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ABC JUEVES 23 3 2006 Alto el fuego de ETA LA SOCIEDAD VASCA 29 La Iglesia dice que no es suficiente J. BASTANTE La Conferencia Episcopal, a través de su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino, indicó ayer que los obispos se alegran por el anuncio de alto el fuego permanente anunciado por ETA, aunque consideran que no es suficiente y reclaman la disolución y desaparición de la banda terrorista. Juan Antonio Martínez Camino se alegró de que los terroristas hagan pública su voluntad de no matar; suponemos que también la de no extorsionar y no seguir ejecutando acciones terroristas ANTE ETA: ENTRE EL DERECHO Y LA JUSTICIA MIKEL BUESA Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ciertas costumbres arraigadas durante años de amenaza terrorista, como, por ejemplo, no dar su nombre verdadero hasta que no veamos en qué queda todo esto Javier en realidad no se llama Javier, y es ertzaina en una comisaría vasca. Asegura el agente que en los últimos meses sembrados de bombas ni a él ni a sus compañeros les había abandonado la sensación de vivir una situación complicada y peligrosa, de riesgo real Por eso cree que ahora no podemos relajarnos ni bajar la guardia sino que debemos seguir a lo nuestro, cumplir con nuestro cometido Eso sí, Javier separa su impresión como miembro de un colectivo que ha perdido a varios de sus miembros a manos de ETA de la alegría que siente como ciudadano por acercarse por fin a algo parecido a la normalidad Pero hay un precedente, el de la tregua del 98, que nos deja a todos un poco fríos. Hay que ser cautos Estanis Amutxastegi, del PSE, desea vivir como una persona normal ducente empeñarse en que el Gobierno ya ha pagado aduciendo el insustancial ejemplo de las nekanes seudocomunistas- y mucho más gracias al juez Grande- Marlaska y otros como él que a ciertos altos funcionarios del Ministerio Público. Sin duda. Por fortuna, el Estado es mucho más que el Gobierno y su mayoría parlamentaria, aunque algunos lo olviden todos los días en su empeño por enterrar otra vez a Montesquieu. Lo que ETA pretende con su comunicado es bastante obvio: extender la paz de Azkoitia y convertirla en el sistema del futuro. Contra el empeño de los fetichistas, la banda no utiliza la palabra tregua Por una vez voy a citarme, porque he insistido mucho en que ETA no podía de ningún modo volver a declarar una tregua, temporal por definición y por tanto necesitada de vuelta al estado previo, sino en todo caso un abandono de la violencia o alto el fuego y así ha sido. Ahora bien, y el matiz es importante, es un alto el fuego permanente, no definitivo. Lo que significa que ETA se reserva un papel tutelar de matón armado a la expectativa, y sin intención de entregar las armas aunque tampoco de usarlas, un matón cuya sola presencia, y por el conocimiento público de que sigue acumulando explosivos y organizando comandos, baste para condicionar de modo preventivo lo que suceda en el escenario político. El resto del comunicado es menos relevante: contiene las condiciones políticas habituales, la autodeterminación camuflada bajo el eufemismo de consulta popular vinculante para España y Francia. El aire irlandés del texto, que evidentemente imita- ¿la asesoría de Alec Reid? -la retórica del IRA, más bien parece un recurso destinado a sorprender y camelar a incautos y cómplices disimulados. Convendría, por tanto, no dejarse distraer de lo fundamental y empujar al PSOE y el PP a ponerse de acuerdo. Aunque no quieran. l anuncio realizado por ETA de un alto el fuego permanente más allá de la retórica y de los eufemismos que inevitablemente acompañan al lenguaje político, pone de relieve que esta organización terrorista se dispone a suspender temporalmente la realización de atentados para favorecer el logro de sus objetivos. A este respecto, lo primero que debe señalarse es que ETA no ha anunciado el final del terrorismo, de manera que no dice que esté dispuesta a dejar de emplear la violencia como procedimiento de la acción política. Más aún, de su comunicado se desprende que condiciona el posible uso de las distintas formas de terrorismo a los progresos que se obtengan en cuanto a la materialización de sus pretensiones políticas. Por ello, la más elemental prudencia aconseja estar atentos para ver si, de una manera efectiva, desaparece la extorsión a los empresarios, el saqueo de los almacenes de explosivos, las acciones de lucha callejera o el acoso a los concejales electos de los partidos democráticos en los pueblos del País Vasco, además de los atentados. ETA desvela también sus dos objetivos inmediatos: por una parte, el reconocimiento de la independencia del País Vasco- -a lo que se alude cuando se señala que los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro y, por otra, el logro de la libertad de sus militantes encarcelados y del reconocimiento de las organizaciones de su entorno, principalmente de Batasuna- -lo que se expresa en su llamamiento a las autoridades... para que dejen a un lado la represión Y para ello exige un papel de interlocución política con respecto al Gobierno, apelando a que todos los agentes actúen con responsabilidad Tales objetivos son claramente inasumibles en una sociedad democrática como la española. El derecho a la independenciade cualquiera de lasregiones de España por medio del ejercicio de la autodeterminación no se encuentra reconocido en nuestro ordenamiento constitucional; y, por tanto, no puede ser objeto de ninguna negociación con ETA. Además, la de- E mocracia no puede admitir la interlocución política de una organización que no ha sido elegida por los ciudadanos y que no cuenta, por ello, con ninguna representación de la voluntad popular. Si ETA, o Batasuna como testaferro de ETA, se sentaraa negociar esos asuntoscon el Gobierno, nos encontraríamos ante una evidente disolución de los fundamentos de la democracia, ante un estado de excepción contrario al Estado de Derecho. Tampoco cabe la excarcelación de los etarras presos o la relegalización de Batasuna. Ese partido ha sido excluido del sistema por alentar el empleo de la violencia con fines políticos, lo que se ha evidenciado como incompatible con el sostenimiento de la democracia. Y aquellos presos lo están por haber cometido delitos de extremada gravedad cuyas consecuencias han sido, en muchos casos, irreparables, pues irreparables son las vidas humanas que ha segado el terrorismo. Para atender este segundo objetivo de ETA no sólo habría que violentar el Estado de Derecho, sino que habría que establecer un verdadero estado de injusticia pues no otra cosa sería la frustración de la aspiración de justicia que reiteradamente hemos expresado las víctimas del terrorismo al exigir el cumplimiento de las penas a las que han sido condenados los terroristas. ¿Qué hacer, entonces, ante el comunicado de ETA? Me parece que los representantes políticos, y muy especialmente el Gobierno, deben actuar con una extremada prudencia, sin levantar expectativas desmesuradas y menos aún sin pretender recoger- -como lamentablemente ya han hecho algunos dirigentes nacionalistas desde el País Vasco y Cataluña- -los réditos políticos del terrorismo. Y, en ese ejercicio de prudencia, nunca deben perder de vista la orientación que, para vencer definitivamente al terrorismo nacionalista vasco, proporcionan las instituciones democráticas que se encarnan en el Derecho, y las aspiraciones de convivencia pacífica que sólo encuentran su realización en la Justicia.