a financiar la campaña de 2005, por lo que Blair acudió a acaudaladas personalidades para que le ayudaran a renovar su mandato. Los nuevos 20 millones de euros de ayudas tuvieron la fórmula de préstamos privados, tanto porque la fórmula legal permitía la opacidad, dado que sólo las donaciones deben ser reveladas públicamente, como porque Blair confiaba en que ese dinero finalmente no tuviera que ser devuelto. Pero tras estallar el escándalo, al menos la mitad de los doce prestamistas particulares ya han hecho saber que esperan recobrar sus sumas, con unos intereses alrededor del 6,5 por ciento. En unos casos, la devolución tiene que realizarse ya este mes de agosto; en otros el vencimiento se produce en octubre, mientras que sólo unos pocos de esos créditos podrán satisfacerse en un pla- Los 20 millones de euros recibidos secretamente por Blair dificultan el futuro del Partido Laborista zo más largo. Para afrontar este revés, el partido ha anunciado que probablemente procederá a vender la sede central, que ya desalojó el año pasado, situado en una céntrica calle de Londres. La operación podría aportarle unos 9 millones de euros, por debajo de los aproximadamente casi 15 millones, incluidos intereses, que están solicitando los agraviados prestamistas. Blair, pues, ha salido trasquilado de su cuidada operación para recoger fondos y traspasa el problema a los cuadros de un partido en el que cada vez tienen menos peso las centrales sindicales, que antiguamente era las que constituían el apoyo financiero. Tam- Blair abandonaba ayer sonriente el 10 de Downing Street para ir al Parlamento bién el acentuado descenso de militantes supone un menor ingreso por cuotas. Hasta aquí la cuestión económica de un caso que daña aún más la moral laborista y su imagen ante la opinión pública. Blair llegó al poder en 1997 con el mensaje de más blanco que blanco en referencia a una honradez contrapuesta a la sordidez conservadora; ahora emprende su esperada marcha con una investigación abierta por Scotland Yard para examinar si hubo intercambio de dinero por títulos honoríficos. Scotland Yard investiga si se ha infringido la ley de 1925, aprobada después de que el primer ministro liberal AP David Lloyd George vendiera títulos. Está por ver que eso pueda determinarse, dada la rotunda negativa tanto de Blair como de los millonarios prestamistas de haberse prestado a un comercio de ese tipo, pero la investigación impedirá que el asunto pueda cerrarse rápidamente, como pretendía el primer ministro. Por su parte, los conservadores están recibiendo también fuertes presiones para publicar la lista de personas de las que han recibido préstamos secretos. Al menos uno de esos donantes habría sido incluido entre los candidatos de los tories para ocupar un puesto en la Cámara de los Lores.