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6 Opinión MIÉRCOLES 22 3 2006 ABC AD LIBITUM VISTO Y NO VISTO EL DESASTRE DEL ESTATUT NTES, cuando la decencia aún estaba de moda, algunas circunstancias determinaban que las personas, incluso los personajes públicos, transparentaran su vergüenza con el sonrojo de sus mejillas. La ocupación de ciertos espacios por individuos de cara blindada, como de cemento armado, ha hecho decaer la costumbre del sonrojo y, gracias a ello, salen ganando y se perpetúan políticos que, como Pasqual Maragall, centran en la ocupación del poder el único valor que merece todos los acatamientos y renuncias, incluso la de la propia dignidad. Es lamentable, pero es así. La ausencia de un mínimo código ético, la desvergüenza, atenta gravemente contra la esencia M. MARTÍN de la democracia y ésa es FERRAND ya responsabilidad de los ciudadanos que amparan con sus votos, en la confianza de las siglas, a quienes no debiera caberles el honor de la representación. Ahora, cuando el Estatut de Autonomía de Cataluña sale del correspondiente pulido parlamentario y espera ya la aprobación de un pleno del Congreso, existe la generalizada sensación de que estamos ante un nuevo fracaso en el catálogo de las acciones que ha promovido José Luis Rodríguez Zapatero en sus dos años monclovitas. Joan Carretero, notable de ERC, ha sido el primero en darse cuenta y en señalar a Zapatero como principal culpable del inmenso desastre del Estatut El problema reside en que Carretero, además de lúcido vidente, es conseller de Governació en el Govern que preside Maragall y no es de buen tono que un elemento del tripartito catalán que sostiene a Zapatero en La Moncloa arremeta contra el propio presidente. Tanta hambre de poder tenía Maragall cuando perdió las últimas elecciones autonómicas que, en olvido de las propiedades de la suma, se atrevió a juntar peras con piedras y con borregos. Se convirtió en president, pero no le sale la cuenta. Ni le saldrá. El tripartito está en veremos: ERC respalda a Carretero, que, más que rectificar su sabio diagnóstico, se ratifica en él, e ICV ni va ni viene, mientras el PSC, como si todos fueran Montilla, se entrega al insano ejercicio de la incoherencia. Hasta CiU, gran beneficiario de la situación, manifiesta su inquietud y, supongo, se prepara para lo que, quiérase o no, desembocará en unas elecciones anticipadas que pueden llevarse por delante la inconsistente gloria de Maragall y dejar al PSC espatarrado entre una idea de España que lleva en su tradición socialista y una fiebre nacionalista que le nace de la ambición mal digerida. El intento desarrollado por los rabadanes de la política catalana, ausentes los de ERC, para convertir al todavía titular de Governació en el malo de la película no dará fruto y la tensión seguirá creciendo porque Carretero, al atribuirle a Zapatero la principal autoría del inmenso desastre del Estatut hizo una síntesis perfecta de lo que es, independientemente desde dónde se le quiera contemplar. LAS OBLIGACIONES DE UN IMPERIO cipal beneficiario Y concluye: Una política exterior AS graves dificultades a las que se enfrenta Estaracional no puede componerse de una mezcla de realpolidos Unidos en la gestión de la posguerra en Irak tik con fines petrolíferos y una fe milenarista en el poder no obedecen al hecho de haberse comportado cotransformador de la democracia mo un imperio sino, antes al contrario, a su resistencia a Pero ¿qué oponer a una hegemonía militar y económihacerlo como tal. Frente a quienes agitan el espantajo ca que se resiste a comportarse como un imperio? En el imperial para impugnar la hegemonía política, económiúltimo medio siglo, Europa se ha ido refugiando ca y militar de la única potencia mundial, coen una teoría del soft power que no soluciona casi mienza a adquirir peso una fuerte corriente de nada (los Balcanes, Irán... pero que tranquiliza opinión que reprocha precisamente lo opuesto a su mala conciencia de antigua potencia imperial la política exterior de Estados Unidos contempotraumatizada por dos guerras civiles terribles en ránea: no atender las obligaciones imperiales pleno siglo XX. ¿Está dispuesto a luchar este conque comporta esa hegemonía. tinente por algo que no sean los beneficios de su Para definir ese imperialismo sin imperio sistema de bienestar (welfare check) se pregunel profesor Michael Ignatieff habla de un impetaba hace unos días en el Wall Street Journal, el rialismo humanitario en el que las tareas atriEDUARDO escritor holandés Leon de Winter. De forma que buidas al ejercicio de un poder mundial de interSAN MARTÍN si algo inquieta de la situación en el mundo no vención se repartirían de acuerdo con un modeson, o no sólo, las graves amenazas que se ciernen sobre lo ya probado (Afganistán, Bosnia... la fuerza militar él, sino el hecho de que frente a ellas nos encontramos (Estados Unidos) la financiación (Europa) y la asistencon un imperio que se resiste a actuar como tal y con cia sobre el terreno (las ONG) El liberal británico John unos ex imperios cuya única preocupación parece conGray, menos sofisticado, evoca los viejos imperialismos sistir en evitar que el primero lo sea. europeos, a los que caracteriza como un ejercicio de Los profetas de las buenas intenciones exhiben un arconstrucción de Estados con la finalidad de avanzar gumento aparentemente sólido para romper el nudo gorhacia objetivos políticos de largo alcance para negar a diano. No, no es la alianza de civilizaciones, ese espejislas intervenciones militares norteamericanas todo promo que se ha ahogado hace tiempo en su propia futilipósito imperial. Si Estados Unidos se enfrenta ahora a dad, eclipsado por, entre otras incómodas realidades, la una derrota estratégica en Irak escribía recientemen guerra de las caricaturas Se trata del multilateraliste en la revista Claves, la razón no es que sus fuerzas mo. Tomemos, sin embargo, el caso de Irán. La solución sean allí insuficientes; la razón es que sus operaciones multilateral emprendida por la troika comunitaria y no han estado nunca al servicio de ningún objetivo polítipor la AIEA ha fracasado por ahora. Y, probablemente, co con posibilidades de cumplirse sólo la fuerza disuasoria de EE. UU. e Israel pueda evitar Gray rebatía de esta manera las tesis del influyente que los ayatolás se hagan con la bomba atómica. Y ¿qué escritor y periodista norteamericano Robert Kaplan, paharemos los europeos ante ese dilema? Si norteamericara quien, pese a nuestras tradiciones antiimperiales, la nos e israelíes actúan, ¿miraremos hacia otro lado, o sarealidad imperial domina ya nuestra política exterior caremos de nuevo a los manifestantes a la calle? Y si no Difícilmente puede hablarse de una estrategia imperial, lo hacen, ¿a quién endosaremos la responsabilidad de responde Gray, cuando el legado más probable de esta haber dejado florecer un poder nuclear ante nuestras guerra parece ser un Irak balcanizado y un aumento del propias narices? En Europa sí tenemos un problema. islamismo radical en toda la región, con Irán como prin- A L