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ABC MIÉRCOLES 22 3 2006 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN 13 El político más contento y felicitado después de aprobarse el texto en comisión fue Artur Mas. La mayoría de los socialistas evitó la foto de familia con los nacionalistas, a la que se sumaron los diputados de ERC pese a votar en contra La Moncloa no da cita al cuatripartito M. M. MADRID. Que las relaciones entre José Luis Rodríguez Zapatero y Pasqual Maragall no son ya las más fluidas es una evidencia desde que hace semanas el presidente del Gobierno asistió, en un clima de cierta frialdad, a un Consejo Nacional del PSC en Barcelona. Pero ahora, después de que Maragall haya censurado por precipitado el acuerdo Zapatero- Artur Mas para volver a desatascar el Estatuto, la irritación en Moncloa y el PSOE con él es notoria. Prueba de ello es que Zapatero no va a acceder a la petición que anteayer le hizo Maragall para convocar a una cita al cuatripartito y tratar de recomponer la unidad perdida en torno al proyecto estatutario. No lo ha hecho antes de la última cita de ayer, en la Comisión Constitucional, como pedía Maragall, ni lo hará antes del Pleno del día 30. Zapatero, consciente de que el no de ERC parece irrevocable, ha optado por no exponerse públicamente ante una nueva crisis que atenaza al Gobierno catalán y el PSOE, escarmentado, cree que es hora de que Maragall responda por sí mismo de sus errores. Nacionalismo con invitados ÁNGEL COLLADO MADRID. Las Cortes españolas van a aprobar que Cataluña es una nación Ha sido la frase que Artur Mas ha repetido en la Comisión Constitucional como artífice del éxito nacionalista en el proyecto y como gran triunfador del pacto con el Gobierno de Zapatero. El líder de Convergencia, con los diputados nacionales y autonómicos de su coalición, parecían los más contentos- -quizá los únicos contentos- -con la aprobación del texto en la Comisión. Los socialistas aparentaban más resignación que otra cosa. Algunos, como José María Benegas, salieron disparados antes de que se les propusiera la foto de familia Y la mayoría de sus compañeros, como Francisco Fernández Marugán, prefirió ver de lejos el posado en la puerta de los Leones de los nacionalistas en general y miembros del PSC con sus portavoces en la Comisión- -Ramón Jáuregui y López Garrido- -y el presidente, Alfonso Guerra. Los diputados del PP no se dejaron invitar y tampoco se lo iban a decir. El que hubiera tenido más compromiso, Josep Piqué, ni siquiera se molestó en aparecer por allí. De viaje oficial a China con una delegación del Senado, se perdió la intervención de Eduardo Zaplana sobre el preámbulo. Y si buena parte de los diputados del PSOE evitó las celebraciones- -una cosa es votar con disciplina y otra exaltar el Estatuto- los representantes de Esquerra sí se sumaron a lo de inmortalizar el momento ante la entrada del Parlamento español Paradojas del nuevo Estatuto catalán que une, sólo para la foto a los nacionalistas en su conjunto, incluidos los que votan que no aunque se reservan para posteriores trámites por si pueden acabar por decir que sí y, de paso, seguir en sus cargos institucionales sin mayores conflictos externos y de conciencia. También están los problemas de celos con CiU. Y como las Cortes Generales llevan el camino de cuestionar el concepto tradicional y constitucional de Nación española, el PSOE empezó a darle la vuelta al argumentario de los que se resisten. Según explicó López Garrido, rechazar el nuevo estatuto catalán equivale a ir contra el consenso constitucional y la propia existencia del Estado de las autonomías. Textual. A Eduardo Zaplana se le ocurrió citar la Transición, el centrismo y a Adolfo Suárez para denunciar la ruptura que conlleva el nuevo Estatuto y la renuncia de los socialistas a su propio pasado. Le negaron el derecho a esas invocaciones y le replicaron (Saura) con una frase de Blas Piñar sobre los peligros que se cernían en 1979 sobre la unidad de España. Desde IU, el gestor de su agonía, Gaspar Llamazares, que encabeza la representación más pobre del poscomunismo que ha conocido el Congreso, proclamó la victoria de la izquierda política que, a su juicio, supone el proyecto. En la foto del Estatuto- ¿del nuevo régimen? -se quedó fuera todo lo que no es nacionalismo puro, o adobado de izquierda. De la transición sólo estaba Guerra, elogiado hasta la rehabilitación.