Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 23 3 2006 Alto el fuego de ETA 25 LAS OTRAS TREGUAS José Antonio Alonso Ministro del Interior Alonso apeló a la unidad de todos los demócratas porque cuando hablamos de lucha contra el terrorismo y de acabar con el terrorismo hablamos de una cuestión de Estado Javier Arenas Presidente del PP de Andalucía El alto el fuego es una noticia trascendente pero que hay que acogerla con cautela dado que se trata de una pausa y no del abandono definitivo de las armas como nos hubiera gustado Joaquín Almunia Comisario Europeo de Asuntos Económicos Podemos tener más esperanzas que la vez anterior, pero no podemos abandonar la cautela afirmó Almunia, quien añadió que tenemos que apoyar a las autoridades españolas El último atentado mortal de ETA (30 de mayo de 2003) F. RUBIO J. AGUILERA LA TRAMPA Mientras los emisarios de Aznar hablaban con Antza en Zúrich, ETA compraba armas en Bosnia, recomponía comandos y chantajeaba a los empresarios 1 Tres agentes de la Unidad de Documentación y Extranjería bajaron del vehículo y lo dejaron sin vigilancia 2 Un coche aparcó junto al coche patrulla y uno de sus ocupantes se acercó a él 3 El terrorista colocó el artefacto explosivo en el tren delantero del vehículo policial Plaza de Santo Domingo Los muertos Bonifacio Martín Hernando 56 años Casado- 2 hijos Julián Envit Luna 53 años Casado- 3 hijos 4 La bomba explotó cuando los agentes subieron de nuevo al coche, matando a dos de ellos e hiriendo al otro y a un vecino Imán Bomba lapa Circuito eléctrico Explosivo (5 kg Titadyne) Batería Imán FRANCIA Pamplona Sangüesa NAVARRA Bola metálica que se desliza con el movimiento Polos de contacto Tubo La banda aprovechó sus treguas para tomar oxígeno y reanudar la ofensiva Reforzó cúpulas y comandos chantajeó, robó explosivo y compró armas Ardanza llegó a calificar la tregua de Estella como el testamento de ETA, mientras que Atutxa corroboraba la euforia al creer que era irreversible J. PAGOLA MADRID. Las treguas anunciadas por ETA a lo largo de su historia han tenido un denominador común: han sido paradas técnicas que los terroristas han aprovechado para reorganizarse: reforzaron su maltrecha cúpula, recompusieron sus diezmados comandos chantajearon con el impuesto revolucionario robaron explosivos, compraron armas en el mercado negro internacional y aplicaron la respiración asistida a sus tramas políticas, una Herri Batasuna en fase terminal. Pero también es cierto que al final las b El ex lendakari treguas se han convertido en trampa para la propia banda. Sobre todo el penúltimo alto el fuego, el que mantuvo al amparo del pacto de Estella, porque de este paréntesis salió una banda de inexpertos que precipitó el principio del fin de más de 40 años de terror. La tregua más larga, y también la que llegó a crear cierta esperanza incluso entre los más escépticos, fue la que ETA decretó en septiembre de 1998, tras el acuerdo con los nacionalistas sellado en Estella, que luego ni el PNV ni EA cumplieron. Una parada técnica que se prolongó hasta diciembre de 1999. Ese moderado optimismo llevó al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, a autorizar conversaciones con la banda. Los representantes de La Moncloa, Ricardo Martí Fluxá, Javier Zarzalejos y Pedro Arriola, mantuvieron una reunión en Suiza con los cabecillas Miguel Albizu Iriarte, Mikel Antza Vicente Barandiarán Goicoechea, Willy y Belén González Peñalva, Carmen Ese moderado optimismo llevó también al Gobierno a mantener contactos con dirigentes de Herri Batasuna y a realizar gestos de distensión como el traslado de los presos más sanguinarios a cárceles más próximas al País Vasco. Aznar justificó los contactos porque, ante la duda, por mínima que fuera, había que certificar si, en efecto, la banda estaba dispuesta a dejar las armas o no. Pero ello sin abandonar el acoso policial a los terroristas. Más lejos fueron los nacionalistas que, superando con creces el optimismo, cayeron en la euforia. El entonces lendakari, José Antonio Ardanza, calificó aquel anuncio de tregua como el testamento de ETA, una banda que aún no ha muerto, mientras que el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, aseguraba que el silencio de las armas era irreversible Pero las Fuerzas de Seguridad detectaron que la banda se estaba reorganizando. La luz de alarma se encendió cuando la Policía comprobó que aceleraba la enésima recomposición del comando Donosti y que vigilaba al duque de Siruela para secuestrarlo. La captura de Kantauri en París reveló que la banda acababa de comprar armas por valor de 75 millones de pesetas en Bosnia. Como colofón, un comando robó dinamita en Plévin. Cuando ETA anunció el 28 de noviembre de 1999 que a partir del 3 de diciembre concluía la tregua, ya tenía en España varios comandos con licencia para matar El asesinato, el 29 de enero de 2000, del teniente coronel Pedro Antonio Blanco con un coche bomba en Madrid fue el pistoletazo de salida de una brutal ofensiva que se cobró 49 víctimas mortales. Las últimas, los dos policías asesinados en Sangüesa el 30 de mayo de 2004. Pero para la banda, esa tregua también se ha convertido en su propia trampa y, quizá, en el detonante de su larga agonía. La nueva ETA surgida al amparo del fiasco de 1998 ha estado en manos de dirigentes ineptos, de pistoleros inexpertos que, sin restar un ápice de mérito a la eficacia policial, han propiciado sus propias caídas. Desde 1976 se han celebrado un sinfín de contactos entre representantes de ETA y las autoridades españolas, pero no fue hasta 1988 cuando se produjo la primera oferta de tregua, tras dos años de preparativos y tanteos. En efecto, el 12 de octubre de 1986 Domingo Iturbe, Txomin recibió en Argel al abogado Jorge Argote y las expectativas creadas facilitaron una nueva entrevista en la capital argelina el 11 de enero de 1987. Sin embargo, la muerte del cabecilla etarra, el 23 de febrero de ese año, suspendió las conversaciones, hasta que el Gobierno encontró en Eugenio Echeveste, Antxon un sucesor, para lo que fue trasladado desde Ecuador, donde estaba deportado, al país magrebí. El 11 de agosto de 1987, el comisario Manuel Ballesteros se reunió con Antxon Ambos volvieron a encontrarse el 18 de septiembre. En esta reunión, ETA exigió negociar con (Pasa a la página siguiente)