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28 Alto el fuego de ETA LA SOCIEDAD VASCA JUEVES 23 3 2006 ABC Un juez, un ertzaina y dos ediles- -uno del PSE y una del PP- -hablan de su experiencia, sus ilusiones y sus temores tras el anuncio de la banda terrorista La esperanza de vivir sin sombra TEXTO: OLATZ BARRIUSO FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ BILBAO. Para aquellos sobre los que se cierne la amenaza permanente de ser objetivo potencial de ETA, el anuncio hecho público ayer supone cierto alivio- -todos esperan recuperar su libertad de movimientos- pero también despierta reservas y recelos. Ninguno olvida la tregua del 98, durante la cual la violencia de la persecución y los actos de kale borroka no sólo no cesaron sino que arreciaron. Aunque piensen de forma diferente, todos desean que ahora sea distinto. Estanis Amutxastegi, teniente de alcalde del PSE en Andoain, volvió a casa en octubre pasado. Los violentos le obligaron a dejarla el 19 de noviembre de 2003. Un cohete pirotécnico estalló a medio metro de su hija de 23 años, que repasaba tranquilamente un trabajo de clase y acabó atendida por una crisis nerviosa. Dos largos años de obras y reparaciones más tarde, pudo regresar. Con un historial angustioso de ataques y sabotajes a sus espaldas y los asesinatos de su compañero Joseba Pagaza y de José Luis López de Lacalle en la retina, no es de extrañar que el edil necesite tiempo para digerir el cese de la violencia de ETA. Deseoso de poder vivir como una persona normal quiere estar seguro de que esta vez será la definitiva y tiene claro que la paz no puede en ningún caso ser fruto de concesiones políticas Pero él confía en el presidente del Gobierno y cree que el actual es el momento apropiado para consolidar la paz. un cóctel y quemarle la casa, el día que sepa que estoy en igualdad de condiciones con todos los demás para hacer campaña, ese día podremos hablar de paz Por esa y por otras razones, la veterana concejal del PP de Guecho se confiesa escéptica y pesimista ante el cese de la violencia que ETA declaró ayer. No ve signos de que su vida vaya a cambiar, igual que no cambió cuando la banda terrorista declaró el alto el fuego de septiembre del 98. Menos mal que estábamos en tregua, porque si no nos fusilan recuerda. To- dos queremos que esto se acabe, tengo unas ganas tremendas de no tener que vivir todo el día con una sombra, pero lo que no quiero es que unos matones me perdonen la vida explica. Le preocupan, además, los posibles efectos colaterales de la etapa que acaba de abrirse. Con la ilegalización de Batasuna en los ayuntamientos habíamos ganado un espacio de libertad. Sólo de pensar que pueden volver me pongo enferma Pese al recién declarado alto el fuego, Javier todavía mantiene intactas Marisa Arrúe, concejal del PP, se muestra escéptica No hay paz sin libertad Edmundo Rodríguez es juez de lo Mercantil en Bilbao y portavoz de Jueces para la Democracia. Su primer pensamiento es para José María Lidón- -cuyo asesinato hizo tomar definitiva conciencia al colectivo judicial en Euskadi de que, más que nunca, estaba en la diana de ETA- pero también para un puñado de veteranos resistentes que con su ejemplo y coraje, subraya, contribuyeron a frenar la espantada de magistrados en Euskadi, precisamente lo que ETA perseguía con su campaña de atentados contra la Judicatura. Optimista para el futuro, subraya que, en el nuevo tiempo que ahora se abre, los jueces se limitarán a cumplir con su obligación y a aplicar el ordenamiento jurídico. A Marisa Arrúe le pone de los nervios la palabra paz a secas, porque para ella la paz nunca será real mientras no haya libertad El día en que pueda ir tranquilamente a ciertas zonas de Algorta donde hoy por hoy no puedo ir, el día que pueda estar segura de que a mi hermana no le van a lanzar LA BANDA NO ENTREGA LAS ARMAS CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN omo pasa siempre con los comunicados de ETA, lo mejor es cogerlos con pinzas- -y otra en la nariz- -y leerlos con la firme intención de no dejarse secuestrar por el síndrome de Estocolmo. En este caso quizá sea más aconsejable todavía, porque al fin y al cabo la banda aprovecha su postración operativa y desgracia social para presentar como un regalo generoso lo que, desde hace ya mil días, es solamente una situación de hecho. Pretenden perdonarnos la vida cuando resulta que no están en condiciones de cobrarse una vida más... y sobrevivir al crimen. Tenemos una banda declinante, con todas las luces de alarma encendidas (políti- C cas, sociales, policiales, internacionales) excepto, quizá, las del propio fanatismo e innegable habilidad para enredar a sus enemigos en estólidas especulaciones sobre la presumible traición del vecino. Una banda sumida en un proceso de reconversión por la fuerza que le resultaría mucho más difícil y costoso, quizás imposible, si no existiera el abismo que separa, tan irracionalmente en este asunto, a Gobierno de oposición, al PSOE del PP. Esto último es, me parece, lo primero que hay que recordar ahora para extraer el corolario inevitable: el presidente Rodríguez Zapatero debe convocar cuanto antes el Pacto Antiterrorista, y el PSOE y el PP deben llegar a un acuerdo de auténtica política de Estado. Nos jugamos dos finales muy distintos. En uno, con acuerdo constitucional, la democracia se impone al terrorismo y éste acaba desinflándose hasta extinguirse. Hay vencedores y vencidos, y son los que deben ser. Sin ensañamiento, pero sin injusticia. En el otro, sin acuerdo constitucional, ETA se transforma en un agente tutelar de lo que cínicamente llama proceso democrático consiguiendo consolidar su papel de mafia armada que quizá no mate directamente, pero que amenaza, extorsiona y distorsiona absolutamente todo. Al primer final de ETA podemos llamarlo- -es idea de un amigo concejal socialista- la paz de Marlaska en homenaje a este juez que no ha cedido ante el intento de someter el poder judicial a las conveniencias de partido. El segundo final es, obviamente, la paz de Azkoitia De momento, es posible acabar con ETA sin pagar contrapartidas políticas- -es contrapro-