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28 Internacional MIÉRCOLES 22 3 2006 ABC Berlín intenta evitar la pena de muerte a un afgano convertido al cristianismo El Gobierno alemán pide una movilización internacional a su favor nueve años en Alemania, donde se convirtió al cristianismo; los tribunales de su país le advierten de que, si no se declara musulmán, será ejecutado RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLIN. Gobierno, partidos e Iglesia en Alemania han decidido dar la cara por un ciudadano afgano sobre el que pesa la acusación- -gravísima en su país- -de conversión al cristianismo y exigen que Kabul se atenga a los acuerdos de derechos humanos firmados. La libertad religiosa debe valer para todo ser humano en el mundo declaró la ministra de Cooperación, Heidemarie Wieczorek- Zeul, socialdemócrata del ala izquierda, al anunciar al diario Bild que se dirigirá al presidente afgano, Hamid Karzai, para interceder por Abdul Rahman, de 41 años, quien vivió hasta 2002 en Alemania, donde se convirtió al cristianismo. Rahman fue denunciado por su propia familia y la semana pasada se abrió juicio contra él en Kabul, bajo una legislación que contempla su caso como un crimen penado de muerte. Pero el Gobierno alemán, uno de los que más presencia tienen en Afganistán, asegura que hará todos los esfuerzos necesarios a fin de salvar su vida. Fritz Kuhn, jefe parlamentario de los Verdes, ha pedido que el Ministerio de Exteriores intervenga ante el Gobierno de Kabul: Cambiar de fe y profesarla debe ser un derecho en cualquier parte. El ministro de Exteriores, Frank- Walter Steinmeier se dice b El condenado vivió Abdul Rahman, el afgano converso AP muy preocupado y dispuesto a intervenir personalmente en caso necesario al tiempo que asegura al Frankfurter Rundschau que sus diplomáticos están ya en contacto con las autoridades. Steinmeier espera que Afganistán suscriba los derechos humanos no sólo sobre el papel como hace en su Constitución y acuerdos internacionales. Sin embargo el Gobierno afgano dice no querer inmiscuirse en la labor de la Justicia. Libertad religiosa, en peligro El cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal, consideró los hechos como una señal alarmante para la libertad religiosa, urgió al gobierno de Kabul a distanciarse claramente del juicio y subrayó que ningún Estado tiene el derecho de influir, obstaculizar o castigar una decisión de un individuo sobre sus creencias personales El secretario de Estado de Defensa, el democristiano Friedbert Pflüger, ha pedido una movilización en todo el mundo en defensa de la vida del procesado. Alemania- -que mantiene 2.450 soldados destacados- -está comprometida en la estabilización del país, a fin de que pueda edificarse un régimen democrático y no para que puedan impartirse sentencias de muerte por motivos religiosos Las leyes que condenan a Rahman son indefendibles y tienen que provocar la protesta internacional dijo al Bild. También Florian Toncar, portavoz de Derechos Humanos de los liberales, exige que si la sentencia se confirma Berlín cuestione su presencia en Afganistán y pide que el Gobierno promueva una posición conjunta de los 25 de la UE en la próxima cumbre. Abdul Rahman vivió nueve años en Alemania y se ha negado a reconocerse como musulmán. Los tribunales de su país ya le ha anticipado que, de perseverar, no les quedará otra opción que condenarlo a muerte. El juicio es el primero de esta índole, y los observadores ven en él una muestra de la actual pugna entre involucionistas y reformistas en Afganistán cuatro años después de la expulsión de los talibanes. Al parecer la Constitución de esta república islámica, pese a incluir el derecho de las minorías a practicar su religión, establece que los musulmanes deben seguir estrictamente el camino del Islam, lo que no deja mucho lugar a una conversión. El último ministro de Exteriores de Sadam Husein era un confidente a sueldo de la CIA EFE WASHINGTON. Nayi Sabri, último ministro de Exteriores de Sadam Husein era un confidente de la CIA que facilitó información sobre los arsenales militares y la capacidad armamentística de su país, según afirmó la cadena de televisión estadounidense NBC. El ex ministro cobró a través de un intermediario más de 100.000 dólares de la CIA en septiembre de 2002 por las informaciones suministradas, según revelaron fuentes de los servicios secretos estadounidenses al programa NBC Nightly News Eso sí, las informaciones que Sabri facilitó a la CIA se ajustaban más a la realidad que las especulaciones de los servicios secretos estadounidenses, que señalaban la indudable existencia de armas de destrucción masiva. El diplomático iraquí, por ejemplo, estaba más cerca de la realidad que la CIA cuando informó de que Sadam no contaba con un importante programa de armas biológicas, o cuando reveló que el dictador iraquí quería desesperadamente hacerse con la bomba atómica, pero que tardaría bastante más tiempo que los varios meses o el año escueto que calculaban los servicios secretos estadounidenses. En esa época, la CIA aseguraba que el régimen iraquí tenía unas quinientas toneladas de armas químicas y que había renovado su producción para aumentar el arsenal. Aunque Sabri sostenía que Irak disponía de arsenales de armas y de ciertas cantidades de gas venenoso so- brantes de la primera guerra del Golfo, al final resultó que se equivocaron tanto el ex ministro iraquí como la CIA, según la NBC, que basa sus aseveraciones en los análisis del general retirado Wayne Downing. El contacto entre ambas partes fue facilitado por los servicios de Inteligencia franceses, y se produjo durante una visita de Sabri a Nueva York, en septiembre de 2002 para participar en la Asamblea General de la ONU, según la cadena de televisión. En ese viaje, el diplomático iraquí insistió ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en que su país no tenía armas de destrucción masiva y acusó a Estados Unidos de preparar la invasión de Irak para apoderarse de los recursos petrolíferos del país. Tal vez esa colaboración con la CIA es lo que explica que, tras la invasión de Irak, Sabri no fuese detenido ni figurase en la famosa baraja de los más buscados entre los miembros del antiguo régimen. La NBC asegura que en la actualidad Sabri trabaja en una Universidad de Oriente Próximo.