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ABC MIÉRCOLES 22 3 2006 27 La Armada argentina espió, entre otros, al presidente Néstor Kirchner y a su ministra de Defensa La Policía y el KGB bielorrusos hostigan a los manifestantes para acabar con las protestas a Lukashenko Liberan a 33 prisioneros tras matar a 19 policías AP BAGDAD. Un grupo de rebeldes iraquíes asaltó ayer una cárcel en un reducto suní al norte de Bagdad, poniendo en libertad a sus 33 prisioneros y asesinando al menos a 19 policías y un guardia. Diez de los milicianos perdieron también la vida durante los enfrentamientos con las fuerzas del orden. La acción fue protagonizada por un centenar de insurgentes armados con fusiles automáticos y lanzagranadas, y el ataque se produjo en las instalaciones judiciales de Muqdadiya, a unos 90 kilómetros al noreste de la capital iraquí. Después de incendiar el cuartel, los insurgentes detonaron una serie de artefactos explosivos mientras huían llevándose consigo los cuerpos de sus camaradas muertos, agregó la Policía. Horas después, una bomba que estalló en Bakuba, 60 kilómetros al noreste de Bagdad, mató a un policía y causó heridas a otros tres. Un iraquí muestra los restos de una cafetería atacada el lunes por la noche en Bagdad con un saldo de tres muertos AFP Una posible matanza de civiles en Irak da nueva munición a los rivales de Bush El Pentágono abre una investigación sobre las acusaciones de Time respalda a su secretario de Defensa e insiste en que la guerra se puede ganar, aunque reconoce el gran precio político que está pagando PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Tras insistir en que la guerra de Irak todavía puede ser ganada, el presidente George W. Bush volvió ayer a la carga en su esfuerzo por justificar tres años después el uso de la fuerza contra el régimen de Sadam Husein. En una de sus ya típicas ruedas de Prensa por sorpresa, el ocupante de la Casa Blanca reconoció que el conflicto iraquí está agotando el capital político que ganó con su reelección en el 2004 y poniendo nerviosos a sus propios correligionarios del Partido Republicab El presidente no. Pero sin dejar de insistir en lo desastroso que resultaría una prematura retirada. Durante su comparecencia de una hora casi monotemática, George W. Bush argumentó el evidente interés de grupos terroristas por utilizar el territorio de Irak como nueva base de operaciones, y asumió una limitada capacidad de aguante de Estados Unidos. Pero según afirmó el presidente, si no creyera que podemos tener éxito, no estaría allí, no pondría a nuestros chicos allí Por otra parte, George W. Bush rechazó categóricamente que la situación en Irak haya degenerado en un estado de guerra civil, como afirman muchas voces. A pesar de las demandas que han arreciado durante el tercer aniversario de la guerra para que dimita el secretario de Defensa, el presidente George W. Bush no ha dudado en res- paldar la gestión bélica de Donald Rumsfeld, insistiendo en el gran mérito de dirigir dos guerras simultáneas en Irak y Afganistán, además de transformar en profundidad la estructura de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, todavía anclada en esquemas de la Guerra Fría. El fantasma de Abu Ghraib En la trastienda militar menos presentable de este conflicto, un tribunal militar declaró ayer culpable de abusos al sargento Michael Smith, acusado de haber utilizado un perro para aterrorizar a internos en la prisión iraquí de Abu Ghraib. Con este veredicto, el suboficial de 24 años se enfrenta a una posible pena de casi nueve años de cárcel. Hasta el momento, se ha procesado y condenado a nueve militares por lo ocurrido en la cárcel de Abu Ghraib, con una condena máxima de diez años de privación de libertad para el ex cabo Charles Graner, considerado como el cabecilla de esa trama de torturas y vejaciones. El Pentágono también ha abierto una serie de investigaciones sobre abusos supuestamente cometidos por sus efectivos durante acciones de combate en Irak. Ayer se confirmó el inicio de una pesquisa sobre la muerte de una familia de once miembros ocurrida el domingo pasado en la localidad de Ishaqi. A este incidente se suma el caso denunciado por la revista Time en el que un grupo de marines, tras la muerte de un compañero durante un atentado con bomba perpetrado el pasado mes de noviembre, habrían realizado un presunto escarmiento en la zona de Haditha, al oeste de la capital, en el que habrían perdido la vida quince personas.